Así Empieza: «Maupassant y «el otro»», de Albert Savinio

Así Empieza es una sección de mi canal donde hablo sobre el comienzo de libros. En este caso, del comienzo de Maupassant y «el otro», de Alberto Savinio.

En mi canal de YouTube recomiendo lecturas que me gustan y que creo que podrían interesar a otros. Si quieres saber cuáles son, suscríbete.

Después del vídeo tienes la transcripción del contenido.

TRANSCRIPCIÓN

Hola. Inauguro hoy una nueva sección en el canal. Se llama «Así empieza» y la idea es justo lo que el nombre indica. La verdad es que eso del naming nunca se me ha dado bien, soy excesivamente literal. Tendría que haber consultado a mi amigo Máximo Gavete que es un gran diseñador y sabe de esas cosas…

Pero a lo que iba. Vídeos para hablar de cómo empiezan los libros. Porque mucha gente cree que el final es lo importante. Pero tras una lectura de un montón de páginas, el final es más como una guinda. Es guay que cierre bien el texto y que encaje con todo lo anterior, pero más como una cuestión estructural. Las últimas palabras son importantes, sí, pero…

Pero no tanto como las primeras. El comienzo del libro es el encuentro del lector con el texto y por tanto el principio tiene muchas responsabilidades y tareas por cumplir, que además, debe ejecutar con relativa rapidez. Pocos autores pueden hacer como Umberto Eco en «El nombre de la rosa» y dedicar 100 páginas a empezar.

No, lo normal es tener un párrafo. Dos. Unas pocas páginas a lo sumo.

¿Y qué hace un buen principio? A veces despertar el interés, colocarte en una posición de querer saber más. Otras veces, establecer ya el tono de lo que vas a leer, indicándote qué tipo de libro es, o, en su contrapartida de autor troll, engañarte para hacerte creer que vas a leer otra cosa. A veces el principio te cuenta el final. Y a veces pretende dejar claro cuál es la voz narradora.

Vamos, que hay casi infinitas posibilidades para el comienzo de un libro. Razón por la que hay principios de libros tan famosos.

Pero hay un tipo particular de comienzo que me resulta especialmente fascinante. El comienzo que te enseña a leer el libro. Puede hacer todo lo demás que hace un comienzo, pero además te da instrucciones. Es un comienzo “tutorial”, como en un programa de ordenador, que ofrece una miniversión de lo que será leer el resto del libro.

Y no se me ocurre ningún libro más perfecto para arrancar esta sección que «Maupassant y “el otro”», de Alberto Savinio. Está traducido por José Ramón Monreal y lo publica Acantilado.

Es un ensayo, una especie de biografía del escritor francés Guy de Maupassant. Alberto Savinio fue un escritor y pintor italiano con un estilo, ya veremos, muy particular. Su nombre real era Andrea de Chirico, hermano del más famoso Giorgio de Chirico.

A ver. Guarda roja, guarda roja. Y llegamos al principio del libro. Y lo que encontramos es esta página. Lo que hay es una cita que dice «Maupassant: un verdadero romano Friedrich Nietzsche, Ecce homo»

¿Qué? Maupassant era francés. ¿Qué es eso de que era un verdadero romano? En sentido estricto, todavía no hemos empezado a leer el texto y ya andamos desconcertados.

Por suerte, debajo hay un paréntesis que no explica lo que está pasando. Dice:

«(Los epígrafes se ponen a la cabeza de los escritos para aclarar en muy pocas palabras su contenido: este epígrafe de Nietzsche ilumina tanto mejor la figura de Maupassant cuanto que no se comprende lo que quiere decir).»

¿Cómo? ¿Los epígrafes aclaran y has puesto uno que deliberadamente no aclara nada? ¿Una cita cuya razón de ser es que no se entiende?

En este momento es cuando empezamos a sospechar en qué tipo de libro nos hemos metido. Está claro que Alberto Savinio era un cachondo monumental. Pero también es evidente que no nos está haciendo dar vueltas por nada. Hay un propósito serio detrás de todo esto.

