La Fiesta de Orfeo de Javier Márquez Sánchez

Para empezar, atrocidades inenarrables en una aldea inglesa. Luego,  un actor a punto de dar sus primeros pasos en un género que lo hará famoso. Un rollo de película con fama de maldito. Un par de policías especializados en casos poco ortodoxos. Una terrible conspiración a todos los niveles y la insinuación de un mal definitivo dispuesto a sumir a la humanidad entera en un horror sin fin. Esos son los elementos esenciales con los que Javier Márquez Sánchez pergeña su sentido homenaje al terror clásico.

Siempre se nota cuando un libro está escrito con y por amor. Aunque en este caso, el objeto de ese amor sea el cine de terror clásico (y no tan clásico), algo evidente ya desde esa portada con Peter Cushing mirando adustamente a algún lugar más allá del lector/espectador, una evocación de los deliciosos horrores ingleses de esa época dorada del celuloide gótico encarnada en una de sus figuras emblemáticas (eh, sí, hay otras figuras igualmente emblemáticas, pero están dentro del libro). La premisa de esta novela de Márquez Sánchez tiene como protagonistas por un lado al susodicho Cushing (a punto de rodar una primera película con una productora que se está creando cierta fama en el campo de las adaptaciones de terror), a una pareja de policías de especializados en casos anómalos (dos Carmichel y Logan, compañeros y amigos, como mandan los cánones, claro), un académico racionalista, el profesor Aberlaine, que deberá enfrentarse a horrores del pasado, además de una galería de secundarios y antagonistas a la altura de la ocasión, como el siniestro Meinster, su secuaz  Karlt, amén de la aparición estelar del mal en persona, además de los cameos, (siendo una novela sobre el cine, me perdonarán el uso del término) que incluyen entre otros al director Terence Fisher, a un airado actor inglés molesto por el maquillaje al que lo someten (y al que el Cushing de la novela dedica un frase de ánimo que es uno de los mejores chistes metarreferenciales del libro) o la presencia de un Boris Karloff (como estrella invitada para una disertación sobre los males del Hollywood clásico), así como mención a otros muchos nombres y personalidades del cine de la época.

Márquez Sánchez entrelaza con bastante maña la biografía de Cushing (se nota que ha hecho sus deberes, y eso siempre se agradece) y la historia temprana de la productora Hammer Films con su relato de horrores demoníacos y maldad ilimitada, aderezando todo el asunto con referencias cinematográficas al pasado y al presente del género que hacen las delicias del lector que está dispuesto a participar en el juego y que construyen (y remiten constantemente a)  la envoltura cultural que sostiene a la novela,  haciendo explícitos todos los mecanismos esperados, pero sin defraudar en su aplicación pese a lo obvio de algunos momentos. De hecho, la propia historia de la novela, sin atender a las peculiaridades de sus protagonistas, puede verse como una revisión de La Novia del Diablo [The Devil Rides Out, 1968] de la propia Hammer Films y basada a su vez en una novela de Dennis Wheatley con elementos añadidos del cine de John Carpenter tomados de En la Boca del Miedo, [In The Mouth of Madness] o de El Fin del Mundo en 35 mm, [Cigarette Burns], con sus películas capaces de llevar a la locura y que son vehículos meméticos de un mal total. Además de esos elementos de la trama, hay escenas evidentemente cinematográficas integradas en la narración (como un asalto a una comisaría por parte de indigentes que también remite ineludiblemente, con una sonrisa, al Carpenter de Asalto a la Comisaría del Distrito 13 y al de El Príncipe de las Tinieblas) y también hay presentes otras referencias, a veces en boca de los personajes (como cierta isla escocesa pagana o un joven sacerdote que hará carrera en el campo del exorcismo) que redondean completan el doble aura de sincero homenaje y juego posmoderno.

En resumen, un libro que se disfruta enormemente, cuya audacia compensa de sobra las limitaciones que pudiera tener (tenerlas, las tiene, pero se lee con tanto placer que no me apetece discutirlas, la verdad sea dicha) y cuyo evidente amor por la época, los personajes y el género lo convierten en un ejemplo de manual de libro entretenido, desprejuiciado, y curiosamente encantador.

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Categoría: Reseñas

Xavier Riesco Riquelme

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  • Javier Márquez Sánchez 15 marzo, 2010, 9:51 am

    Muchas gracias por tan amable comentario, y celebro que hayas disfrutado con la lectura.

    Como dirían en una empresa de telecomunicaciones: “estamos trabajando para solucionar esas limitaciones”… que espero tener más limadas de cara a la próxima novela.

    Muchas gracias y un saludo

  • xriesco 15 marzo, 2010, 2:50 pm

    De nada, caballero, Ud. se lo merece… Espero ansioso su próxima novela, limitaciones o no (que son una apreciación particular mía y por tanto discutibles)

    Un saludo