Convencido de que era mucho mejor malo conocido que bueno por conocer, Santi veÃa cada viernes la misma pelÃcula. Un dvd con una americanada más o menos simpática que le ayudaba a pasar el rato antes de irse a cenar con sus amigos de toda la vida al restaurante de siempre y luego tomar un par de martinis en el bar al que iban cada semana.
Santi era consciente de que habÃa por ahà muchas pelÃculas mejores que aquella. Simplemente no querÃa correr riesgos. Además, no era nada ni remotamente parecido a un cinéfilo: lo único que ocurrÃa era que tenÃa los viernes por la tarde libres y necesitaba llenar un par de horas con algo de entretenimiento poco o nada exigente.
Más vale…
Previous post: Evo-devo en 60 segundos
Next post: GI Joe 12 Inch Navajo Code Talker


{ 1 comment }
Es defendible el hecho de tomar el cine, la literatura , en general cualquier arte como un medio de distracción. En su origen asà fue. Sin embargo poco a poco se han ido dotando de otras caracterÃsticas, filosóficas, culturales, tradicionales, incluso polÃticas que enriquecen el mensaje, nos guste o no.
Quedarse en la primera parte es comer hamburguesas siempre habiendo entrecots.
Por supuesto es sólo un punto de vista.
Enhorabuena por el artÃculo y el blog: me interesa.
Comments on this entry are closed.