Es tan de los 60

Al principio pensé que alguien debería decirle a los chinos que mandar gente al espacio es muy de los sesenta y que se han metido en una carrera que se acabó hace tiempo. Por supuesto, Bob Park me ha recordado que no se trata de eso. Se trata simplemente de demostrar que dispones de grandes cantidades de dinero para malgastar en inutilidades.

Wednesday, in a demonstration of growing confidence in its human space-flight program, China launched two taikonauts on a five-day mission to low-Earth orbit, and did it in full view of the world. While Shenzhou VI poses no military threat, it is a demonstration of economic strength; China can now afford to squander vast sums on pointless programs. Happily, this serves world peace by diverting China’s resources from more dangerous adventures.

No pensar es lo que tiene

En el periódico descubrimiento de las bitácoras por parte de los medios de comunicación -me los imagino, descubriendo todos los días los azulejos de su cuarto de baño- hoy le toca el turno a EPS (antes conocido como El País Semanal). Con el título de «Mi diario en la red» se habla de lo de siempre, pero con sorprendentes variaciones. Por ejemplo, hay poco de «cómo es posible que a la gente le guste hacer esto y que raros son los que lo hacen» y sí mucha admisión de que todos queremos comunicarnos, que en cuanto encontramos un medio nuevo vamos a por él y que en la blogocosa se puede encontrar de todo. También explícitamente se ofrece la palabra bitácora como traducción del weblog inglés; luego casi no se usa en el resto del texto, pero la intención es lo que cuenta.

En los aspectos más curiosos, el periodista cita a Minid diciendo (cualquiera sabe lo que dijo en realidad; los periodistas son famosos como señores a los que les dices «Me gusta el color azul» y te publican diciendo «La martingala volverá a estar de moda» afirmando en todo momento que te citan textualmente):

El «blogger» no piensa. Ve algo, lo publica y luego opina.

Sin entrar a hacer cábalas sobre la vida mental de Minid, he de reconocer que en mi caso tiene toda la razón. Yo no he pensado jamás en mi vida. Es más, leí esa frase y no sentí la más mínima reacción u estado mental con respecto a la misma. Sólo el deseo de ponerla en mi bitácora, pero eso no supera el simple nivel de automatismo o instinto. De hecho, podría ampliarse más la cita y comentar que los bitacoreros somos unos seres humanos notables por tener una masa de nervios que conecta directamente los ojos con los dedos de la mano. Eso nos permite ver y publicar sin intervención del cerebro.

Lo que me sorprende un poco es el tercer punto de la lista. Porque yo ni siquiera pienso para opinar. Vuelvo a releer la cita y en mi mente sigo viendo el mismo vacío de cuando la leí por primera vez.

100 en 100, día 14: Reca Blog

La descripción que su autor da de Reca Blog es bastante lacónica, pero he ido a mirar y la primera entrada ya me ha hecho reír:

Es una bitácora sobre tecnología principalemnte pero tambiénn trata sobre otros temas, desde la visión de un joven (yo) de 15 años.

Interesante y necesaria visión, sí.

100 bitácoras en 100 días.

#46 Olympos de Dan Simmons

Confieso que Olympos de Dan Simmons me ha gustado menos que Ilium de Dan Simmons. El principal problema que le veo es que se trata de la segunda parte donde se revelan los misterios. Dan Simmons lo sabe, pero no tiene claro lo que va a revelar o cómo. Para mayor desgracia, las diversas líneas temporales de la historia no van en sincronía y tiene que ponerlas al mismo nivel. Eso provoca retrasos brutales en algunas de ellas que, la verdad, acaban cansando. Hay inventiva, pero ya no es tan espectacular como en la primera parte. En Ilium, cada elemento novedoso añadía a la historia. En Olympos, cada elemento novedoso es una táctica dilatoria.

Recapitulemos. Al final de Ilium, los griegos y los troyanos se habían unido para luchar contra los dioses. Les ayudaban los seres galileanos, los movarec, que han invadido Marte y también la peculiar Tierra donde se desarrolla la guerra de Troya. Mientras tanto, en la Tierra «real», los elois -humanos de viejo estilo- se enfrentan a los voynix, que antes habían sido sus ayudantes fieles y ahora son robots asesinos dispuestos a matarlos a todos. Les ayuda Odiseo, que podría ser, o podría no ser, el mismo Odiseo que lucha en Troya.

