Libros 2014

by Pedro Jorge Romero on 14/01/2014

    Enero

  1. The Accidental Species: Misunderstandings of Human Evolution, de Henry Gee
  2. Febrero

  3. Spinoza: A Life, de Steven Nadler
  4. Our Magnificent Bastard Tongue: The Untold History of English, de John McWhorter
  5. Marzo

  6. Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll
  7. Abril

  8. A Thousand Mornings, de Mary Oliver
  9. Mayo

  10. Continental Philosophy: A Graphic Guide, de Christopher Kul-Want y Piero
  11. The Cello Suites: In Search of a Baroque Masterpiece, de Eric Siblin
  12. Julio

  13. The Extraordinary Voyage of Pytheas the Greek, de Barry Cunliffe

Películas 2014

by Pedro Jorge Romero on 11/01/2014

    Enero

  • They Live, de John Carpenter
  • The Pervert’s Guide to Ideology, de Sophie Fiennes
  • Daisies, de Vera Chytilová
  • Lluvia de albóndigas 2, de Cody Cameron y Kris Pearn

Zina Nicole Lahr

by Pedro Jorge Romero on 21/12/2013

Una de las cosas que hago en internet es buscar ejemplos de personas, sobre todo mujeres, que hacen cosas interesantes, divertidas o asombrosas y que sirvan de modelos e inspiración. Luego se los pongo a mi hija para que vea todo lo que se puede llegar a hacer.

Hace unas semanas di con este vídeo de Zina Nicole Lahr que me pareció perfecto:

The Work of Zina Nicole Lahr from Stormy Pyeatte on Vimeo.

Por desgracia, la historia tiene un final triste, porque la protagonista murió poco después de grabar esas imágenes.

Hiperempleo

by Pedro Jorge Romero on 21/11/2013

Ian Bogost escribe sobre Hyperemployment, or the exhausting work of the technology user, la situación actual en la que hemos sustituido gran parte de, o todo, nuestro tiempo de ocio con una serie de incesantes actividades, una sucesión de trabajos que nos mantiene continuamente produciendo:

Hyperemployment offers a subtly different way to characterize all the tiny effort we contribute to Facebook and Instagram and the like. It’s not just that we’ve been duped into contributing free value to technology companies (although that’s also true), but that we’ve tacitly agreed to work unpaid jobs for all these companies. And even calling them “unpaid” is slightly unfair, since we do get something back from these services, even if they often take more than they give. Rather than just being exploited or duped, we’ve been hyperemployed. We do tiny bits of work for Google, for Tumblr, for Twitter, all day and every day.

Y también toca la consecuencia directa de ese casi obligatorio y continuo trajín: el agotamiento. Un agotamiento más mental que físico, resultado de intentar prestar atención a demasiadas cosas a la vez.

Es algo que noto mucho en Twitter, que es la red social en la que más participo. Por ejemplo, son continuos los requerimientos a que te sientas indignado por esto o por aquello, pero la verdad es que hay un límite y si todo es indignante, al final nada lo es. Te agotas.

El arte de tirar libros

by Pedro Jorge Romero on 28/10/2013

En una ocasión tiré un libro a la basura. Al comentárselo a mis amigos, se extrañaron de tal decisión. ¿Por qué no se lo había regalado a alguien?, me dijeron. A lo que yo respondí preguntándoles a su vez por el sentido de regalar un libro que te parece muy malo. ¿Le darías comida pasado a un amigo? No, claro, porque eres buena persona y quieres lo mejor para los demás. En ese caso, puestos a regalar libros, regalar libros buenos.

Además, tirar los libros es, como nos recuerda Los libros arden mal, mejor que quemarlos. Así se reciclan y pueden ser productivos en otra función. Y el texto también nos invita, brevemente, a dejar de considerar el libro como un objeto valioso digno de veneración por el simple hecho de ser un libro.

Enterremos esa fé seudocristiana, esa mitología añeja y conservadora según la cuál todo libro (editado y publicado en papel, claro) merece loa y salvaguarda por el simple hecho de existir: no es así, y no desde un imposible punto de vista canónico que escoja qué libros valen y cuáles no, sino desde la más absoluta subjetividad individual o de grupo.

Es curioso, y es un tema que también salía en The Late Age of Print, que tras tantos años de producción industrial y en masa de libros, sigamos pensando que el producto de un proceso que ha creado miles, cientos de miles e incluso millones de objetos iguales es único a irremplazable.

