The Ancient Guide to Modern Life, Natalie Haynes

por Pedro Jorge Romero el 18/02/2013

Le voy a atribuir a Borges (porque me suena habérselo leído a él) la idea de que es tan erróneo creer que nuestra época es diferente a las anteriores como creer que es igual a las anteriores. Natalie Haynes dedica The Ancient Guide to Modern Life a ilustrar esa observación, a mostrar lo mucho que nos parecemos a los antiguos y también lo que nos distingue. Aunque se escora más bien hacia los parecidos, más que nada porque nuestra tendencia actual es considerar que nosotros somos los primeros en enfrentarnos a problemas que es realidad han persistido durante siglos.

Debo aclarar, sin embargo, que “ancient” en este caso se refiere a Grecia y Roma, dejando de lado cualquier otra civilización antigua. Queda para otro libro compararnos con la China, la India o el mundo árabe de la antigüedad. No es realmente una limitación (o al menos, no es una gran limitación), pero sí que me gustaría leer esa otra visión.

The Ancient Guide to Modern Life está escrito con gran sentido del humor, pero no es un libro que pretenda ser gracioso. Todo lo contrario, su fin es muy serio, y en el fondo se trata de una larga carta de amor a la antigüedad clásica y a algunas de sus grandes obras, animándonos a acerarnos a ella. Comentar la corrupción en la Roma satirizada por Juvenal (nosotros que creemos haber inventado el abuso de los cargos públicos) es en gran medida recomendar la lectura de ese autor, aunque sólo sea como correctivo, como método de situar nuestros problemas en perspectiva (por ejemplo, es asombrosa lo antigua que es la contraposición entre la vida de campo y la vida de ciudad). Y también lo contrario, comprobar lo alejados que nos encontramos en cuestiones de moral y comportamiento, y como algunas soluciones que en su época se consideraban perfectamente aceptables hoy nos resultan aberrantes.

Ya hable de la democracia ateniense, de los fallos de los gobernantes, del culto a los famosos, de los problemas económicos o las grandes peleas provocadas por acontecimientos “deportivos”, Natalie Haynes deja claro que los humanos llevamos siglos quejándonos básicamente de lo mismo, rara vez pensando en lo mucho que hemos cambiado y lo mucho que hemos avanzado. Viene a decir que debemos ser conscientes del pasado porque muchos de los errores de hoy ya los cometimos muchas veces antes, pero también para poder mirar con esperanza y optimismo al futuro. Después de todo, algunas cosas hemos hecho bien en los últimos 2.500 años, muchos cambios han sido claramente para mejor; no estamos necesariamente condenados a repetirnos. Digamos, más bien, que el pasado es un lugar al que debemos volver no tanto para buscar respuestas como para plantearnos preguntas.

El libro acaba con la recomendación de leer los clásicos, comentando que Internet hace que ahora mismo sea increíblemente fácil acceder a esos textos (uno de esos aspectos donde nuestra época se puede considerar extraordinaria). Me uno a la sugerencia, porque en esas ocasiones en las que me he acercado a los clásicos de Grecia y Roma, lo he pasado muy bien. Leer a los clásicos es como entrar en otro mundo. Un mundo que fue real y del que todavía podemos disfrutar.

Libros 2013

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