Harry Potter y la Piedra Filosofal de J.K. Rowling

(reseña originalmente publicada en el Archivo de Nessus)

Echaba de menos algo así. Últimamente el mercado español del libro infantil y juvenil me parece que está demasiado lleno de productos políticamente correctos o de clones a la estela del éxito de la serie Pesadillas de R. L. Stine. Harry Potter parece en realidad una mirada hacia atrás en el género de la fantasía para niños, pero rescatando lo esencial y entretenido que se ha ofrecido en este tipo de libros, desde Erich Kätsner a Tove Jasson, pasando por toda la literatura inglesa de este tipo, desde Alicia hasta El hobbit.

Harry Potter no es quizá una historia demasiado original, cumpliendo casi a la perfección el paradigma de ‘niño con destino criado por amenazadores e incomprensivos extraños’. Pero la lectura del libro es francamente entretenida, divertida y fascinante en ocasiones. Está lleno de detalles de ingenio -sobre todo en la descripción del colegio de magia donde Harry acabará estudiando las artes de la hechicería. Así, Harry, hijo de dos magos muertos en un enfrentamiento con el archienemigo de sus padres, Voldermort, es famoso desde pequeño por haber eliminado a ese mismo Voldemort -aunque él no tenga el más mínimo recuerdo del hecho- y es enviado a vivir con una desagradable familia de mundanos. Más tarde, Harry ingresará en el colegio de magia y a partir de aquí empezarán sus verdaderas aventuras, rodeándose de fieles amigos y enconados enemigos… aunque estás categorías no son siempre las que parecen a la primera.

Para mí lo mejor del libro son las ocasiones donde Harry falla o está a punto de cometer un error imperdonable, sorteando la autora congracia y dignidad esas situaciones de forma que Harry no cometa un error que otros autores desarrollarían mediante una extensa redención del personaje que además sería innecesaria: Harry comete los errores justos y necesarios y también posee las dudas justas y necesarias (después de todo, el lector tiene que poder identificarse con el personaje, aunque sea un mago de destino evidente) y aprende de ambos lo justo y necesario.

Con esta curiosa mezcla de fantasía (dragones, unicornios y gnomos) y novela sobre niños en la escuela (matones, enemigos de patio de recreo y profesores hueso), la historia de Harry Potter se inscribe por derecho propio entre las mejores novedades de la literatura infantil. Además, es posible leerla a casi cualquier edad y disfrutar de ella, un logro considerable en cualquier género.

Tendré que buscar en la librería la segunda parte; Harry Potter es demasiado entretenido para perdérmelo.

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Categoría: Reseñas

Xavier Riesco Riquelme

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