Entradas de 20 de October, 2005
Mañana se estrena Serenity, la mejor película de ciencia ficción del año. Davidgp ha estado dando la cuenta atrás desde hace unos días poniendo uno, dos y tres pósters de la película de todo el mundo. Aquí en casa ya estamos preparados, con el elemento imprescindible. ¡La camiseta!:

“Joss Whedon is my master now”. Y además, en EE UU el DVD de la peli sale el 20 de diciembre.
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Una lista de clichés (ahora por lo visto se escribe clisé) de la publicidad. Como eso de que comerte un yogur (ahora se escribe yogur) te quita de inmediato el cansancio de todo el día. Éstos son mis preferidos:
1. Men are obsessed with sex but will forego sex in order to watch football or drink beer.
4. Mums are often harassed but NEVER depressed/unable to cope.
9. Elderly relatives NEVER suffer from senile dementia.
13. Both men and women find driving deeply pleasurable, never boring or stressful.
15. Chocolate, however, will cause women to immediately fall into the languor of the opium eater.
21. Any over-the-counter medical product will work instantly and 100 per cent effectively, e.g. Lemsip will immediately remove all symptoms of colds and flu.
22. Children know more than adults.
(vía Grow-a-brain)
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Han inventado el grifo perfecto. Se llama KWC y da agua con gas (en realidad, es un tanque, que se ajusta a un grifo existente y…).

Aunque me parece un gran avance para la civilización, dudo que el agua esté tan rica como Vichy Catalan. Pero seguro que tener un grifo de Vichy Catalan en casa saldría demasiado caro.
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Este año en que Juan Marsé ha descubierto que el Premio Planeta es… bueno, que el Premio Planeta es como el Premio Planeta (el hombre llevaba mucho años mirando a Teresa y en 2005 se le ocurrió apartar la vista) Jaime aprovecha para contarnos su relación con el premio en Acerca del Premio Planeta:
Yo también tuve mis más y mis menos con la gente del Premio Planeta. Fui jurado en 1961. Lara quiso contar conmigo para darle cierta pátina de prestigio intelectual al premio en cuestión. Comprensible: por aquella época acababa de publicar una de mis mejores novelas, Dorada y fina lluvia, cuyo título fue censurado por motivos que aún se me escapan.
Hoy en día en que se hace un libro de cualquier bitácora, me asombra que ningún editor haya descubierto la grandes posibilidades de La decadencia del ingenio.
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Por La cárcel de papel me entero de otro libro “que debe ser mío”: Watchmen: The Absolute Edition:
Additionally, this grand tome will include 48 pages of supplemental material produced exclusively for the Graphitti Designs WATCHMEN hardcover edition and not seen since their original publication. Included therein is a cornucopia of rare and historically valuable treasures, including samples of Moore’s WATCHMEN scripts, the original WATCHMEN proposal, Gibbons’s conceptual art, cover roughs, and much, much more!
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Daurmith consiguió al fin que leyese Interview: Neil Gaiman and Joss Whedon. Los dos están promocionando sus películas, así que sustancia hay poca. Eso sí, los dos consiguen quedar de tíos chachis y agradables; más Gaiman que Whedon. Se da una curiosidad: excepto sus cómics, jamás he conseguido terminar nada de Gaiman. Como escritor a secas me parece que tiene muy poca gracia. Sin embargo, Davidgp está dispuesto a cambiar esa situación y me ha prestado Anansi Boys; empieza muy bien, la verdad.
Entresaco un par de párrafos.
Neil Gaiman hablando de su película Mirrormask:
But then, I get fascinated because, in America, it almost seems like family has become a code word for something that you can put a five-year-old in front of, go out for two hours, and come back secure in the knowledge that your child will not have been exposed to any ideas. I didn’t want to do that. I like the idea of family as something where a seven-year-old would see a film and get stuff out of it, and a fifteen-year-old would get something else out of it, and a 25-year-old would get a different thing out of it.
Joss Whedon sobre la película de Firefly:
Well, it wasn’t a question of doing the same thing again as finally finishing the thing that I’d started. There are definitely times when you go through every permutation of an idea and then you go, well, that’s over. And that was lovely, thank you. I’ll have my fish. With Serenity, I felt like we had just gotten started. The story hadn’t been told yet. That’s what put the fire in me. When I actually had the whole thing filmed and cast and ready to go, and then it wasn’t finished, it made me a little bit insane.
