Leo en El Bloque que van a publicar los libros de Harry Potter en latín. La idea, sin embargo, no parece gustarles nada: “el latín está ligado a una cultura concreta y a una descripción de hechos muy nobles… que en absoluto son comparables a los conjuros de un niño repollo con gafitas”.
Yo la verdad es que no le veo el problema. En primer lugar, porque no creo que haya que ser tan integristas con las lenguas, aunque se trate del latín. Y segundo, porque los chicos de la época que aprendían latín lo hacían en su propia cultura (que tampoco era exactamente la de los textos clásicos latinos) y los de nuestra época tienen que hacerlo inmersos en la suya propia. ¿Qué tiene de malo que Harry Potter anime al estudio del latín? Quién empieza así es posible que acabe interesado por Plinio, pero dudo mucho que sea habitual que un joven de hoy, o ya puestos cualquier persona normal, se sienta tan interesado por Plinio como para aprender latín y disfrutarlo en el original (como mucho hará lo que hago yo, leer los clásicos traducidos).
Habiendo sido profesor de instituto, y por tanto perfectamente consciente de lo difícil que es motivar a los alumnos, no puedo sino aplaudir semejante iniciativa. ¿No están traducidos al latín los cómics de Astérix y Obélix? Pues lo mismo.
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