Hacía Falta 13

by Pedro Jorge Romero on 24/10/2013

Lo prometido es deuda: aquí está Hacía Falta 13, el podcast que grabamos tras la presentación de Apple del pasado martes, donde contamos las opiniones que se nos ocurrieron en ese momento (yo ahora he desarrollado opiniones adicionales sobre los iPads y qué modelo es mejor dependiendo de distintas necesidades y también sobre la tendencia al software gratuito, pero me las tendré que guardar…).

Y me han dicho que sale una imitación de Lemongrab.

Mi vida

by Pedro Jorge Romero on 21/10/2013

Tal cual:

(vía Parislemon)

Hacía Falta 12

by Pedro Jorge Romero on 21/10/2013

Como el día 22 hay presentación de Apple, los amigos Alex y Eduo me han vuelto a invitar a su podcast Hacía Falta para hablar de lo que se podría o no podría presentar (evidentemente, nos equivocaremos en todo. Por ejemplo, nada de iPads nuevos. Probablemente una tostadora).

Pueden encontrar el episodio aquí: #12: pre-Keynote iPad

Mi principal predicción es que el iPad mini actual desaparecerá y será sustituido por un modelo con pantalla retina. iOS 7 claramente pide retina a gritos y ahora mismo todos los teléfonos a la venta son retina. Y con él se irá también, de una vez, el iPad 2.

Los prejuicios en la era de los algoritmos

by Pedro Jorge Romero on 10/10/2013

Los algoritmos aplicados a las personas son seductores porque ofrecen la sensación de objetividad, sin pararnos a preguntar por qué el algoritmo está ofreciendo esa respuesta y no otra, sin plantearnos qué supuestos sobre la condición humana han influido en su elaboración. Al igual que los números o las estadísticas, ofrecen esa imagen de “verdad” fundamental por dudoso que pueda llegar a ser el método por el que se ha llegado al resultado.

Lo que nos lleva a The Turing Normalizing Machine:

The Turing Normalizing Machine is an experimental research in machine-learning that identifies and analyzes the concept of social normalcy. Each participant is presented with a video line up of 4 previously recorded participants and is asked to point out the most normal-looking of the 4. The person selected is examined by the machine and is added to its algorithmically constructed image of normalcy. The kind participant’s video is then added as a new entry on the database.

Y:

Conducted and presented as a scientific experiment TNM challenges the participants to consider the outrageous proposition of algorithmic prejudice. The responses range from fear and outrage to laughter and ridicule, and finally to the alarming realization that we are set on a path towards wide systemic prejudice ironically initiated by its victim, Turing.

Y de una entrevista, The Turing Normalizing Machine. An experiment in machine learning & algorithmic prejudice, con uno de los creadores se comenta precisamente el hecho de que ya empleamos algoritmos de ese tipo:

Usually society doesn’t get to decide what is good or even normal for society. The decision often comes from ‘the top’. If ever such algorithm to determine normality was ever applied, could we trust people to help decide who looks normal or who isn’t?

While I agree that top-down role models influence the image of what’s considered normal or abnormal, it is the wider society who absorbs, approves and propagates these ideas. Whether we like it or not, such algorithms are already used and are integrated into our daily lives. It happens when Twitter’s algorithms suggests who we should follow, when Amazon’s algorithms offers what we should consume, when OkCupid’s algorithms tells us who we should date, and when Facebook’s algorithms feeds us what it believes we would ‘like’.

De tal forma, vamos logrando reducir la enorme variedad de la experiencia humana a una pequeña serie de números que creemos objetivos, resultado de un proceso científico. Y es en ese cientifismo donde radica el mayor peligro.

Wadjda

by Pedro Jorge Romero on 10/10/2013

Una película que tiene buena pinta. Aparentemente es el primer largometraje rodado enteramente en Arabia Saudita:

Wadjda is not the singularly devout goody two-shoes her strict teachers would prefer—in fact, she gets in trouble for her shoes, which are scuffed up black Converse rip-offs. But neither is she the trailblazing revolutionary a Western filmmaker might have written. She loves her parents, she loves her religion, she loves her pop music; like any pre-teen, she struggles with figuring out how to carve her own identity from amid society’s many rules and ideas about who she should be. The film is universal in that way, but it also illustrates the mood and customs of a very specific place.

