El futuro de las librerías

por Pedro Jorge Romero el 14/01/2010

Clay Shirky escribe un interesante texto sobre el futuro de las librerías, tomando como punto de partida que las asociación americana de libreros pide al departamento de justicia que investigue a varias compañías, entre ellas Amazon, por reducir el precio de los libros más vendidos por debajo de los 10 dólares. Según la asociación, de no controlarse, esa práctica devastará la industria del libro y además impedirá expresar una amplia variedad de ideas, y con el tiempo los pocos libreros –enormes- que queden acabarán subiendo los precios.

Tiene razón Shirky al pensar que suena un poco raro. Es difícil comprender la relación entre libros más baratos y una reducción de la variedad de ideas en circulación. Es decir, a menos que uno considere que las librerías son el medio principal de difundir ideas y lo van a seguir siendo en el futuro. Sin embargo, ya está empezando a dejar de ser así y posiblemente la tendencia sólo se acelerará. Por ejemplo, ¿en un mundo con libro electrónico qué papel tienen las librerías? La situación es compleja.

En primer lugar, Shirky tiene toda la razón cuando dice que en cualquier caso, la aparición de librerías por internet no ha reducido el acceso a una gran variedad de ideas, sino que ciertamente lo ha ampliado. Ahora es posible comprar libros con una facilidad impensable hace 15 años. Mi última adquisición, un libro sobre objetos de papel, llegó desde Estados Unidos. Un libro difícil de encontrar aquí, si se encuentra. ¿Eso es bueno o malo? Pues no sé cuál será la opinión del librero, pero ¿por qué debería lamentar haber encontrado el libro que quería y que él no me podías vender? ¿Cuál es el papel de la librería cuando Amazon –o cualquiera de las otras- me ofrece millones de títulos? Y ya no hablemos de todo el fondo cultural de la humanidad que está traducido al inglés. En mi caso, compro mucho menos en librería físicas de lo que compraba hace diez años. Y eso que a mí me gusta mucho comprar en librerías.

Hace poco, Neal Stephenson –durante la entrega del premio UPC- comentaba que antes la etiqueta de “ciencia ficción” tenía sentido porque eso significaba que en la librería había un estante al que la gente podía dirigirse y encontrar libros que probablemente le gustasen. Hoy en día, nos decían, la forma principal de encontrar libros es a través de Amazon o similar, y esas etiquetas pierden mucha importancia. La persona interesada puede simplemente realizar una búsqueda más precisa según sus gustos y sin tener que limitarse a lo que la librería tenga disponible en ese momento.

(Claro está, todo esto se aplica a Estados Unidos y muy poco a España. En España, las librerías online son tan uniformemente malas que creo que tardarán en hacer daño a las librerías tradicionales).

Sin embargo, es posible pensar que el acceso ha mejorado enormemente y a la vez lamentar la desaparición de las librerías tradicionales. O mejor dicho, lamentar la desaparición de librerías que aglutinen a su alrededor un cierto mundo del libro. La presencia de esas librerías ayuda al tejido social y mantienen viva una cierta forma de entender la cultura. La cultura no puede vivirse toda online, o si no pasear por una ciudad acabará siendo un paseo por un cementerio. Por tanto, quizá desde ese punto de vista el precio fijo del libro no sea tan mala idea si con él se logra preservar una cierta presencia.

Pero lo que no creo que puedan pretender las librerías es existir por el simple hecho de ser librerías. Es decir, ofreciendo todas el mismo producto, provocando lo que en realidad es una reducción de la variedad. Por ejemplo, ése es mi gran problema con la feria del libro de A Coruña. Puesto tras puesto, vas viendo los mismos bestsellers y las mismas novedades. Nadie se molesta en traer algo diferente o poner una muestra de otra cosa, muy probablemente porque de hacerlo no les compensaría tener presencia allí. Sólo las librerías especializadas –que precisamente son las más interesantes- escapan a ese tedio. Por lo demás, ¿para qué ir a una feria del libro a más de sesenta kilómetros para ver lo que puedes ver en la mesa de novedades de cualquier librería?

Y el libro electrónico (del que yo desconfío, pero por razones que no vienen al caso) no hará más que acelerar este proceso. Aunque tengo la impresión de que algunos libros, esos que no tengan buena traslación al dispositivo digital –el libro ilustrado, el libro infantil, los libros exquisitos para regalo-, sobrevivirán cómodamente, y con ellos las librerías que los vendan.

