Máximas bitacoriles

En algunas bitácoras americanas se ha hablado últimamente de la ética profesional de las bitácoras (una tormenta, con maremoto incluido, en una taza de café). Una persona dio una conferencia cobrando de Microsoft y se olvidó de propagarlo a los cuatro vientos para satisfacer a algunos. Eso llevó a denuncias de posibles, y poco probables, conflictos de intereses. Tengo la impresión de que en este caso estamos en una de esas situaciones en las que no se acaba de entender la naturaleza de la bestia.

Una bitácora no es periodismo. Una bitácora tampoco es un diario personal, porque normalmente se evita que dichos diarios caigan en manos de los demás. Por tanto, estamos ante un formato nuevo, a medio camino entre una columna personal de opinión en un diario, que ningún lector construye como noticia, y la carta a un amigo, que nadie en su sano juicio considera objetiva. El hecho de que una bitácora pueda servir para difundir noticias no la convierte en periodismo.

Por otra parte, está el peliagudo asunto de intentar ganar dinero con tu bitácora. Es España es imposible, por lo que nos ahorramos los quebraderos de cabeza, pero en Estados Unidos siempre hay alguien que se lo plantea. Supongo que a todos nos gustaría cobrar por mantener nuestro vicio (el que sea) y no habría nada más satisfactorio para el ego que recibir una compensación por escribir lo que se te pasa por la cabeza. Pero claro, ganar dinero implica profesionalismo y de ahí a…

Desde ese punto de vista, es posible que la de David Weinberger sea la mejor respuesta, algunas nota sensatas, que lllama A Blogger Code of UnProfessional Ethics, sobre lo que significa escribir y, lo más importante, leer una bitácora. Una especie de contrato tácito entre autor y lector:

If I apologize, it will be because I have actually betrayed my readers’ trust, not because I may have, might have, or could be misread as having done so.

Terminando con un: » I pledge to keep the reading of my weblog purely optional».

Como los comentarios de Weinberger suenan muy epigramáticos, el autor de netmeme ha decidido, con mucho sentido del humor y la ironía, ofrecer algunos proverbios que sirvan para guiar al bitacorero descarriado:

Strike while the topic is hot.

A watched hitlog never scrolls.

You get what you pay for.

Yo, viendo un posible ángulo para una entrada y llegando por fin, después de tan larguísimo preámbulo, al núcleo de lo que quería decir, he decidido recurrir al refranero y modificar algunas de esas máximas de sabiduría para adaptarlas a nuestro medio en la realidad del siglo XXI. No dudo que muchos de ustedes, amables lectores, encontrarán algunas variaciones mucho mejores:

No se ganó Google en una hora

La bitácora se demuestra actualizando

Dime a quién enlazas y te diré quién eres

No por mucho postear se consiguen más visitas

Ninguna bitácora dura 100 años, ni bitacorero que lo aguante

Aunque la bitácora se vista de seda, bitácora se queda

Bitácora que zumba no mata

Bitácora grande ande o no ande

Bitacorero que se duerme se lo lleva la corriente

Entre bitacoreros honrados, cumplimientos dispensados

Bitácora vieja hace buen caldo

Más vale tema comentado que ciento volando

Mejor enlazado que solo

No hay bitácora pequeña

Quien se fue de rositas perdió sus visitas.

No hay peor bitácora que la que no se hace

Nunca es tarde si la noticia es buena

Enlaza lo que debes y sabrás lo que tienes

Bitacorero, ¡a tu bitácora!

Como observarán, algunos se contradicen, en el mejor espíritu de un refranero, con otros. Es parte de la gracia.

Categoría: Silva

Pedro Jorge Romero

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