Saudi Arabian Film “Wadjda” Quietly Subverts and Stuns

A Visit From the Goon Squad, de Jennifer Egan

by Pedro Jorge Romero on 16/09/2013

El inevitable paso del tiempo es nuestra constante universal. Y con él, nuestra igualmente inevitable transformación. No es que el tiempo sea como un río en el que no podamos bañarnos dos veces. Es que nosotros mismos somos un río y estamos sujetos a la fluidez fundamental del mundo.

Aparentemente, hay cierta polémica (absurda) con respecto a este libro, porque no queda claro si se trata de una novela o de una colección de cuentos. A Visit From the Goon Squad está dividido en capítulos que van pasando de un personaje a otro, hilando un grupo de personas que se van relacionando entre sí, en ocasiones muy lejanamente, que se encuentran o desencuentran. La acción va saltando en el tiempo, yendo del presente al pasado, o al revés (y en los capítulos finales, entrando directamente en el futuro, al querer seguir la vida de personas que nacen más recientemente). Conocemos a un maduro padre de familia o a una relaciones públicas fracasada, y luego los volvemos a encontrar como miembros de una pandilla juvenil. En unas ocasiones la novela fluye desde deterioro final hacia atrás, y en otras el proceso es a la inversa. Expone los fracasos vitales de los personajes y en ocasiones sus redenciones posibles. A veces más de una vez, porque la vida es justo así, una sucesión de acontecimientos, de momentos en los que a veces estás arriba y a veces abajo.

Pero el retrato de los personajes va más allá de la descripción de sus ideas o actos, ya que cada capítulo está contando usando un estilo y un modo de escribir que se ajusta a ese personaje en ese momento, llegando al punto de que hay un capítulo completo en forma de presentación de PowerPoint, porque ese personaje piensa así. En otras ocasiones, se pasa de la primera a la tercera persona dependiendo del grado de introspección de cada uno. De tal forma, la estructura del libro refleja la naturaleza de nuestra vida y, de paso, nuestra dificultad para verla en conjunto, porque somos criaturas del momento producto de circunstancias muy concretas.

El hilo conductor del libro es la música, que de una forma u otra une a todos los personajes. Con música empieza y con una divertida predicción sobre la música del futuro acaba. En medio, un libro excelente.

Hacía Falta 6

by Pedro Jorge Romero on 05/09/2013

El martes pasado, los amigos Alex y Eduo me invitaron a participar en su podcast Hacía Falta (el podcast que no hacía falta, que dicen ellos). La idea era hablar de las posibles novedades que presentará Apple el día 10 de septiembre. Como en realidad no tenemos ni idea de lo que se presentará, hablamos y hablamos elucubrando sin parar. El plan completo es repetir después de la presentación, aunque sólo sea para comprobar hasta qué punto nos hemos equivocado.

Pueden encontrar el episodio en: #6: Pre-Keynote Sept 10

Robot Cult, O Robot Cult

by Pedro Jorge Romero on 10/08/2013

Una divertida canción sobre las fantasías de inmortalidad prometidas por fantasías futurológicas que prometen su particular “tecnocielo” extrapolando malamente la situación tecnológica actual.

Yo me lo imagino así. Alguien, llegada a cierta edad, descubre que se va a morir. No lo descubre en el sentido de saberlo intelectualmente, sino en el sentido de sentir de pronto que el final está, por optimista que uno sea, más cerca que el principio. Unos se vuelven hacia la religión, otro lo aceptan como un hecho más del mundo y algunos pocos recurren a la ciencia ficción.

(vía Amor Mundi)

46

by Pedro Jorge Romero on 23/06/2013

No es tanto que pesen, que pesan ya un poco, es verdad, sino la inercia. Por ejemplo, no hay problema en invertir 4 días en reimplementar una app que se había hecho de una forma distinta, abandonando una librería que Apple ha dejado (por suerte) obsoleta. Lo difícil de ese proceso es tomar la decisión de ponerse a ello.

Es decir, con 20 años menos pensaba algo y me ponía a hacerlo. Se me hubiese ocurrido “vamos a aprender Ruby” y me hubiese lanzado de cabeza. Ahora lo pienso y voy demorando el día, aunque sé que es inevitable.

Por lo demás, no es que me note menos capaz. Por suerte, internet ha ido ganando penetración a medida que mi memoria ha ido fallando. Ahora es posible que tarde en recordar algo, pero es fácil buscarlo. De hecho, una de mis experiencias recientes más desconcertantes fue encontrarme en situación de no poder usar el móvil para conectarme. Paseaba por una ciudad extranjera, veía algo interesante y no podía hacer nada por descubrir qué era aquello.