Por todo lo dicho, me parece que la conclusión de Shirky es correcta. Si el libro electrónico es inevitable –que podría no serlo- y la ventan online se generaliza –más probable-, las librerías tradicionales no van a tener más remedio que cambiar. Esperemos que a algo mejor.

{ 29 comentarios }

Juan Diego enero 14, 2010 a las 1:03 pm

“Y el libro electrónico (del que yo desconfío, pero por razones que no vienen al caso)…”.

No vendrán al caso, pero me interesan. ¿Podrías satisfacer mi curiosidad?

Pedro Jorge Romero enero 14, 2010 a las 1:08 pm

Bueno, por una parte, incrementa las posibilidades de control. Es decir, es más fácil que decidan por ti qué puedes leer o no. Es algo que me hace desconfiar.

Juan Diego enero 14, 2010 a las 1:18 pm

Tal y como está montado ahora el sistema, está claro que es para desconfiar, tenemos la prueba de 1984 y Amazon (http://google.com/search?q=amazon+1984). Imagino que te referías a algo así, ¿no?

Pedro Jorge Romero enero 14, 2010 a las 1:31 pm

Sí. Aparte de que, claro, el formato es sólo legible con una máquina. Si no tienes máquina, no tienes nada.

Dubitador enero 14, 2010 a las 3:55 pm

Bueno… “sólo legible con una máquina. Si no tienes máquina, no tienes nada.”

Pues claro, como tantas y tantas cosas hoy en dia.

Sin embargo, la tinta electronica tiene todos los boletos para repetir el milagrito de las calculadoras con celula solar, puesto que, salvo accidente o agresion fisica, son practicamente eternas y autonomas.

Despues de todo los libros tambien se descuajaringan, se manchan, se rompen, se pierden e indefectiblemente el papel reacciona con el oxigeno tornandose amarillento, quebradizo y propenso a desintegracion.

Ademas las memorias de estado solido, como las flash y otras por venir de aun mayor simplicidad tecnologica, densidad y estabilidad de su contenido, superaran con creces al papel como fiel e indefinido deposito de lo que se considere pertinente.

Imprimir libros, aun en la era del mismisimo Guttember, y la fabricacion del papel, requieren tambien una no desdeñable tecnologia.

El papel requiere de toda esa industria y aledaños cuya agonia nos tiene en un ¡ay! a base de lanzarnos acusaciones de inmoralidad en el uso de la tecnologia que ha tornado obsoleto el papel.

Pedro Jorge Romero enero 14, 2010 a las 7:01 pm

Que haya muchas tecnologías así no significa que esa forma de hacer las cosas sea buena. Simplemente, significa que es una forma habitual.

En cuanto al libro de papel, tiene la ventaja de que no se le agotan las baterías y para leerlo basta con abrir sus páginas. Probablemente el libro electrónico sea inevitable, pero eso no quiere decir que no vayamos a perder nada con el cambio.

fllort enero 14, 2010 a las 7:17 pm

La razón del precio mas bajo de los libros en Amazon es la misma que en las grandes superficies: se pueden permitir perder dinero en la venta de libros y ganarlo en la venta de otros productos solo para poder atraer a mas compradores. Amazon ya no es solo una librería virtual. Cualquier día pueden hacer lo mismo con las películas, por ejemplo. En España, aunque ahora no recuerdo si es solo en Cataluña, el gobierno aprobó un precio único para los libros precisamente para evitar esta especie de competencia “desleal” de las grandes superficies para con las librerías.

¿Que ocurrirá con el libro electrónico? Está muy claro que las principales interesadas en que despegue son las tiendas on-line, se ahorran millones en costes de infraestructuras, envíos. etc.

Pero lo que les interese a estas compañías no tiene porqué interesarnos a los consumidores. No tenemos las mismas necesidades.

Pedro Jorge Romero enero 14, 2010 a las 7:22 pm

No, no nos interesa necesariamente. Por eso hay que ser cuidadosos.

Fidel enero 14, 2010 a las 8:08 pm

“Si no tienes máquina, no tienes nada.”