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Hoy he descubierto un libro que absolutamente debe ser mío (”los libros que deben ser míos” es una lista selecta en la que ya está, por ejemplo, The Complete Far Side 1980-1994). Se trata de The Complete Calvin and Hobbes, una edición en tres volúmenes que contiene todas las tiras de esta famosa pareja de la filosofía. Aunque la edición no es todo lo perfecta que podría ser (tiene un defecto que a mí me particular me molesta mucho), está muy cerca de serlo. Lo dicho, debe ser mío. La he puesto en la lista de los deseos, a ver si hay suerte.

Además parece que ha sido todo un éxito de ventas.
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Horizontes Divididos es la bitácora de Antonio. Acaba de empezar:
Bueno, es una bitácora de creación muy reciente, la verdad que no pretendo que lo lea nadie. En principio estoy intentando ver si tendría la constancia de escribir de vez en cuando algo con más o menos criterio.
La temática no esta definida, ya iré viendo sobre qué y de qué manera ir escribiendo artículos.
En fin, si alguna vez alguien se siente con ganas de leer lo que yo escribo pues mejor para él/ella y sino pues igual me quedo.
100 bitácoras en 100 días.
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Hoy he soltado unas lagrimitas de alegría al leer un titular de El mundo. Dice así:
China completa con éxito su segunda misión espacial tripulada
Y se preguntarán ustedes, con razón, ¿qué me causa alegría? Pues el verbo “completar” tan bonito. Me sorprendió muy gratamente no verme un feo “finaliza” ahí metido.
Hay un automatismo curioso en la prensa que consiste en enamorarse de una palabra. Habitualmente hay varias opciones, pero invariablemente se escoge la más fea, a veces, sospecha, uno, porque parece más técnica, y se emplea hasta la extenuación. Eso sucede con finalizar, que se usa para todo. Supongo que al emplearla se da la impresión de haber concluido una tarea muy importante y difícil. Si dices acabar, concluir, completar, terminar, ultimar, rematar, liquidar, agotar o cualquier otra debe dar la impresión de que podría haber sucedido de cualquier forma, sin tu importante y muy técnica intervención.
Por ejemplo, para comparar, ahora mismo en la página principal de El País hay nada menos que tres finalizar:
Deprisa, deprisa, hacen falta 60.000 nuevos investigadores antes de que finalice esta década…
La organización ha decidido mantener la convocatoria tras finalizar la reunión…
Pekín finaliza con éxito su segunda misión tripulada.
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Estoy leyendo un curioso libro titulado Los siete sabios (y tres más) de Carlos García Gual. Va de eso, de los sabios de la antigüedad (los de la lista), cómo surgieron, para qué servían y demás cuestiones. Por supuesto, se ofrecen detalles de por qué eran sabios y los hay francamente llamativos.
Por ejemplo, Pítaco. El hombre decretó que los borrachos, de cometer un delito, pagasen con una pena mayor que los sobrios. Diógenes Laercio lo explica diciendo que era para evitar borracheras en una isla -Lesbos- que producía mucho vino. Se le atribuye también la máxima “La mitad es más que el todo” y “Y también es difícil ser noble” (sé que no tiene nada que ver, pero me recuerda al “It’s hard to be green” de Kermit).
Quilón, por su parte, daba unos consejos. Algunos de ellos todavía se sostienen. Otros no le ganarían muchos amigos:
Dominar la lengua, sobre todo en un banquete; no hablar mal de los vecinos o, de lo contrario, escuchar cosas desagradables; no amenazar a nadie, porque eso es propio de mujeres; acudir más rápido a las desgracias de los amigos que a sus éxitos; hacer un matrimonio modesto; no hablar mal del que ha muerto; honrar la vejez; vigilarse a uno mismo; preferir un castigo a una ganancia vergonzosa, pues lo uno causa dolor una vez y lo otro toda la vida; no burlarse del desdichado; ser fuerte y suave para que los demás nos respeten más que nos teman; aprender a gobernar bien la propia casa; que tu lengua no corra más que tu pensamiento; dominar el carácter; no aborrecer la adivinación; no desear lo imposible; no apresurarse en el camino; no agitar las manos al hablar, que es de dementes; obedecer las leyes; utilizar la soledad.
Yo lo de no agitar las manos al hablar lo tengo complicado.
Está también Bías, quien parece ser tenía unas dotes de predicción que para sí quisiera un corredor de bolsa. También daba muchos consejos, pero en particular se dice que decía: “Llevo conmigo todo lo mío”.