Y a lo que iba, por suerte la experiencia vale para algo. Tener 20 años menos y saber lo que sé ahora sería ideal. Pero como la flecha del tiempo va en un único sentido (no recuerdo quién decía que la historia es una carretera anisótropa que no se puede recorrer en sentido inverso), bienvenida sea la poca experiencia que uno pueda ir acumulando.

iOS 7 o la nueva oportunidad

by Pedro Jorge Romero on 17/06/2013

El lunes 10 Apple presentó la primera beta de iOS 7, la nueva versión de su sistema operativo para dispositivos móviles. El cambio de interfaz, que muchos llaman (sin ser exacto) plano, ha provocado todo tipo de reacciones. Y tal es la discusión sobre sus iconos (a pesar de que se trata de una beta inicial y todo eso cambiará con seguridad) que podría pensarse que iOS 7 no tiene mayor importancia.

Sin embargo, tanto en interfaz como en alguna de sus tecnologías subyacentes, iOS 7 ofrece un cambio enorme con respecto a iOS 6. iOS 7 exige replantearse mucho de los interfaces que se han hecho hasta ahora y exige también cambiar la forma de hacer nuestras apps. Es más, estoy convencido de que cualquiera que se dedique al negocio de hacer apps para iOS debería tener instalada la beta en su teléfono habitual (a pesar de sus muchos problemas) y usarla a diario, para comprender mejor la nueva filosofía.

Digamos que mi impresión sobre iOS 7 se resume en: “iOS 7 only”. Si estás preparando una app ahora mismo o si estás pensando hacer una nueva versión de una app ya existente, deberías plantearte hacerla sólo para iOS 7, sin intentar soportar versiones anteriores.

Parece además una idea que goza de cierto consenso entre los desarrolladores. Por ejemplo, en Start Updating Your Apps for iOS 7. Now.:

The key takeaway we’ve reached (after less than 24 hours playing with the iOS 7 Beta release) is this – every App must consider even basic updates to its UI to survive in a post-iOS 6 world.

Marco Arment en Fertile Ground va incluso más lejos y habla de una discontinuidad, como si Apple con iOS 7 le hubiese dado al reset de su plataforma. Si volvemos a la posición inicial de salida, ya que casi todas las apps deben crearse de nuevo, se abren enormes oportunidades:

Apple has set fire to iOS. Everything’s in flux. Those with the least to lose have the most to gain, because this fall, hundreds of millions of people will start demanding apps for a platform with thousands of old, stale players and not many new, nimble alternatives. If you want to enter a category that’s crowded on iOS 6, and you’re one of the few that exclusively targets iOS 7, your app can look better, work better, and be faster and cheaper to develop than most competing apps.

This big of an opportunity doesn’t come often — we’re lucky to see one every 3–5 years. Anyone can march right into an established category with a huge advantage if they have the audacity to be exclusively modern.

Es ahora el momento ideal para tener una buena idea y trabajar duro por ejecutarla bien, porque cuando llegue finalmente octubre y se presente el nuevo iPhone, la plataforma que conocemos cambiará radicalmente. Y en cierta forma, la carrera empezará de nuevo.

Fe en los datos o cientifismo y tecnocracia

by Pedro Jorge Romero on 05/06/2013

The technocrats are akin to conspiracists in that they both claim a monopoly on the sorts of political facts that should sway policy. Both groups come equipped with their own body of experts and studies to vouch for their prescriptions. And both Jones and Klein derive their legitimacy from having, through their supposed diligence and uniquely sharp analytical minds, privileged access to some set of truths of political significance. Both assume that answers to factual questions will make the necessary political action irrefutable. All that divides the conspiracist from the technocrat is the nature of the facts they fetishize.

Just the Facts

Los límites de los grandes datos

by Pedro Jorge Romero on 05/06/2013

The more complex a problem is, and the more particular instances differ from those that came before, the less likely Big Data is to be a sure thing.

Big Data’s Promise and Limitations

Ursula K. Le Guin y la diversidad

by Pedro Jorge Romero on 30/05/2013

Ursula K. Le Guin escribe sobre la adaptación para la televisión de su serie de Terramar, A Whitewashed Earthsea, para comentar la eliminación del cuidadoso tapiz racial de las novelas, sustituido en televisión por una uniformidad ajena al espíritu de los libros.