Cuando arranca Olympos, Setebos -un cerebro enorme con un montón de manos-, el dios de Calibán, al que Próspero tenía retenido y vigilaba, decide invadir París y ocupar la Tierra. Mientras tanto, tras varios meses de guerra contra los dioses, los griegos están dispuestos a traicionar a los troyanos. Cuando todo está listo para un nuevo ataque contra el monte Olimpo, llegan las amazonas. Aquiles mata a la jefa y posteriormente -por intervención de Afrodita- se enamora perdidamente del cadáver. Los portales que comunicaban ambos mundos desaparecen. Griegos y troyanos se quedan en su Tierra. Movarecs y Hockenberry se va a la otra Tierra, más que nada por curiosidad, en un Titanic reconstruido que funciona a bases de bomba atómicas metidas en latas de Coca Cola. Aquiles se queda en Marte con el cadáver de su amada Pentiselea -Atenea ha preservado el cadáver para evitar que se descomponga- y decide que ya puestos, va a escalar el Olimpo y exigir a los dioses que se la resuciten. Aquiles antes era un hombre enojado ahora es un hombre enamorado. Y por su parte, los elois hacen lo posible por sobrevivir. Uno de ello, Harman, se da una vuelta por todo el planeta, se deja secuestrar un par de veces, y recibe todos los conocimientos del pasado. Lo habitual.

Está claro cuál es la historia que Dan Simmons le apetecía contar: la de Aquiles buscando la resurrección de su amazona. Es la parte más divertida, interesante y brillante. Lo demás que se cuenta en el libro funciona casi como espacio en blanco para dar ritmo a esa historia. Aquiles se enfrenta a Hefesto y le derrota. El herrero acepta ayudarle a cambio de unos favorcillo. Zeus ha desaparecido, así que hay que buscarle. Aquiles acaba en el Tártaro. Se enfrenta en singular combate con Zeus. Y bueno, hace de todo. Sus reacciones son graciosísimas y su aventura con el herrero cojo genial. Y el final de su historia es deliciosamente cómico e irónico. Pobre tipo.

El resto no es que esté mal. Simplemente el resto es espera. Hay que sincronizar las historias, para que todas lleguen al mismo punto al mismo tiempo. Pero claro, eso provoca absurdos como que los elois, que deberían haber muerto todos en las cinco primeras páginas, sobrevivan a ataque tras ataque sin ninguna lógica (vale, han robado un huevo de Setebos y…). Los voynix parecen más bien soldados droides de la república. La historia de Harman es también pura dilación, además, explícitamente dilatoria. Aunque sirve la importante función de introducir muchos detalles del pasado del universo y para aclarar detalles sobre el origen de los post-humanos. Hockenberry y los movarecs van a lo suyo, y estos últimos demuestran ser más arteros de lo que parecían. Pero los robotitos ya no mantienen aquellas encantadoras conversaciones sobre literatura (aunque aquellas charlas resultan ser mucho más importantes de lo que parecían).

No es que esas historias estén mal o sean aburridas. Dan Simmons podría contar su lista de la compra y sería una lectura muy entretenida. Simplemente no están a la altura de la de Aquiles.

Cuando la novela termina, se las arregla para responder a algunas preguntas y dejar sin respuesta un montón de ellas. Incluso se hace referencia a otro ser -el Callado- cuya naturaleza parece muy evidente, pero que también podría ser la excusa para una continuación; su función es aterrorizar simplemente con la mención de su nombre. Algunas líneas arguméntales terminan de forma insatisfactoria, hurtándonos con un deus ex machina el enfrentamiento que estábamos esperando. Aún así, las últimas páginas del libro están muy bien, porque al unir las tramas desaparecen muchos de sus problemas. La conclusión tiene mucha gracia, es ligeramente agridulce y contiene más de un detalle humorístico.

Creo saber porque me ha gustado menos ésta que la anterior. En Ilium el hombre podía inventar a su antojo sin preocuparse de justificarse. En Olympos lo tiene que unir todo y explicarse, cosa que claramente no le apetecía nada. Es curioso que teniendo el nombre del pico más alto del sistema solar, Olympos no llegue a la altura de Ilium.

[50 libros] 2005

La historia de la piedra

Hace unos años decidí que estaría bien leer los clásicos de la literatura universal. Ahora me he decidido a comprar La historia de la piedra (también conocida como Sueño en el pabellón rojo), novela china del siglo XVIII de complejísima historia. Durante como treinta años circuló en manuscrito entre los conocedores e interesados, muy anotada por miembros de la familia del autor. Luego un editor la publicó, en una edición de 120 capítulos. Pero sólo 80 eran los capítulos originales. Los otros 40 los escribió alguien que no se sabe quién. Lo curioso, es que el autor original había terminado la novela -cuatro versiones, nada menos- y nadie sabe qué pasó con los capítulos que faltan (quizá se metía con el emperador, buena razón para quemarlos). Por eso algunos de los 5 volúmenes de la edición que he comprado indican como autor a Cao Xueqin (el autor original) y otros a Cao Xueqin y Gao E (el editor original).

