Minority Report

Vimos la película en Estocolmo y encajé un pequeño comentario sobre ella en el marco de un comentario más largo sobre la ciudad. Ahora he decidido rescatarlo y darle su propio espacio.

Vimos Minority Report que nos sorprendió francamente. Esperábamos una cosa mucho peor y la verdad es que está bastante bien. Muy bien dirigida, con grandes imágenes (que no son necesariamente efectos especiales) como el Jano bifronte que componen los protagonistas en un momento determinado. La historia es razonablemente inteligente (quedan algunos cabos sueltos y algún agujero en la trama sin explicar) e induce un nivel razonable de reflexión (sobre todo, porque hay más de una escena -especialmente la impresionante de las arañas rastreadoras- que parecen un comentario sobre el cruel mundo del futuro que ya estamos creando).

Para los que esperaban otra cosa, en realidad no es una película de ciencia ficción. Es un thriller de detectives, una variante del argumento del tipo acusado injustamente (o no) que debe demostrar su inocencia. Transcurre en el futuro, sí, pero exceptuando los precogs, casi podría estar situado en el mundo de ahora mismo. Esto no es una crítica. Me importa bien poco si es ciencia ficción o no, lo que me importa es que es una buena película.

Aún con todo, Spielberg no consigue evitar estropearla al final. Eso sí, es justo al final, no como pasaba en AI que hundía la película 20 minutos antes de que acabase. En esta también hay un largo epílogo que algunos podrían considerar innecesario, pero al menos está muy bien integrado en la trama.

Un par de comentarios añadidos. No he leído la historia corta de Philip K. Dick en la que se basa la película (y no, no voy a ir a comprar el libro sólo por leerla), pero por lo que sé de ella la intención final de ambas obras, historia y película, es muy diferente. Dick es más valiente que Spielberg o su guionista, lo cual no me sorprende. Es decir, que nadie se llame a engaño, Minority Report es un producto de la industria de Hollywood, y por tanto no escapa a sus tics y reacciones más arraigadas. Ahí tienen el final, final, las últimas escenas, que a mí particularmente me produjeron una absoluta reacción de rechazo por el mensaje que transmiten. Por cierto, no afectan realmente al resto de la película, simplemente, son obligatorias desde cierta mentalidad.

Ya digo en el comentario que la película es razonablemente reflexiva, pero tampoco se atreve a meterse en honduras. Un análisis más riguroso de la situación le llevaría a uno a plantearse muchos problemas. En primer lugar, con el determinismo de asumir que el hecho de que alguien pueda predecir un crimen eso implica que tú seas culpable. Tal cosa sólo podría hacerse con seguridad si estas seguro de que la predicción es correcta a un 100%, pero ¿cómo podrías saberlo si el crimen no llego a cometerse? Es decir, imagina un experimento en el que intentas evaluar cuánto tarda una bolita en golpear el suelo, pero cada vez que la sueltas la coges de inmediato con la mano. ¿Puedes realmente concluir que la bola hubiese efectivamente chocado contra el suelo? Y más precisamente, ¿el hecho de poder predecir que la bola hubiese tocado el suelo te garantiza que hubieses podido predecir el punto exacto del suelo en el que iba a golpear?

Por otra parte, ¿cómo puedes condenar a alguien por algo que no ha hecho? De nuevo, se basa en una confianza absoluta en el determinismo, en la idea de que el futuro una vez predicho está escrito. Pero aún así, ¿no hay circunstancias atenuantes? En la película se les encierra sin juicio ?supongo que para que no hagan preguntas incómodas- y jamás se considera si, por ejemplo, sufrían enajenación mental transitoria cuando se supone que fuesen a cometer el crimen.

Pero la película se puede leer de otra forma, desechando estas objeciones y aceptando la situación. Se puede considerar como una parábola de un mundo futuro en el que, en busca de la seguridad más absoluta posible, hemos renunciado a nuestros derechos fundamentales. Por tanto, en ese mundo, en lugar de considerarnos inocentes hasta que se demuestra lo contrario, nos consideramos culpables ?sin remisión ni derecho a juicio- hasta que se demuestra lo contrario. El grado de invasión a la intimidad deja en pañales al propio George Orwell, y el spam no es nada comparados con los anuncios que te reconocen por la calle y te saltan a la cara.

Por tanto, quizá Minority Report sea una película sobre el miedo a la libertad, y lo mucho que estamos dispuestos a renunciar a ella con tal de controlar el caos. Un mundo libre exige que se produzcan sucesos que no podemos controlar, y por tanto el control implica un mundo cada vez menos libre. Vivimos bajo la ilusión de que lo podemos controlar todo y que si algo malo pasa entonces alguien es responsable y ese alguien debería haber usado métodos casi sobrenaturales para prever todas las consecuencias del futuro.

La prisión preventiva, sin juicio, de por vida, parece un castigo inhumano que no respeta los mínimos derechos humanos. Pero no dudo que mucha gente estaría dispuesto a aceptarlo ?para los demás, claro, siempre para los demás- si eso garantizase la ausencia total de crimen. Y los inocentes encerrados injustamente, que se jodan. Suena un poco a la pena de muerte, ¿no?

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Categoría: Silva

Pedro Jorge Romero

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