Un vÃdeo sobre el mundo de la tecnologÃa hace 30 años. Está lograda (y sin duda provocará enormes ataques de nostalgia), aunque creo que han cometido el error de convertir algunos de los precios de pesetas a euros sin tener en cuenta la inflación. A mi pobre cabeza, el precio en pesetas le parece mayor que el precio en euros. En parte, supongo, que es una impresión psicológica. Y también en parte que el precio en pesetas, teniendo en cuenta la inflación, era objetivamente mayor que la misma cifra hoy.
Evidentemente, el vÃdeo se centra en cambios tecnológicos que por espectaculares que sean, palidecen frente a los cambios sociales. Digamos que el uso de comunicaciones globales me resulta mucho más fundamental que el hecho en sà de tener comunicaciones globales (aunque lo primero depende directamente de lo segundo). Por esa razón, si bien el repaso de la tecnologÃa en sà puede ser divertido, creo que otro tipo de aproximación podrÃa ser más interesante.
Aparte de la alegrÃa de haber escapado a los 80 que me produce el su conjunto, un momento concreto me provocó una cadena de ideas:
- Mi hija no sabe qué es una cabina de teléfonos. Y no por ello creo que viva en un mundo menos idealista.
- Es posible que hoy en dÃa La cabina de Mercero sea más difÃcil de entender.
- La cabina es una historia sobre la dificultades de comunicación en un mundo que tiene a su disposición todo tipo de medios para comunicarse. Si, no habÃa caÃdo hasta ahora.


{ 2 comentarios }
Pedro, saca un rato a la niña a la calle, que todavÃa hay cabinas y puede verlas antes de que se extingan.
Cabinas? De las que se cierran por completo? No me suena ninguna por aquÃ. Teléfonos públicos sÃ. No tantos como antes, pero sÃ.