El lugar de la investigación

by Pedro Jorge Romero on 08/02/2013

Hace poco, un amigo y yo llegamos a la conclusión de que en el caso de tener que elegir entre museos y hospitales, optaríamos sin dudarlo por los hospitales. No es que no nos gustes los museos. Sin duda para él son un gran lugar y para mí, en Santiago no hay lugar más interesante que el CGAC. Pero al igual que en la vida de cada uno debemos elegir a qué dedicar nuestros esfuerzo, en la vida social rara vez hay recursos para todo y que en ocasiones no nos queda más remedio que elegir dedicarlos a unas cosas más necesarias en detrimento de otras que no lo son tanto.

Y así sucede con la investigación científica. Por mucho que la historia del bosón de Higgs me interese, también me parece lícito preguntarme si es ético invertir todo ese dinero –cosa que, sí, lo admito ya mismo, también puede uno plantearse referido a otras muchas actividades– en el enorme conjunto de dispositivos requerido para ese descubrimiento. Quizá, me planteo, estando en la obligación de elegir, habría sido mejor invertirlo en alguna otra actividad, por mucho que el Higgs satisfaga la curiosidad intelectual de muchos de nosotros. Quizá haberse quedado con la duda hubiese sido lo correcto si a cambio ganamos algo mejor.

Por eso me ha gustado tanto la reflexión de José Manuel Sánchez Ron titulada Elogio de la ciencia “no tan grande”, sobre todo al plantear un objetivo claro para toda sociedad:

Ahora que la física de altas energías ha vuelto a conseguir la popularidad que tuvo en otros tiempos, conviene resaltar la importancia de esa otra ciencia no tan grande, una ciencia absolutamente necesaria para conservar lo que para mí es sin duda lo mejor de Europa: el Estado de bienestar, en el que todos sus ciudadanos puedan acceder libremente a bienes como la educación y la sanidad, y no se vean desamparados si carecen de trabajo o son ancianos.

Los científicos son personas y como tales, en tiempos de crisis caen –como caería cualquiera– en el “¿qué hay de lo mío?”, de preocuparse más de sus investigaciones y presupuestos que de los problemas de lo sociedad. En esas ocasiones, lo mejor es dar un paso atrás y plantearse seriamente qué es mejor para todos.

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