Espadas y nigromantes, de Fritz Leiber

«Espadas y nigromantes» es el primer libro que cuenta las aventuras de Fafhrd y el Ratonero Gris, dos aventureros en un mundo de espada y brujería (publicado por Gigamesh y con traducción de Jesús Gómez). De hecho, fue el propio Fritz Leiber quien acuñó el término espada y brujería. Vamos, el típico mundo seudomedieval, donde la gente se pelea continuamente y hay magia.

Normalmente es un género que no me interesa nada, sobre todo porque lo habitual es que lo intenten hacer en serio. Pero Fritz Leiber se lo toma en la justa medida, mete la seriedad allí donde encaja y el resto es escribir y pasarlo bien. Lo cuál le permite una enorme libertad, que supongo que es la idea.

«Espadas y nigromantes» es primer volumen recopilatorio de sus aventuras. Los dos primeros cuentos relatan el origen de los héroes y el último su encuentro definitivo en la gran ciudad de su mundo: Lankhmar.
Y la verdad es que me han gustado mucho. Porque Leiber sorprende y juega con las ideas. La primera historia, “Las mujeres de la nieve”, nos muestra a Fafhrd en su lugar natal, Rincón Frío, allí todo rodeado de nieve. Pero empieza muy bien, con las mujeres del clan usando su magia para guerrear contra los hombres del clan, algo que aparentemente pasa periódicamente.

Ya nada más empezar Leiber monta una situación muy interesante y en cierta forma inesperada. Muestra a un Fafhrd todavía inexperto y principalmente sometido a la voluntad de su madre, pero capaz de rebelarse ocasionalmente. Y encima los personajes femeninos están muy bien trazados, con bastante más agencia de la que esperaba. En particular, Valna, que se convierte en compañera de Fafhrd.

La segunda historia, “El cáliz impío”, muestra a Ratón, aprendiz de mago, antes de convertirse en Ratonero Gris. Así se inicia una trama de venganza que de nuevo presenta aspectos muy interesantes y también un personaje femenino que no es pasivo, Ivrian.

La tercera historia, “Aciago encuentro en Lankhmar”, es probablemente la mejor y también la más frustrante. Ya se conocían de un encuentro anterior al que se alude, pero aquí es cuando inician sus aventuras juntos. Los divertido es que casi toda la historia es estar sentados, hablar y beber vino. Luego deciden actuar guiados por un exceso de orgullo, se meten en la sede del gremio de ladrones y la cosa acaba fatal.

Es así como de pronto la historia adquiere un tono más oscuro, se desata la tragedia e incluso los héroes tienen algún momento muy poco heroico. Leiber maneja increíblemente bien los cambios de tono. Hay momentos muy cómicos, sobre todo cuando entran disfrazados de mendigos y sus sucesivos encuentros dentro de la sede.

Pero es frustrante porque parte de la resolución requiere de un cliché que no casa con los cuentos anteriores. Podría pensarse que es porque se escribió a destiempo, pero la historia más antigua es “El cáliz impío”, de 1962. Las otras dos son de 1970.

Pero como otras historias de la serie son muy anteriores, en parte es necesario que suceda. Solo que me gustaría que Leiber hubiese estado a la altura de su propio ingenio, porque las tres historias son en sí ingenio tras ingenio, y se hubiese inventado algo mejor.

Pero por lo demás. Estoy encantado. Tanto, que terminé el libro en la playa y lamenté profundamente no poder coger directamente el siguiente. Así de divertido, interesante y bien escrito me pareció.

Aunque la verdad, yo recomendando un libro de este género es todo lo que te hacía falta saber.

Categoría: Ficción, Libros

Pedro Jorge Romero