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Entrevista en Código Cero

Código Cero es la revista de nuevas tecnologías de Galicia y en su número 36 han tenido a bien entrevistarme:

En Código cero

Es una revista en papel, pero está disponible en PDF.

En el mismo número aparece una entrevista con Enrique Dans:

Enrique Dans

Por suerte, no soy un geek

O podría acabar con un sótano como éste.

(vía Minid)

PJorge 2da Parte

Publicada la segunda parte de la entrevista que me hizo Juan Arellano. La culpa del retraso fue toda, toda mía, que soy un desastre para esas cosas. Muy buenas preguntas. Las respuestas no tanto.

¿Cuánto vale tu bitácora?

Inspirado por JJ, he hecho mis cuentas y he descubierto que pjorge.com vale 444.936,32 dólares (Technorati dice que hay 788 enlaces hacia mi página y a 564,64 dólares por enlace). Pues eso, que si alguien quiere, yo estoy dispuesto.

50

Este es el segundo año que lo hago y ya he llegado a los 50 libros. Prueba superada, que gritaba aquel buen hombre. ¡Por fin puedo dejar de leer! Aunque ya estoy deseando que llegue enero para empezar de nuevo. Me pregunto que podría hacer con todo este tiempo libre. Supongo que atender a mi hija estaría bien.

Lo del desafío de los 50 libros me ha resultado muy curioso. Tiene al menos dos ventajas. La primera es que me hace leer. Lo de leer parece muy simple, hasta que descubres que la vida conspira contra tu deseo de leer. Leer siguiendo una cuota parece ir completamente en contra de leer por placer, pero en realidad las dos opciones se complementan maravillosamente. La segunda es que recuerdo mucho mejor lo leído y por qué lo leí. Ahora repaso la lista y me digo «esto fue por ese programa que vi» o «por aquel comentario en una bitácora». 50 libros en un año no son muchos libros, pero al menos son más que cero.

Y ahora, las salvedades habituales, más que nada para ahorrar comentarios (qué iluso). Soy perfectamente consciente que leer uno, dos, tres o cincuenta libros no me hace más listo, ni más sabio, ni más alto ni más rubio… es más, probablemente no tenga más que terribles efectos negativos sobre mi persona. De hecho, hay pastores turcos analfabetos que jamás han leído un libro y sin embargo son mucho más sabios que yo (eso me lo enseñó Cioran y la lección la aprendí bien). También sé que moriré algún día haya leído muchos o pocos libros; mi muerte es cuestión de tiempo y si no muero ahora es simplemente porque voy a morir más tarde (esto me lo enseñó James Bond). Lo hago simplemente porque me apetece hacerlo.

Wanadoo y el Nokia 770

Wanadoo comercializará el tablet con linux de Nokia, el Nokia 770, conjuntamente con sus servicios ADSL. Lo cuenta CincoDías.com:

Wanadoo será el primer proveedor de internet que comercialice en España y en un solo paquete sus servicios ADSL y el primer ordenador de bolsillo de Nokia, el 770 Internet Tablet, que el fabricante finlandés mostró ayer en Madrid aprovechando el congreso internacional sobre banda ancha que acoge la ciudad.

El mismo artículo también comenta que el dispositivo saldrá a la venta a finales de mes a un precio de unos 350 euros. Así mismo, dice que Nokia prepara nuevas versiones, aunque no queda claro si se habla de software o hardware.

Confieso que sentía curiosidad por cómo iba a promocionar Nokia el 770. Estaba más que claro que ir a comprarlo a la tienda lo iban a hacer muy pocos, por tanto, ¿iba a contentarse con ese mercado limitado? Pero evidentemente, combinarlo con un servicio WiFi de ADSL es un solución perfecta. Tienes tu conexión a Internet y con el Nokia 770 la puedes usar en cualquier punto de la casa. Llegar a ese tipo de acuerdo tiene todo el sentido del mundo.

(vía planet.maemo.org)

100 de 100, día 13: Ad Astra

Ad Astra es la bitácora de Pablo, un hombre poseedor de múltiples monomanías. Pero en particular, su bitácora contiene una sorpresa:

Mm… Un buen día me dio por empezar a escribir un blog, y si tuviera que definir su temática, diría que es un constante «off-topic». Blogs de rayados hay muchos, pero no todos tienen un curso de escritura con caracteres élficos como el mío 🙂 Como hay mucha competencia freak, lo mejor es ir, ver y decidir si te gusta.