De Solón cuenta una anécdota que me gusta mucho: en un convite oyó a su sobrino cantar una poseía. Tanto le gustó que pidió al chico que se la enseñase. Cuando le preguntaron por qué se esforzaba con eso, respondió: “Para aprenderla antes de morirme”. Por lo visto el hombre llevaba la vejez muy bien.
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El blog del Señor Bohnke. La autodescriptiva autodescripción es jugosa:
El Sr. Bohnke es un extraño ser que sólo sale de noche y que vive en una cueva. De vez en cuando baja al pueblo para alimentarse de hermosas Doncellas.
Le gustan Yaizel, la tecnología, el diseño, los estándares web, la cultura geek (o no), la literatura, la parafernalia protocolar, la música y el cine, amén de muchos otros temas que irá abordando con el paso del tiempo.
¿Porqué leerla? Bueno… en principio debe ser la primera bitácora en la que podrás encontrar una tabla de conversión de sistemas internacionales de tallas de zapatos… por ejemplo. Además, y sólo por entrar, el Señor Bohnke te regala un wallpaper deluxe de Yaizel, la lectora predilecta del Señor Bohnke. ¿A qué esperas?
Por otro lado… vamos, lo de Señor Bohnke suena la mar de bien… ¡qué demonios, es la leche! Parece como si al entrar, nuestro padre (o en su defecto algún profesor que en nuestra infancia nos inspirase mucho respeto) fuese a estar sentado en una habitación, en una gran silla de despacho, y nos fuese a decir: “M’ijo, siéntate que tengo que hablar contigo”.
Además te puedo decir a modo de exclusiva y bajo top secret, que en breve comenzaré a emitir un podcast titulado “Frases casi célebres pronunciadas por mí con la voz siniestramente distorionada” (¡título sujeto a posibilidad de cambios!), lo cual seguramente no suena muy interesante, pero seguro que al menos será divertido.
Todo son ventajas.
100 bitácoras en 100 días.
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No tengo ni idea de si es cierto: One fifth of your genes are patented. De serlo, es un interesante comentario sobre nuestra civilización:
A new study in this week’s Science reveals that a full 20 percent of the human genome has been patented in the United States. Of that 20 percent of patented genes — about 4,000 in total — around 63 percent are assigned to private firms while 28 percent are held by universities. Researchers patent genes as valuable research tools, for use in diagnostic tests, or to discover and produce new drugs. In the U.S., an isolated DNA sequence is treated by the patent system like other natural chemical products, such that a sequence of DNA can be patented in exactly the same way as a new medicine purified from a plant source could be patented.
(vía Follow Me Here…)
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Forty Signs of Rain podría considerarse una novela de ciencia ficción. No porque transcurra en el futuro, que no lo parece, sino porque en el universo del libro el cambio climático está mucho más avanzado. Sin embargo, no está escrita como una novela de ciencia ficción. Es más bien una novela contemporánea sobre la ciencia y la política, y sobre como a menudo la ciencia y la política no encajan muy bien.
En la novela no pasa demasiado en términos de acción. Podría achacarse a que es una primera novela, pero su nivel de carencia de acción es inusual incluso para un primer libro de tres. Lo que sí hay es mucho comentario y observación, que gustan mucho a Kim Stanley Robinson. Es un poco como Antártica pero si la Antártica. Es un detalle que probablemente haga que personas diferentes reaccionen al libro de formas muy diferentes. A mí me ha gustado mucho.
Como trama tenemos a Charlie Quibler que escribe propuestas políticas para un senador interesado en termas ambientales. El hombre trabaja en casa, porque cuida de sus hijos -y el libro está lleno de certeras observaciones sobre lo que significa cuidar a un hijo, que probablemente carecerán de interés para alguien que no tenga hijos- mientras su mujer trabaja en la NSF intentando que el mundo de la ciencia se mueva un poco más. Hay una interesante subtrama sobre una empresa de biotecnología, que sirven para discutir la relación entre ciencia y dinero y los métodos de producción científica actuales. Salen también unos curiosos monjes que vienen un una nación, Khembalung, que se hundirá bajo las aguas a medida que avance el cambio climático y, evidentemente, están muy interesados en que no suceda (y también andan interesados en algo más). Me gustó especialmente el personaje de Frank Vanderwal, con grandes tendencia a explicar el mundo que le rodea en términos sociobiológicos. Sus observaciones a veces son las más certeras y a veces las más ridículas, en ocasiones ambas cosas simultáneamente.
