Deja algunas impresionantes novelas y la demostración de que no hay límite a la lucidez que cabe en el cuerpo de una persona. Cory Doctorow cuenta más.
Dos reseñas de sus libros: El desayuno de los campeones y Timequake.
Deja algunas impresionantes novelas y la demostración de que no hay límite a la lucidez que cabe en el cuerpo de una persona. Cory Doctorow cuenta más.
Dos reseñas de sus libros: El desayuno de los campeones y Timequake.
Etiquetas: Silva
6 respuestas por ahora ↓
1 vespinoza // 12 de Apr, 2007 a las 12:56 am
Descanse en paz en Trafalmadore
2 Locke // 12 de Apr, 2007 a las 2:53 am
Oh, mierda, ¿quién cuidará ahora de Kilgore Trout?
3 Gilbertus // 12 de Apr, 2007 a las 3:13 am
Lo último que leí de él fue “Un hombre sin patria”.
Ojalá todos los estadounidenses se parecieran mínimamente al él, lo que ganaría este planeta.
4 Locke // 12 de Apr, 2007 a las 3:31 am
Ojalá TODOS nos pareciéramos algo más a él, determinadas conductas no son propiedad exclusiva de los estadounidenses, sino de toda la puñetera especie…
5 Gilbertus // 12 de Apr, 2007 a las 5:43 am
De acuerdo, pero estaba pensando en los estadounidenses porque la crítica social de Vonnegut se centraba principalmente en su propio país, no por echarles la culpa de todo, que no la tienen.
6 Preguntón // 12 de Apr, 2007 a las 8:54 am
¿Hay alguna relación entre Whedon y este hombre? Por ejemplo, algún comentario de Whedon.
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