100 bitácoras en 100 días.

Teatro de autómatas inquietos

Theatre of Restless Automata son tres universos animados a partir de variaciones de la misma fórmula computacional. La idea es mostrar que la complejidad puede surgir de reglas simples de programación.

(vía we make money not art)

—–

Que así se llama la obra. En el marco del Festival de otoño 2005 (que por cierto, tiene una web fatalmente diseñada) en Madrid, una representación de teatro bunraku, el teatro de muñecos japonés. Será en octubre los días 19, 20 y 22 a las 20 horas y el 23 a las 18 horas. Teatro Español.

Sé que sólo tiene gracia en inglés

Y no debería ponerlo, pero es que me he reído, siento:

A chicken and an egg are lying in bed.

The chicken is leaning against the headboard smoking a cigarette with a satisfied smile on its face.

The egg, looking a bit pissed off, grabs the sheet, rolls over and says «Well, I guess we finally answered THAT question now, didn’t we.»

(vía Secular Blasphemy)

CPI (Curioso pero inútil) es:

Es una bitácora dedicada principalmente a divulgar ciencia de manera amena y a criticar a los vendedores de humo (las pseudociencias en general), aunque caben datos curiosos y crítica de libros, entre otras cosas. Creo que consigo entretener y enseñar algo y, sobre todo, vacunar contra la credulidad.

Faltan más bitácoras de divulgación.

100 bitácoras en 100 día. Hay que seguir enviando propuestas que todavía no llego a 100 (es evidente que mi poder de convocatoria es ridículamente bajo).

Atalanta

Atalanta es la nueva editorial del conde de Siruela, quien ya fundó en su momento la editorial Siruela. El domingo pasado El País Semanal dedicó un reportaje al conde y su nueva empresa. La editorial arranca con un planteamiento que me gusta mucho. Después de hablar de las razones para publicar uno de los primeros libros, dice:

«Si tuviera que buscar un maestro en mi vida», añade, «alguien al que he seguido siendo fiel a lo largo de los años, éste sería Borges. De él aprendí que la cultura no se limita a un siglo o a unos pocos países limítrofes, sino a todo el mundo en todas sus épocas. Esto ha producido en mí la circunstancia poco compartida de que solamente me encuentro cómodo andando todos los meses por 25 siglos. Esto me ha costado muchos años de lectura, de hábito, pero ahora esta visión no la cambio por nada, pues limitarse solamente a los dos últimos siglos es como ver la imagen de la cultura o la literatura en dos dimensiones. En cuanto uno va añadiendo diferentes perspectivas surgidas de tiempos y culturas diferentes, esa misma imagen, al menos para mí, va cobrando más profundidad, más relieves, más matices…, hasta volverse tridimensional».

Y hacia el final comenta el papel de Internet para la cultura:

Creo que es lo único verdaderamente nuevo que ha sucedido en los últimos 20 años.

Sin Internet, Atalanta no existiría como es. Esto es una prueba contundente de que la tecnología es lo que hoy transforma nuestras vidas y no la cultura humanista. De esto no me alegro, por supuesto, pero es así, y no hay espacio para lloriqueos. Quizá es mejor ver su parte positiva, que la tecnología es un medio y, como tal, algo también fundamental para el desarrollo de la cultura. Pienso que la alta cultura no será definitivamente engullida por la cultura de masas gracias a la existencia de dos mundos antitéticos: por un lado, los buenos libreros que seleccionan y mantienen la calidad de la oferta editorial, y por otro lado, Internet, que permite a cada usuario informarse adecuadamente desde su casa de los libros que le apetece comprar. Lo novedoso de Internet es que todos los libros, desde Píndaro hasta Zafón, se encuentran en el mismo nivel. No hay mesas de novedades, y cualquiera de estos dos libros tienen la misma facilidad o dificultad para encontrarse. Amazon. Abebooks, Chapitre son hoy día las mejores librerías del mundo, y esto da que pensar. Las pequeñas editoriales independientes necesitan tanto de los libreros, de los buenos libreros, como de Internet para su supervivencia. Por eso, la página web es fundamental. Espero recibir muchas visitas, entre otras cosas porque, aunque es una editorial completamente campestre, también es profundamente cibernética».

A continuación de ese párrafo uno esperaría encontrar la dirección web de Atalanta. Que no aparezca quizá sea un comentario sobre cómo ven internet los medios en papel. O quizá simplemente el editor no la ofreció porque todavía no hay nada.