Lo dicho, no mucha acción pero sí mucha interacción entre personajes e ideas. Kim Stanley Robinson lo cuenta todo con gran elegancia, con esa pulcritud de estilo que le permite describir cómo se escribe un artículo científico y luego hablar de cómo se escala un edificio. El libro acaba con una tremenda inundación que deja Washington bajo las aguas. Asumo que ése será el escenario del siguiente libro. Ya lo leeremos.
[50 libros] 2005
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Al principio pensé que alguien debería decirle a los chinos que mandar gente al espacio es muy de los sesenta y que se han metido en una carrera que se acabó hace tiempo. Por supuesto, Bob Park me ha recordado que no se trata de eso. Se trata simplemente de demostrar que dispones de grandes cantidades de dinero para malgastar en inutilidades.
Wednesday, in a demonstration of growing confidence in its human space-flight program, China launched two taikonauts on a five-day mission to low-Earth orbit, and did it in full view of the world. While Shenzhou VI poses no military threat, it is a demonstration of economic strength; China can now afford to squander vast sums on pointless programs. Happily, this serves world peace by diverting China’s resources from more dangerous adventures.
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En el periódico descubrimiento de las bitácoras por parte de los medios de comunicación -me los imagino, descubriendo todos los días los azulejos de su cuarto de baño- hoy le toca el turno a EPS (antes conocido como El País Semanal). Con el título de “Mi diario en la red” se habla de lo de siempre, pero con sorprendentes variaciones. Por ejemplo, hay poco de “cómo es posible que a la gente le guste hacer esto y que raros son los que lo hacen” y sí mucha admisión de que todos queremos comunicarnos, que en cuanto encontramos un medio nuevo vamos a por él y que en la blogocosa se puede encontrar de todo. También explícitamente se ofrece la palabra bitácora como traducción del weblog inglés; luego casi no se usa en el resto del texto, pero la intención es lo que cuenta.
En los aspectos más curiosos, el periodista cita a Minid diciendo (cualquiera sabe lo que dijo en realidad; los periodistas son famosos como señores a los que les dices “Me gusta el color azul” y te publican diciendo “La martingala volverá a estar de moda” afirmando en todo momento que te citan textualmente):
El “blogger” no piensa. Ve algo, lo publica y luego opina.
Sin entrar a hacer cábalas sobre la vida mental de Minid, he de reconocer que en mi caso tiene toda la razón. Yo no he pensado jamás en mi vida. Es más, leí esa frase y no sentí la más mínima reacción u estado mental con respecto a la misma. Sólo el deseo de ponerla en mi bitácora, pero eso no supera el simple nivel de automatismo o instinto. De hecho, podría ampliarse más la cita y comentar que los bitacoreros somos unos seres humanos notables por tener una masa de nervios que conecta directamente los ojos con los dedos de la mano. Eso nos permite ver y publicar sin intervención del cerebro.
Lo que me sorprende un poco es el tercer punto de la lista. Porque yo ni siquiera pienso para opinar. Vuelvo a releer la cita y en mi mente sigo viendo el mismo vacío de cuando la leí por primera vez.
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La descripción que su autor da de Reca Blog es bastante lacónica, pero he ido a mirar y la primera entrada ya me ha hecho reír:
Es una bitácora sobre tecnología principalemnte pero tambiénn trata sobre otros temas, desde la visión de un joven (yo) de 15 años.
Interesante y necesaria visión, sí.
100 bitácoras en 100 días.
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Confieso que Olympos de Dan Simmons me ha gustado menos que Ilium de Dan Simmons. El principal problema que le veo es que se trata de la segunda parte donde se revelan los misterios. Dan Simmons lo sabe, pero no tiene claro lo que va a revelar o cómo. Para mayor desgracia, las diversas líneas temporales de la historia no van en sincronía y tiene que ponerlas al mismo nivel. Eso provoca retrasos brutales en algunas de ellas que, la verdad, acaban cansando. Hay inventiva, pero ya no es tan espectacular como en la primera parte. En Ilium, cada elemento novedoso añadía a la historia. En Olympos, cada elemento novedoso es una táctica dilatoria.
Recapitulemos. Al final de Ilium, los griegos y los troyanos se habían unido para luchar contra los dioses. Les ayudaban los seres galileanos, los movarec, que han invadido Marte y también la peculiar Tierra donde se desarrolla la guerra de Troya. Mientras tanto, en la Tierra “real”, los elois -humanos de viejo estilo- se enfrentan a los voynix, que antes habían sido sus ayudantes fieles y ahora son robots asesinos dispuestos a matarlos a todos. Les ayuda Odiseo, que podría ser, o podría no ser, el mismo Odiseo que lucha en Troya.