Claro… Y si no tienes papel, no tienes nada… ¿?

Pedro Jorge Romero enero 14, 2010 a las 8:14 pm

Es un paso más cercano. Si tengo el libro en papel, lo puedo seguir leyendo sin necesidad de tener papel adicional. Pero puedo tener todos los libros del mundo en un disco duro que si no tienes lector, no puedes. El libro electrónico te aleja un grado.

Pasa con todos los formatos digitales. Es posible que llegado un momento nadie sepa cómo leerlo. O que la capa de DRM no te lo permita. Son cosas a tener en cuenta.

Dubitador enero 14, 2010 a las 8:53 pm

Bueno, lo de las baterias. Asimov alegó algo parecido al respecto.

Creia haber despejado ese asunto al citar el e-lector de tinta electronica con alimentacion a base de una superficie solar. En vez de bateria, supongo, le pondran un condensador y la luz ambiente puede bastar para el moroso paso de pagina o cuanto menos minimizar al extremo el consumo de la bateria.

http://www.xataka.com/otros/lector-de-libros-electronicos-solar-de-lg

Un cacharro así, asociado a una memoria flash, ya es el equivalente digital del libro tradicional, dado que es un aparato autonomo y – tratado con no menor cautela y reverencia que un libro caro- practicamente eterno.

Lo que se pone en riesgo, con el nuevo y digital vehiculo de lectura, es el ecosistema que sustentaba el papel, así como el papel de buena parte de sus protagonistas, salvo el del lector que continuara haciendo lo que siempre ha hecho: escoger y consumir lecturas.

Un cambio que me parece pertinente comentar aqui atañe al asunto de las traducciones. No tengo claro si van a aparecer menos obras traducidas -dado el necesario ajuste de costos que implica la “edicion” digital- o bien va a haber un incremento de traduciones de “freelancers” que, solicitando la venia del autor, con oportuna negociacion sobre eventuales regalias, se lancen por su cuenta a poner en oferta su trabajo, asumiendo de alguna manera el papel del editor como imagen de marca y sello de garantia.

En cuanto a lo de ser cuidadosos, me parece que tenemos tantas posibilides de serlo como las que tuvieron los fabricantes de pergaminos y los copistas amanuenses ante la aparicion de la imprenta.

Pedro Jorge Romero enero 14, 2010 a las 8:58 pm

No me gusta ese fatalismo del último párrafo. Aunque sea inevitable -y es todavía un condicional- eso no significa que no debamos reflexionar sobre lo que está pasando.

Acidonitrix enero 14, 2010 a las 10:52 pm

Mi familia, en tiempos, se ganó la vida editando libros. Algunos hasta los escribían. Hace muchos años que quebraron: la competencia. No recuerdo a ningún librero o editor lamentarse por ello. De alguna manera, la misma lógica competitiva, si acaso con otro collar, es la que ahora hace que les llegue su hora. Las mismas reglas para todos.

Vivo en Pamplona, una ciudad con 200.000 habitantes más o menos, y apenas 6 librerías interesantes, tirando por lo alto. El resto son indistinguibles de la tienda de un aeropuerto. ¿Qué encuentro en esas 6 librerías? Pues mucha gente, y consejos y comentarios. Se trata de lugares a los que vas porque estás a gusto, porque recibes consejos, y el librero te recomienda cosas que el algoritmo de Amazon no puede recomendarte. Todavía. Pero lo que veo es interacción, comentarios, buen trato. La relación personal con unos señores que son profesionales, con un acervo impresionante, y un conocimiento del mercado y de su historia. Sobrevivirán aquellos establecimientos a los que acudir signifique una experiencia, donde haya una comunidad nebulosa. Es decir, donde haya un vendedor poniéndole ganas, y no un despachador. No irá desencaminado el que vea un símil entre el artista discográfico y el artista concertista, y las diferentes fortunas que tendrán unos y otros, se pongan como se pongan los lobbies.