Most of the characters in my fantasy and far-future science fiction books are not white. They’re mixed; they’re rainbow. In my first big science fiction novel, The Left Hand of Darkness, the only person from Earth is a black man, and everybody else in the book is Inuit (or Tibetan) brown. In the two fantasy novels the miniseries is “based on,” everybody is brown or copper-red or black, except the Kargish people in the East and their descendants in the Archipelago, who are white, with fair or dark hair. The central character Tenar, a Karg, is a white brunette. Ged, an Archipelagan, is red-brown. His friend, Vetch, is black. In the miniseries, Tenar is played by Smallville’s Kristin Kreuk, the only person in the miniseries who looks at all Asian. Ged and Vetch are white.

My color scheme was conscious and deliberate from the start. I didn’t see why everybody in science fiction had to be a honky named Bob or Joe or Bill. I didn’t see why everybody in heroic fantasy had to be white (and why all the leading women had “violet eyes”). It didn’t even make sense. Whites are a minority on Earth now —why wouldn’t they still be either a minority, or just swallowed up in the larger colored gene pool, in the future?

Te hace pensar en lo poco que se preocupan los autores de ciencia ficción por ese aspecto del futuro. Buscan la verosimilitud tecnológica, pero rara vez aspiran a esa consciencia de las formas diferentes que pueden adoptar las sociedades. Es agradable saber que autores como Ursula K. Le Guin lo tienen se lo toman tan en serio.

Robot & Frank

by Pedro Jorge Romero on 29/05/2013

Esta película tiene un detalle muy bueno: el robot es siempre una máquina. Es el propio robot el que insiste continuamente en su artificialidad, como si supiese de nuestra tendencia a dotar a los objetos de sentimientos e intenciones humanas y estuviese enmendándola por adelantado. Desde ese punto de vista, el robot en todo momento se limita a cumplir con su programación y las emociones presentes son siempre del humano. El mismo título lo refleja.

Siendo el humano, Frank (que Frank Langella dota de todo tipo de matices), un señor ya muy mayor que vive en una comunidad remota y no recibe más que esporádicas visitas de su hijo (mientras la “amantísima” hija parece contentarse con preocuparse en la distancia, que es una forma siempre muy cómoda de preocuparse). Como el hijo es consciente de los problemas de memoria de su padre, que la demencia está destrozando, y del lamentable estado en el que vive, le regala un robot para que le ayude a cuidarse.

Y eso hace el robot, cuidar de Frank. Cuidarle y mantenerle activo. Pero resulta que Frank era un ladrón y comprende de inmediato que el robot puede ser una gran ayuda para retomar esa actividad. Idea con la que el robot está de acuerdo.

De tal forma este peculiar dúo dinámico se enfrenta a un mundo que va desapareciendo y está siendo sustituido por otro diferente. Aunque la situación, saben todos, no es sostenible. Frank proyecta su visión de las cosas sobre el robot, el cual, siguiendo fielmente su programación, la devuelve como si fuese un espejo, pero la aventura tiene que acabar en algún momento.

Y ya está. Con eso se contenta la película, con establecer esa situación inicial. En ese aspecto la encontré extrañamente poco dedicada a su idea inicial, como si al haberla establecido ya hubiese perdido todo el interés. Hay algunas comparaciones entre el deterioro de la memoria de Frank y la propia memoria electrónica del robot, pero no van muy lejos. Se nos plantea algún giro argumental que supuestamente es sorprendente, pero que tampoco añade demasiado. Y los hijos de Frank son pocos más que objetos que sirven para destacar éste o aquel elemento de la trama.

Pero tampoco hay mucho más. Parece estar intentando hacer un comentario sobre nuestra relación con la tecnología y también sobre la memoria como nuestro ancla en el mundo. Pero en ambos casos el tratamiento es muy apagado, como si la película tampoco tuviese ganas. Al final, el truco de introducir el robot se convierte sobre todo en eso, en un truco.

Eso sí, admito que eso de dejar claro que el robot es una máquina es algo que muy pocas películas se atreven a hacer (casi todas convierten a los robots en seres humanos un poco raros). Con eso ya se sitúa en el terreno de lo interesante.