Cuando arranca Olympos, Setebos -un cerebro enorme con un montón de manos-, el dios de Calibán, al que Próspero tenía retenido y vigilaba, decide invadir París y ocupar la Tierra. Mientras tanto, tras varios meses de guerra contra los dioses, los griegos están dispuestos a traicionar a los troyanos. Cuando todo está listo para un nuevo ataque contra el monte Olimpo, llegan las amazonas. Aquiles mata a la jefa y posteriormente -por intervención de Afrodita- se enamora perdidamente del cadáver. Los portales que comunicaban ambos mundos desaparecen. Griegos y troyanos se quedan en su Tierra. Movarecs y Hockenberry se va a la otra Tierra, más que nada por curiosidad, en un Titanic reconstruido que funciona a bases de bomba atómicas metidas en latas de Coca Cola. Aquiles se queda en Marte con el cadáver de su amada Pentiselea -Atenea ha preservado el cadáver para evitar que se descomponga- y decide que ya puestos, va a escalar el Olimpo y exigir a los dioses que se la resuciten. Aquiles antes era un hombre enojado ahora es un hombre enamorado. Y por su parte, los elois hacen lo posible por sobrevivir. Uno de ello, Harman, se da una vuelta por todo el planeta, se deja secuestrar un par de veces, y recibe todos los conocimientos del pasado. Lo habitual.
Está claro cuál es la historia que Dan Simmons le apetecía contar: la de Aquiles buscando la resurrección de su amazona. Es la parte más divertida, interesante y brillante. Lo demás que se cuenta en el libro funciona casi como espacio en blanco para dar ritmo a esa historia. Aquiles se enfrenta a Hefesto y le derrota. El herrero acepta ayudarle a cambio de unos favorcillo. Zeus ha desaparecido, así que hay que buscarle. Aquiles acaba en el Tártaro. Se enfrenta en singular combate con Zeus. Y bueno, hace de todo. Sus reacciones son graciosísimas y su aventura con el herrero cojo genial. Y el final de su historia es deliciosamente cómico e irónico. Pobre tipo.
El resto no es que esté mal. Simplemente el resto es espera. Hay que sincronizar las historias, para que todas lleguen al mismo punto al mismo tiempo. Pero claro, eso provoca absurdos como que los elois, que deberían haber muerto todos en las cinco primeras páginas, sobrevivan a ataque tras ataque sin ninguna lógica (vale, han robado un huevo de Setebos y…). Los voynix parecen más bien soldados droides de la república. La historia de Harman es también pura dilación, además, explícitamente dilatoria. Aunque sirve la importante función de introducir muchos detalles del pasado del universo y para aclarar detalles sobre el origen de los post-humanos. Hockenberry y los movarecs van a lo suyo, y estos últimos demuestran ser más arteros de lo que parecían. Pero los robotitos ya no mantienen aquellas encantadoras conversaciones sobre literatura (aunque aquellas charlas resultan ser mucho más importantes de lo que parecían).
No es que esas historias estén mal o sean aburridas. Dan Simmons podría contar su lista de la compra y sería una lectura muy entretenida. Simplemente no están a la altura de la de Aquiles.
Cuando la novela termina, se las arregla para responder a algunas preguntas y dejar sin respuesta un montón de ellas. Incluso se hace referencia a otro ser -el Callado- cuya naturaleza parece muy evidente, pero que también podría ser la excusa para una continuación; su función es aterrorizar simplemente con la mención de su nombre. Algunas líneas arguméntales terminan de forma insatisfactoria, hurtándonos con un deus ex machina el enfrentamiento que estábamos esperando. Aún así, las últimas páginas del libro están muy bien, porque al unir las tramas desaparecen muchos de sus problemas. La conclusión tiene mucha gracia, es ligeramente agridulce y contiene más de un detalle humorístico.
Creo saber porque me ha gustado menos ésta que la anterior. En Ilium el hombre podía inventar a su antojo sin preocuparse de justificarse. En Olympos lo tiene que unir todo y explicarse, cosa que claramente no le apetecía nada. Es curioso que teniendo el nombre del pico más alto del sistema solar, Olympos no llegue a la altura de Ilium.
[50 libros] 2005
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Código Cero es la revista de nuevas tecnologías de Galicia y en su número 36 han tenido a bien entrevistarme:

Es una revista en papel, pero está disponible en PDF.
En el mismo número aparece una entrevista con Enrique Dans:

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