En cualquier caso, uno de los títulos con los que empiezan se llama La historia de Genji y me interesa mucho. El otro, por lo que he leído sobre él, nada de nada.

Terrorismo doméstico

Una de las características más interesantes de nuestra cultura es la ampliación del significado de ciertas palabras para ir cubriendo un campo semántico cada vez mayor. Al final, pierden cualquier relación con un referente concreto y se convierten simplemente en términos que se usan para hablar de cualquier cosa que no guste a quien los emplea y sirven sobre todo para evitar tener que pensar sobre la realidad. Así pasó con «fascista», «comunistas», «talibán», «nazi», «inquisidor» y otras muchas. Ahora le está tocando el turno a «terrorismo». Cortesía de El mundo, la llamada «violencia doméstica» ha pasado a ser «terrorismo doméstico». Vean:

Violencia doméstica - Un documento de elmundo.es1128424194796

Esta claro que hacer daño o incluso matar a otro ser humano (y hacerlo, además, aprovechándose de una situación de relación familiar o afectiva) no es crimen suficiente. Tiene que ser terrorismo, porque en caso contrario no será lo suficientemente importante.

Orson Scott Card y Serenity

Orson Scott Card se ha visto Serenity y opina que es la mejor película de ciencia ficción de todos los tiempos:

Yet as far as I know, nobody has told. I walked into this movie reasonably aware of the advance word-of-mouth (though not obsessively so) and only as the film actually began this afternoon, the day of its premier, did it occur to me that I had not heard a whisper of a breath of the actual plot of the movie. All I heard was, «It’s great, you’ll love it.»

Well, guess what.

It’s great.

I’m not going to say it’s the best science fiction movie, ever.

Oh, wait. Yes I am.

Yo hasta ahora consideraba que la mejor película de ciencai ficción era El almuerzo desnudo. Pero claro, todavía no he visto Serenity.

(vía Davidgp.com)

Uno es un dios del cómic. El otro quizá un semidiós. A los dos se les recordará por algo. A uno posiblemente por la visión que supo imprimir a toda su obra, por la profunda humanidad de sus creaciones. Al otro por haber producido obras con gran impacto en su momento (alguna incluso memorable). Los dos claramente aman su profesión.

Y cuando dos personas que aman lo que hacen se juntan para hablar, naturalmente hablan de las herramientas del oficio. Y vaya sin hablan. Prácticamente no dejan un detalle del oficio sin tocar. Del estudio. De cómo obtener según qué efecto. De la intencionalidad de la obra. De los premios. De las películas. De las técnicas del color. De la libertad del autor. De los editores. De la profesionalidad. De Nueva York. De la cobardía y la vergüenza. De la historia. Lo práctico se combina con lo filosófico, la mirada al pasado se compensa con las esperanzas del futuro.

Miller y Eisner son dos hombres muy diferentes, a los que no sólo separan años de tiempo, sino también concepciones del mundo muy opuestas. Sólo podrían ser más distintos si uno de los dos fuese marciano (ahora que lo pienso, quizá uno de los dos sea un marciano). Eisner lo articula muy bien indicando las diferencias entre sus lectores respectivos:

I’m talking about, in A Contract with God, man’s relationship to God. The guy who’s reading your stuff doesn’t give a shit about man’s relationship to God. He wants to see whether Marvin kills that son of a bitch or doesn’t kill that son of a bitch or whoever it is he’s adopted to assassinate or kill or beat up. We’re talking to different people. You’re aware of it.

Y ya casi al final, comentan:

MILLER: Also, when I did [the first] Dark Knight, for instance, much of the satire in that book was my own perverse portrait of the Reagan era. The new one is my portrait of the current era. I like to interact with the current culture a great deal. I enjoy the tension here.

EISNER: And my work is steeped in the past. It is, and I’d frankly rather write about the past, because it’s there. It won’t change. What’s happening now is questionable. It may alter right under my hand.

Y sin embargo charlan durante más de 300 páginas, iluminando el mundo del cómic y su obra. Consiguiendo que te entren ganas de releer sus tebeos cuando comentan que con tal detalle o tal efecto pretendían una cosa u otra. Hace un tiempo hablé de un libro de entrevistas entre Borges y Sábato. En ese caso, eran dos escritores, y dialogaban de tal forma que parecía más bien dos monólogos superpuestos. Un diálogo que bien podría haberse celebrado con cada participante en una habitación diferente. El de Eisner y Miller es completamente diferente; es un diálogo entre profesionales que ante todo se respetan y, sobre todo, respetan el medio en el que decidieron trabajar.

[50 libros] 2005.


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