Regimiento Monstruoso de Terry Pratchett

La novela feminista de Mundodisco sobre la guerra, cuyo título está apropiadamente tomado de un ensayo misógino del SXVI dirigido contra las mujeres jefes de estado o que detentaban poder sobre los hombres, ese “regimiento monstruoso” contrario al orden divino.

El primer experimento de una novela de este tipo en la obra de Pratchett fue posiblemente Ritos Iguales (Equal Rites), con su chiste feminista agazapado en el título. Lamentablemente, como experimento en ese sentido, Ritos Iguales no me satisface como lector: para mí las buenas novelas de Mundodisco comienzan a partir de El Segador, y me temo que las primeras son sólo una recopilación de gags unidas por una débil trama argumental. Y parece que Pratchett es consciente de ello, pues una vez convertido no en el escritor cómico de las primeras novelas, sino en un maravilloso fabulador satírico -”en la tradición de Swift”, como insisten todas las críticas anglosajonas- vuelve a retomar el tema de Ritos Iguales para darle el tratamiento que se merece. Pratchett está en plena posesión de su habilidad como constructor de historias en esta novela, y lo demuestra con una obra entretenida, divertida y, como las buenas novelas de la serie, profundamente reflexiva: agarra al lector por las pestañas y lo hace lleva al territorio que quiere sin que este se dé cuenta, ignorante en un principio de que las aventuras de un grupo de reclutas en el equivalente de la guerra franco-prusiana del Mundodisco son un discurso temible sobre temas tales como la guerra, el nacionalismo estúpido, el fundamentalismo religioso, y la construcción de la imagen de la mujer en la sociedad.
Pues si, tal y como suena: la construcción de la imagen de la mujer. Lo que en Ritos Iguales era un discurso feminista de postín aquí es una verdadera lección crítica y un examen de las trampas psicológicas, sociales y religiosas que llevan a la creación de modos “aceptados” de comportamiento, apariencia y, sobre todo, de pensamiento. Eso no quiere decir que el tono de la novela sea serio, ni mucho menos: Pratchett usa la farsa como herramienta, con unos resultados más devastadores que muchos soporíferos ensayos sobre el mismo tema:

Polly Perks, doncella de posada, se corta los cabellos y se alista en el ejército de Borogravia, su país natal, bajo la apariencia de un muchacho para poder buscar a su hermano Paul, desaparecido hace tiempo, siguiendo un ejemplo de leyenda popular. No ayuda mucho a su decisió que Brogravia se un país endémicamente aquejado por la guerra, el prejuicio contra las mujeres y una especie de locura nacionalista-religiosa a la que nadie haya explicación (La siempre creciente lista de Abominaciones del Dios Nuggan impediría cualquier forma de vida en el país si la gente le hiciera caso a rajatabla) . Sin embargo, el material con el que el Soldado Perks se va a encontrar dista mucho de ser el habitual en las leyendas: Un regimiento formado por chavalines (o eso parece) entre los que se encuentran un sargento que es una leyenda viviente (sobre todo entre los supervivientes que ha dejado en el bando enemigo), un capitán más cómodo con la guerra como objeto de un libro de tácticas militares que como realidad absoluta, un fanático religioso que oye voces que le guían (mmm… ¿Juana de Arco les dice algo), un Igor de las montañas de Uberwald (un clan de habilidosos cirujanos capaz de devolver la vida a los muertos si tienen una buena tormenta a mano), un comisario político, un par de fugitivos, un troll y un vampiro abstemio de la sangre pero adicto al café llamado Maladict (y que sufre flashsides contagiosos cuando le falta el café -como flasbacks pero a los lados- en los cuales se aparecen máquinas voladoras sobre una jungla y unos tales Charlies). A estas alturas, el lector habrá adivinado la naturaleza esencial del así llamado “Regimiento Monstruoso”. Evidentemente lo “monstruoso” del asunto es el tópico de las apariencias: la naturaleza de los soldados -muertos vivientes, vida de base de silicio, gente con más órganos de los considerados “naturales” no importan, siempre y cuando tengan, hmmm, los… calcetines bien puestos en su sitio. Pero estos soldados padecen una falta de “calcetines” congénita que si se descubre hará caer sobre ellos el peso de toda una tradición militar y una maquinaria marcial alimentada de testosterona, sangre pólvora y atributos genitales “correctos”.
Y para colmo de males, pues bueno, parece que Borogravia está perdiendo la guerra-que además empezaron ellos- y que ellos son el último regimiento reclutado antes de la ofensiva final de todos los países vecinos que están hartos de las continuas agresiones del pequeño país militarista. Y tanto es así que incluso de la lejana Ankh-Morpork han venido observadores internacionales para acabar con la guerra: un tal comandante Vimes de la guardia como enviado especial del gobierno y una tal DeWorde, editor del primer periódico libre de Ankh-Morpork. (Y protagonista de su propia novela de Mundodisco, The Truth, otra brillante obra de Pratchett sobre los derechos y los deberes de la prensa libre)

Pero donde la ironía de Pratchett brilla absolutamente es en el final de la novela. Prachett se escabulle de todas las trampas-incluso las que parecen bienintencionadas a la hora de escribir fábulas sobre el tema de género- y construye un discurso final realista, valeroso y que puede que no guste mucho a un sector feminista de los lectores: las mujeres pueden ser tan machistas como los hombres, aún cuando detenten el poder: el peso de la tradición y la educación es demasiado fuerte, así que sólo que da una rebelión incluso en contra de las mujeres que tiene el poder, porque mientras no cambie el papel de los roles de género todo seguirá igual.

¿Y una vez conseguido ese objetivo, todo mejora, la sociedad es mejor y se acaban la guerras?

No. Y esa es la salida valiente de Pratchett.

Todavía hay guerras, y gente que muere en ellas por causas estúpidas, pero al menos hay menos mentiras.

Si no es una obra maestra de la sátira, queda tan cerca de serlo que yo no encuentro la diferencia.

Regimiento Monstruoso
Terry Pratchett
Traducción de Javier Calvo
Plaza y Janés/Ramdom House Mondadori
ISBN

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Categoría: Reseñas

Xavier Riesco Riquelme

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