La chica del cumpleaños, de Haruki Murakami

Si pudieses pedir cualquier deseo, ¿qué pedirías? Ese es el punto de partida de La chica del cumpleaños, un cuento de Haruki Murakami.

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TRANSCRIPCIÓN

Hola. Hoy cumples 20 años. Las circunstancias no son las mejores. Problemas personales y encima tienes que trabajar. Pero inesperadamente, alguien te ofrece como regalo concederte cualquier deseo. El que tú quieras. ¿Qué pides? Pues ese es el punto de partida de La chica del cumpleaños, una enigmática historia de Haruki Murakami.

Lo publica la editorial Tusquets con ilustraciones de Kat Menschik y traducción de Lourdes Porta.

Veamos.

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Tres cosas a destacar de este volumen.

Primero, el cuento.

La joven cumple hoy 20 años. Trabaja de camarera en un restaurante italiano de muy buen nivel. Ha cambiado el turno, por supuesto. Por desgracia, la compañera se ha puesto muy enferma y además una pelea ha provocado la ruptura con su novio. Por tanto, ahí está, de no muy buen ánimo, sirviendo platos. Por si todo eso fuese poco, llueve mucho.

En el restaurante, donde sirve, todos los días, a las 8 en punto, se produce un llamativo pero sencillo ritual. El encargado lleva pollo, siempre pollo, al sexto piso del edificio, donde vive el dueño, a quien nadie ve nunca. Una hora después sube a recoger los platos vacíos. Como un ritual, ya digo.

Pero ese día, el encargado, casualidad de las casualidades, también enferma. Así que es ella la que debe subir el pollo. Así lo hace, charla un poco con el viejo dueño y este, al saber que es su 20 cumpleaños, le ofrece de regalo concederle cualquier deseo. Que se lo piense bien, que es solo uno, pero el que quiera pedir.

Toda esa parte está narrada en pasado. Nos la cuenta alguien que no sabemos quién es. Pero de vez en cuando, esa narración se interrumpe y asistimos a una conversación en presente. La misma mujer, ahora con más de treinta años, recordando ese momento, contándoselo a alguien. Los dos reflexionan sobre los deseos y lo que uno pediría o no.

Por supuesto es un cuento de Murakami. La idea de que algo extraño está sucediendo bajo la superficie es inevitable. Hay una enorme abundancia de números concretos. 20 8 604. Las casualidades llamativas. La lluvia puntuando lo que se cuenta. Es imposible evitar la sensación de ritual, de que ella al llevar el pollo no respetó del todo las reglas, lo que permite la intervención del anciano. Da toda la impresión de que cumplir 20 años y hablar con ese hombre es lo importante.

Además, quién está contando la historia. ¿Quién es ese narrador? ¿Es la misma persona que nos está contando la conversación en tiempo presente? ¿Ese narrador que cuenta en pasado no es tan omnisciente como parece?

Es un cuento tremendamente enigmático, sugerente, que da a entender todo tipo de cosas obligando al lector a intentar adelantarse. Al terminar de leerlo es preciso ir de inmediato atrás y volver a empezar. Da toda la impresión de que… No sé, yo tengo mi interpretación. Incluso tengo una idea sobre el deseo en cuestión. Pero creo que lo voy a dejar aquí… Porque te toca pensarlo a ti. ¿Qué pedirías? Cualquier deseo. ¿Qué pedirías?

Segundo aspecto. El volumen se completa con un texto del propio Murakami sobre los cumpleaños. Un día te levantas y descubres que tu cumpleaños es noticia nacional. Así habla de la generación del baby boom, se plantea cómo podría celebrarse ese día si realmente fuese especial y comenta las extrañas conexiones emocionales que una cifra concreta pero arbitraria produce. Murakami va pintando una capa sobre otra.

Y tercera. El cuento en sí ya fue publicado en la maravillosa recopilación Sauce ciego, mujer dormida, pero esta edición es una preciosidad ilustrada por Kat Menschik. Ese rojo elegido es maravilloso y la portada es espectacular. Y lo mismo sucede con las ilustraciones interiores. Vamos, que es una edición ideal para regalar a cualquiera que aprecie un libro bonito. O directamente para ti mismo, si eres fan de Murakami.

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Gracias y hasta la próxima

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Categoría: Ficción, Libros

Pedro Jorge Romero