Marcelof enero 15, 2010 a las 3:15 am

Creo que es cosa de tiempo para que los libros en papel terminen en el mismo sitial que los discos de vinilo. Como hoy existen tiendas de discos especializadas en vinilos, habrán librerías especializadas en libros de papel. Pero al igual que hoy la mayoría de la gente prefiere la música digital -a pesar de todos sus inconvenientes-, en un futuro la mayoría de las personas preferirán un e-book, a pesar de sus inconvenientes.

rvr enero 15, 2010 a las 1:00 pm

Lo de la preservación de la cultura me parece una de las mayores tragedias en cuanto a analfabetismo digital político se refiere. Una parte fundamental para entender los cambios tecnológicos y sociales que están sucediendo del futuro se está perdiendo sin remedio. No parece que haya ninguna iniciativa pública para preservar todos esos contenidos que, cuando se apaga un servidor, se cierra un lista de correo-e, desaparecen (y solo con suerte, se quedan registrados en las cachés de empresas privadas). Si de verdad estuvieran preocupados por el futuro cultural, deberían existir iniciativas públicas o semi-públicas destinadas a la preservación de contenidos digitales. (Me refiero a España, en EEUU hay alguna, como archive.org).

jcantero enero 15, 2010 a las 1:46 pm

El futuro de la mayoría de las librerías está atado económicamente al de los libros de texto. Y en el caso del “libro de texto”, el papel no es una ventaja: es un inconveniente (inmutable, no soporta medios audiovisuales con facilidad). De la misma manera que para una enciclopedia, o cualquier otro repositorio de saber.

fllort enero 15, 2010 a las 7:29 pm

Pues entonces mal futuro tienen el de las librerías:
“Noventa mil alumnos de ESO tendrán los libros de texto gratis en formato digital el próximo septiembre en Cataluña”
http://www.vilaweb.cat/noticia/3677946/noranta-mil-alumnes-deso-tindran-llibres-text-gratis-format-digital-setembre.html

SI.

J.E enero 16, 2010 a las 12:39 pm

Lo que temen las librerías pequeñas es precisamente una guerra de precios clásica (http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_precios). Básicamente Amazon utiliza su gran tamaño para reducir precios por debajo de los margenes comerciales y arruina a la competencia.

El paso siguiente no esta tan claro; Normalmente las agencias económicas luchan contra las guerras de precios porque al largo plazo perjudica a los consumidores: Al reducirse la competencia, los precios tienden a subir.

El problema esta que en Internet, siendo el coste de introducción en el mercado bastante más bajo que en el mercado físico, quizás una guerra de precios no se valore del mismo modo; Teóricamente cualquiera puede montar una librería on-line con bastante menos inversión que una física.

En la práctica, la lógica industrial empuja siempre a la acumulación de capitales; Una gran empresa siempre es más rentable que una pequeña empresa. Y en el plano de las distribuidoras de libros, el asunto peliagudo consiste que un gran actor puede empezar a censurar o controlar que ideas fluyen en el mercado; En la teoría un autor puede escapar a este ciclo con la autoedición y autodistribución (Bastante baratas, nuevamente gracias a Internet), pero en la práctica ese autor se habrá visto empujado fuera del mainstream por cuestiones que no tienen nada que ver con la economía.

O dicho de otro modo: Si Amazon termina controlando el 90% del mercado librero on-line, ellos deciden de que se habla y de se deja de hablar ; Y aunque el autor ahora lo tenga bastante más fácil para escapar de la censura editorial (Se monta una pagina web, lo apalabra con una imprenta y se monta su propio negocio), le resultará de poco consuelo cuando venda X en vez de 10X.

Quizás las quejas de los libreros sean contra la realidad económica, pero también es cierto que por el bien de nuestros bolsillos y del debate es necesario montar alternativas. Todo no debe quedar en manos de uno.

Y disculpen el tocho… XDDDDDDDDD

David. enero 17, 2010 a las 5:19 pm

No creo que el libro vaya a desaparecer nunca. Quizá domine el libro digital, pero creo que siempre habrá un mercado del papel. Es una situación análoga a cómo no se ha dejado de pasear o de correr aunque tenemos coches (y de hecho ahora se hace más que nunca hincapié en lo saludable del ejercicio físico), o por ejemplo no han desaparecido las carreras de caballos y la hípica (y de hecho siguen moviendo mucho dinero). Quedarán los libros de papel, quizá como objeto menos popular, más para ediciones especiales y similar, y más para el aficionado de toda la vida que para el lector casual, pero quedarán.

