Un amigo me pregunta por qué no traduzco las citas en inglés. Bien, hay varias explicaciones, pero la más simple y directa es que no me apetece.
Verán.
Una de las cosas que hago para ganarme la vida es traducir. Y traducir puede ser una actividad agradable, y haber traducido es una alegrÃa, pero el proceso en sà es duro, lento y cansado. Por tanto, si traduzco espero cobrar por mi trabajo.
Por suerte, tengo un jefe que es muy comprensivo con mi manÃa de actualizar la bitácora. Estoy trabajando en mi mesa mientras él me vigila por encima del hombro. Yo voy haciendo mis cosillas, pero de pronto algo me llama la atención y tengo que ponerlo. No le importa. Como tampoco le importa que lea el correo, navegue por sitios raros y en general explore sin parar.
A cambio, yo trabajo a horas intempestivas y cuando lo hago espero cobrar.
Pero claro, nadie me pagarÃa por traducir las citas que pongo en la bitácora. Y traducir, para mÃ, es trabajo (melancólico, que decÃa Monterroso, pero trabajo). Y sin encima tuviese que traducir todo lo que pongo, me temo que no actualizarÃa muy a menudo.
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