“No biography”

Parece ser que la reputación en su industria del gran guionista de televisión Dennis Potter (y El detective cantante es una de las mejores series que se han hecho) era tal que cuando pidió que sus dos últimas creaciones –Karaoke y Cold Lazarus, donde la segunda es continuación de la primera– fuesen coproducidas (usando el mismo equipo) por dos cadenas rivales, BBC y Channel 4, éstas aceptaron. Karaoke se emitía primer en la BBC y al día siguiente Channel 4 emitía ese mismo episodio. Al terminar Karaoke, Channel 4 se puso a emitir Cold Lazarus con la BBC repitiendo el episodio al día siguiente.

Es cuando menos un caso llamativo. Respetaron el último deseo de un hombre que sabía que iba a morir de cáncer de páncreas.

Pero a lo que iba.

Daniel Feeld, el protagonista de Karaoke, es un escritor al borde de la muerte que está convencido de que la realidad está siguiendo el guión de su última obra, también llamada Karaoke. Tras varias vicisitudes, el protagonista acaba en la cama del hospital, dejando como última voluntad esa simple petición: “No biography”. No acaba de tener mucho éxito, porque en Cold Lazarus su cabeza congelada es objeto de experimentación en la Gran Bretaña del siglo XXIV.

Cuando vi las series, la petición final me llamó la atención. El personaje parecía estar solicitando que el abismo al que se enfrentaba se extendiese también a la realidad, que la vida física que en esos momentos terminaba no continuase, digamos, simbólicamente más allá de ese punto. Lo que fue, fue, parece pedir, que se detenga también la laboriosa combinatoria de los símbolos que fingen representar a la persona. Muerta la persona, que muera también cualquier posible representación. Es por tanto irónico que sus recuerdos de infancia sean tan importantes en la segunda serie, incluyendo algún episodio traumática que cualquiera desearía olvidar.

Pero hay algo extrañamente específico en la voluntad final. Pudiendo pedir cualquier forma de olvido, pide explícitamente no tener biografía. Como buen escritor, Feeld probablemente fuese consciente de que es imposible atrapar una persona en palabras, que toda biografía no es sólo incompleta sino también falsa. Sufrimos el espejismo de creer que reuniendo suficientes datos alcanzaremos la esencia de algo, que reuniendo suficientes registros de temperatura alcanzaremos la verdad sobre el mundo, que si apuntamos las suficientes fechas la realidad de una persona se manifestará ante nosotros. Es más, creemos que con suficientes datos biográficos la persona en sí no podrá evitar aparecer frente a nosotros.

No se nos ocurre que la situación podría ser la contraria. Que la incesante acumulación de datos no haría más que alejarnos de aquello que queremos conocer.

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Categoría: Silva

Pedro Jorge Romero

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