Bandazos por el tiempo: Looper, de Rian Johnson

by Pedro Jorge Romero on 09/04/2013

A Looper le gustaría ser otra película. No es que la película que efectivamente es esté mal. Se trata de un thriller del futuro cercano con una delicada atmósfera de desesperación y que logra aprovechar el paisaje y la puesta en escena, con dos buenas interpretaciones de dos actores que dan vida al mismo personaje. Hay tiros, explosiones y una resolución razonablemente satisfactoria en lo que a la trama se refiere. Por ser, es también un comentario simple pero efectivo sobre la memoria como fuente de nuestra sensación de ser alguien.

No está mal haber logrado esas cosas.

Hay muchas películas que no llegan ni a eso.

Pero por desgracia, Looper aspira a más, e invierte dos horas en intentar elevar esos mimbres. El resultado es una construcción que es incapaz de soportar el peso de todo lo que se le echa encima.

Sobre todo, quiere ser el equivalente cinematográfico de “Todos vosotros zombis” de Robert Heinlein, una muestra tan absolutamente perfecta del viaje en el tiempo, un ejercicio de engarce tan preciso que se convierta en la versión definitiva. Por desgracia, no le ayuda nada tener una versión del viaje en el tiempo bastante incoherente y arbitraria, y que la lógica ferrea precisa para el fin que busca esté totalmente ausente del guión. Es comprensible que fuese necesaria alguna forma de viaje en el tiempo para poder enfrentar a un personaje joven con su versión mucho más madura, pero casi hubiese sido preferible haber recurrido a la magia.

(En el futuro de la película, que ya de por si transcurre en el futuro, el asesinato es imposible porque sí. Por tanto, los criminales del futuro usan máquinas del tiempo para enviar a sus enemigos al pasado y hacer que allí los maten otros individuos llamados Loopers. Como algún que otro Looper tiene la descortesía de vivir hasta el futuro de los criminales, éstos lo capturan y lo envían al pasado para que su versión anterior lo mate, cerrando así el loop y completando el chiste. Pero en ocasiones, el viejo (que es más sabio por viejo que por diablo) logra escapar y trastoca la pobre vida del joven que se ve sometido a todo tipo de bandideces. Sin embargo, misteriosamente, eso no cambia ningún detalle del futuro. Los cambios sólo se producen cuando conviene a la trama).

(Es un hecho universalmente aceptado que los villanos de película siempre hacen las cosas de la forma más alambicada posible. Un Goldfinger tras capturar a James Bond no lo mata de inmediato, sino que invierte grandes cantidades de dinero y recursos en cargárselo empezando por los genitales, preso sin duda de algún frenesí freudiano. De la misma forma, a cualquiera se le pueden ocurrir 20 formas de emplear una máquina del tiempo para cargarse a alguien sin tener que involucrar a terceros. Pero si los villanos de cine pensasen, la mayoría de las películas no existirían).

También quiere ser mejor reflexión sobre la naturaleza de nuestra existencia de lo que es realmente. Quiere ser como aquel cuento de Borges, que a orillas del Ródano, y en unas pocas páginas, enfrentaba el ardor juvenil de un Borges revolucionario con la quietud de un Borges ya anciano y ciego. En este punto, Looper logra más de lo que ofrece el guión, porque los actores (sobre todo Bruce Willis con esa férrea desesperación en la cara) se encargan de añadir mucho de lo que falta.

Y por querer, incluso quiere ser más que la historia que está contando. No contenta con el viaje en el tiempo o con el choque de personalidades, se cruza con un episodio de The Twilight Zone: niño superpoderoso en un campo de maíz, cuya situación, bastante incoherentemente, está relacionada con todo lo que está sucediendo aunque se tenga que ir al cuerno la causalidad.

Hay dos formas de ser ambicioso y fallar. Una es haber sido tan ambicioso que el fracaso se vuelve glorioso y gana a más de una victoria. La obra se eleva hasta el sol y da un poco igual que la cera de las alas se funda y el autor se desplome contra el suelo, porque la grandeza de la intención siempre quedará ahí.

La otra es simplemente querer meter más, cargando una base que en ningún momento se va a elevar ni un centímetro más del suelo por muchos detalles que añadas. En ese caso, lo habitual es que dentro de esa masa haya una buena obra esperando a salir, una obra que se descubriría eliminando lo que sobra o lo que simplemente no vas a tratar bien.

Eso es exactamente lo que le sucede a Looper: es una película que si se disfruta es a pesar de todo lo que hace por impedírtelo.