Por cierto, recuerda que estrictamente todavía no hemos empezado a leer el cuerpo del libro. Se supone que el ensayo en sí empieza aquí…

Sin embargo, no hemos acabado con el paréntesis. Hay un numerito al final, un 1, el punto de inicio, un desvío en el camino, como si este libro fue uno de esos de “elige tu propia aventura”. Nos manda a una nota. Por desgracia, en esta edición las notas están al final, así que nos vemos obligados a literalmente saltar.

Aquí, que ya había marcado el punto. Porque eso de las notas al final es el mal…

Lo primero que notamos es que hay muchas notas. Es un ensayo muy corto, pero una buena fracción de las páginas son notas. Además, no son notas cualesquiera. Parecen bastante sustanciales. De hecho, la primera es bastante larga. No la voy a leer entera, pero empieza así:

«Este comentario al epígrafe de Nietzsche no es ni una broma ni una paradoja»

¿Seguuuuro? ¿Hay que fiarse de un autor que afirma no estar bromeando?

Sigo.

«En un país agarrotado por la seriedad como Italia, nunca me abandona la duda de si mis palabras serias serán tomadas por bromas o mis bromas por palabras serias»

Vale. Toda una declaración. Empieza a quedar clara la personalidad de Savinio. A continuación, hay unas líneas indicando que el comentario de Nietzsche ilumina la figura de Maupassant precisamente porque no se sabe qué quiso decir, o incluso si quiso decir algo. Que ilumina la figura por la vía del absurdo. Y nos interpela directamente:

«Pero ¿me entenderá el lector si digo que cuando más se dice es NO DICIENDO NADA?»

Énfasis del autor.

Para añadir:

«La absurda, la inane definición de Nietzsche atrae “en el acto” la atención hacia la figura de Maupassant con más fuerza que una definición exacta, una definición PROFUNDA.»

Énfasis del autor.

Ya está, ya sabemos qué tipo de libro tenemos entre manos. Es evidente que no va a intentar escribir ningún tipo de retrato de Maupassant al uso. Pero por si las moscas, sigue hablando de lo guay que es ver películas habladas en idiomas que no comprende y que de joven intentaba entender lo que había querido decir Nietzsche. Pero ahora es mayor y experto, así que se limita a aceptarla.

«Y así la definición me resulta mucho más clara, impactante e ilustrativa».

En este punto, amigo lector, sabes con total certeza si el libro es para ti o no. Sabes exactamente si esa reflexión por la vía del absurdo, de los incomprensible, te va a interesar o no.

Pero también sabes varias cosas más.

Primero, esto va a estar lleno de digresiones. El autor se va a ir por las ramas, por los cerros de Úbeda o por cualquier metáfora que se te ocurra para desviarse del camino.

Segundo, que llevas leída prácticamente una página entera y el libro TODAVÍA NO HA EMPEZADO. Este va a ser un libro juguetón, que te va a lanzar de un lado para otro. Acaba de empezar y lo primero que ha hecho es explicarte qué tipo de libro es y cómo usarlo. Que vas a tener que ir moviéndote de un lado a otro. No has empezado a leer y ya te ha hecho practicar con una pequeña versión del resto del libro.

Pero el tutorial no ha terminado. Vuelves a la primera página, por fin, y empiezas lo que es el texto en sí y lees:

«Nivasio Dolcemare llegó por primera vez a París…»

¿Cómo? ¿Quién es Nivasio Dolcemare? ¿Este no era un libro sobre Maupassant? ¿Qué está pasando aquí?

Este es el momento de la verdad. Si te ha parecido un comienzo brillante… yo me reí a carcajadas cuando llegué a ese nombre… seguirás leyendo. Si no, el libro no es para ti.

Pero no puedes negar que ha sido transparente desde el primer momento. No solo ha dejado claro desde la primera palabra qué tipo de libro es, sino que ha tenido la cortesía de enseñarte a leerlo, a ir de un lado a otro, a saltar del texto a las notas y de las notas al texto.

Y prácticamente todo eso antes de empezar con lo que es el ensayo en sí.

No se puede pedir mucho más de un principio.

Gracias y hasta la próxima.

Categoría: Ensayo, Libros

Pedro Jorge Romero