Pórtico, de Frederik Pohl

Una obra maestra de la ciencia ficción: Pórtico, de Frederik Pohl. Un viaje simultáneo al espacio interior y al espacio exterior.

En mi canal de YouTube recomiendo lecturas que me gustan y que creo que podrían interesar a otros. Si quieres saber cuáles son, suscríbete.

Después del vídeo tienes la transcripción del contenido.

TRANSCRIPCIÓN

Pórtico, de Frederik Pohl y publicada por Ediciones B. Una de las grandes obras maestras de la ciencia ficción. Una historia de exploración que se mueve simultáneamente hacia lo interior y hacia lo exterior.

Te lo cuento.

Pórtico es un asteroide que hace medio millón de años fue ocupado por una civilización extraterrestre, bautizada como Heecheea, de la que nadie sabe nada. Excepto que en algún momento además de ocupar ese asteroide también se dedicaron a cavar largos túneles en Venus. Desaparecieron misteriosamente, no sin antes limpiar todo lo que pudieron. Aun así, dejaron muchos y misteriosos artefactos y en Pórtico, cientos de naves espaciales capaces de superar la velocidad de la luz.

Robinette Broadhead, el protagonista, es un multimillonario que fue en su momento prospector en Pórtico. Porque verán, esas naves de medio millón de años de antigüedad no se pueden dirigir. Por tanto, la Corporación Pórtico, que controla el asteroide en nombre de Venus y las naciones de la Tierra, tiene un sistema. Puedes arriesgarte a subir a una de esas naves, darle al botón y ver donde llegas. Si mueres o no encuentras nada, dos opciones bastante probables, mala suerte. Si das con algo de valor, puedes ganar una fortuna por los derechos presentes y futuros de la tecnología descubierta que llegue a usarse.

¿Quién aceptaría un trato así? ¿Quién arriesgaría la vida de tal forma?

Pues mucha gente. En la Tierra viven ahora decenas de miles de millones de personas en condiciones muy precarias. Los ultrarricos, como el propio Robinette, viven en condiciones estupendas, disfrutando de sus placeres bajo sus cúpulas que les protegen de los elementos. La mayoría de la humanidad vive como puede.

Ir a Pórtico y arriesgarse a perder la vida es casi una suerte.

Suerte que tiene el propio Robinette. Un día ganó la lotería y decidió irse a Pórtico a probar suerte. Una vez allí, el miedo le impidió subir a una de las naves. Cuando lo hace al final, no logra nada en el primer viaje. En el último, realiza su gran descubrimiento, el que le da la fortuna, pero también le crea un complejo de culpa de tal calibre que exacerba sus ya considerables problemas psicológicos y le lanza al diván de una inteligencia artificial a la que llama Sidfrig.

La estructura de la novela es sencilla. Capítulos alternos. En unos, Sidfrig intenta lograr que Robinette se enfrente a sus traumas, mientras Robinette hace todo lo posible por resistirse e incluso controlar a Sidfrig. Los otros capítulos van relatando la vida de Robinette desde casi su infancia hasta el momento de la fatídica misión, donde casi todo salió mal, él se hizo rico y hubo muertes.

Pórtico es a la vez un viaje interior y un viaje exterior. En una línea nos movemos hacia el centro de la psicología de Robinette, Rob, Bob o como sea que lo llamen en ese momento. Mientras que en la otra línea nos vamos acercando al espacio exterior y el momento de la fatídica misión. Que ambos puntos coincidan es una de las gracias de la novela.

Pero son muchos los elementos los que convierten a Pórtico en una obra maestra.

Hay una enorme carga de preocupación social. Los héroes de la novela, los que hacen funcionar Pórtico, son personas sin nada que han venido de todo el mundo. El viaje espacial pierde todo el glamour de la aventura y se convierte en una medida desesperada por mejorar tus condiciones vitales. En ese futuro, un mínimo acceso a la sanidad y unas condiciones vitales dignas exigen un enorme sacrificio.

El propio Robinette está lejos de ser un héroe espacial clásico. Es un hombre con enormes problemas incluso antes de llegar a Pórtico. Problemas que no hacen más que crecer al comprender en qué situación se encuentra, la enorme disyuntiva de arriesgar la vida o vivir para siempre trabajando en Pórtico para simplemente subsistir.

Y luego están los Heechees.

O mejor dicho, no están.

Está la ausencia de los Heechees.

Una civilización cósmica, que hace medio millón de años se pasó por la Tierra. Una civilización capaz de viajar entre las estrellas. Es una de las magias de la novela. El equilibrio maravilloso que mantiene entre la imagen de los Heechees, grandiosos seres casi divinos, y la realidad mundana y socialmente devastada de la Tierra. Los Heechees son a la vez aspiración, fuente de misterio y recordatorio de que la humanidad tiene todavía mucho camino por recorrer.

Por supuesto, hay elementos de la novela que hoy suenan raros. El tratamiento psicológico es muy diferente al que se daría hoy, aunque Sidfrig es uno de sus grandes personajes. Y aunque es meritorio que la novela explore otras sexualidades, hoy esos aspectos suenan innecesariamente limitados.

Pero sus muchos aciertos… Sus muchos aciertos hacen de Pórtico una de esas grandes novelas que demuestran el gran potencial de la ciencia ficción. Una historia de exploración espacial que pinta la imagen de un vasto universo, comentarios sobre el mundo social y adónde se dirige y la voluntad de aprovechar las lecciones de las nuevas corrientes del género que se daban en ese momento y explorar la psicología de sus personas.

¿Qué piensas de Pórtico? ¿Te sigue pareciendo tan magistral como en su momento? Deja tus opiniones, recomendaciones y consejos.

Y si te interesa ver más vídeos sobre mis lecturas, ya sabes: suscríbete. Hay un botón por ahí debajo.

Gracias y hasta la próxima.

Quizá te interese

Categoría: Ficción, Libros

Pedro Jorge Romero