Saludos.

ibon enero 18, 2010 a las 2:21 am

@rvr

En Cataluña tienes PADICAT y en la Comunidad Autónoma Vasca empezaron a hacer algo parecido (Ondarenet) pero no sé muy bien a qué ritmo van ni a cuánto han llegado.

fesja enero 18, 2010 a las 11:31 am

@pjorge

hay varias cosas que no entiendo de tu razonamiento:

1. El problema de la batería. Primero que duran semanas y durarán meses según vayamos avanzando. Pero lo mismo pasa con el móvil, música, ordenador, etc, etc.

2. ¿Atados al lector? No sé por qué lo dices pero no es correcto. El ebook no es mas que un archivo PDF o de otro formato. Lo puedes leer en cualquier lector, en el móvil o en el ordenador. No estás atado. Otra cosa es que te compres libros con DRM, entonces ya sí que estoy más de acuerdo contigo.

“La cultura no puede vivirse toda online….Por tanto, quizá desde ese punto de vista el precio fijo del libro no sea tan mala idea si con él se logra preservar una cierta presencia.”

3. Yo estoy totalmente en contra del precio fijo, por una razón de acceso a la cultura; sobre todo ahora que con Internet los precios de distribución se hacen casi cero (se paga al autor y a las otras personas que hayan intervenido en el proceso). Se excusa esta ley porque si no los libreros cerrarán. Mirando estadísticas España vs USA. En el 2008 en España se vendieron 255 millones de libros (5,6 por persona). En USA se vendieron 3100 millones de libros (10 libros por persona). ¿Quién lee más?

4. Y yo añadiría que Internet posibilita que aumente la manera de disfrutar la cultura porque puedo conocer sitios o personas que les gusta lo mismo que a mí; que pueden vivir en la otra parte del mundo. Estoy de acuerdo que siempre es agradable ver librerías en las ciudades cuando vas paseando; pero ¿a qué precio es obligatorio que estén?

Pedro Jorge Romero enero 18, 2010 a las 11:36 am

1. No me parece que la batería sea un problema. Duran bastante. La de un libro en papel, claro, dura mucho más. Es una diferencia interesante. Aunque admito que eso cambiará en el futuro.

2. Tu mismo lo estás diciendo: siempre necesitas un aparato para leer el libro. El acceso directo a las cosas es algo que perdemos a medida que vamos pasando a lo digital.

3. No hablo de leer más o menos, sino de tener vida cultural en la ciudad. Me gusta pasear por una ciudad en la que hay librerías. En ese caso, quizá el precio fijo no esté tan mal.

4. Bueno, ésta es la pregunta, ¿no?

Antonio Castañeda octubre 29, 2010 a las 6:52 am

He leido todos sus comentarios y realmente creo que a fin de cuentas todos tienen algo de razón.
Yo soy librero en México, en una ciudad llamada Mexicali (cerca de Tijuana). Somos frontera con Estados Unidos.
Realmente creo que a fin de cuentas el libro electrónico tiende a ganar terreno de manera exponencial sobre el libro de papel, lo cual logicamente implica el cierre de muchas librerías, y por consecuencia que haya una menor cantidad de espacios culturales tradicionales. Tradicionales me refiero a el hecho de interactuar entre personas, como atinadamente alguno de ustedes lo cementa. El hecho de visitar una librería no solo significa la compra del mismo libro., probablemente lo mas rico son las relaciones humanas AUTÉNTICAS. El interactuar persona a persona, para nuestra generación, no tiene comparación con la forma tan fría de convivencia on line.
Definitivamente no se trata solo de la vida del libro, sino que estamos en una etapa de transición de nuestra cultural del ser humano, en la que la historia y el presente nos indican que es un paso mas hacia nuestra autodestrucción como civilización (y no es fatalismo).
No es que este en contra de la tecnología, lo que pasa es que considero que el hecho de que la tendencia de nuestra civilización sea la convivencia con máquinas y no con seres humanos, definitivamente nos estaremos convirtiendo en una pieza mas de la maquinaria gigantesca que tendrá el control total de qué y cómo debemos vivir. Y el antecesor de esta situación ha sido la TELEVISIÓN.
Cuál es la solución, no lo se. Lo que si me queda claro es que tenemos la obligación de hablar de estos temas e involucrar a otras personas que no muestren interés en el tema.

Saludos!!!!
Antonio Castañeda

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