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Cosas que probablemente sólo me interesan a mí

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Entradas etiquedas como 'Cine'

Kill Bill, Volumen 1

6 de March, 2004 · 6 comentarios

Esperaba ir a esta película, entretenerme y reírme un rato. Lo que no esperaba era no sólo entretenerme y reírme sino disfrutar tanto del simple hecho de mirarla. No sólo está rodada con mucho estilo y gracia, encadenando situaciones resueltas con mucho ingenio, sino que además se trata de una película francamente bonita. Desde el comienzo cuando la protagonista, La Novia, se acerca a una casa que parece de caramelo, hasta el final, un duelo a katanas en un precioso jardín japonés cubierto de nieve, la película es una pura delicia visual.

Tarantino cuenta su historia de venganza, repleta de personajes deliciosamente extravagantes y ocurrencias imposibles, mezclando referencias, géneros y comentarios. Desde unos asesinos que llevan antifaz, hasta interrumpir la película para pasar a los dibujos animados para narrar el origen de un personaje, nada le detiene. La violencia es de caricatura, tan absoluta y deliberadamente exagerada que no molesta en absoluto. Los miembros amputados y los chorros de sangre son de lo más normal, pero causan más risa que otra cosa (que es lo que pretenden). Curiosamente, las escenas de violencia más impactantes se producen en el fragmento de dibujos animados. El dibujo animado permite destacar elementos concretos y en este caso consigue transmitir el horror, acompañado de claustrofobia, que está sufriendo el personaje protagonista de ese segmento.

El resultado final es francamente muy bueno. Lo que logra Tarantino es una curiosa película divertida y bonita, que además transmite el sentido épico de una historia y la naturaleza del personaje central. Lo hace apenas sin diálogo y con algunas pocas narraciones para ponernos en situación. En su mezcla de género, y en el juego continuo de referencias, incluso termina con un tremendo cliffhanger en espera de la continuación.

Mi escena favorita: la del bar de sushi de Okinawa.

[Estoy escuchando: "When I Grow Too Old to Dream" de Nat King Cole and His Trio en el disco After Midnight [Bonus Tracks]]

Etiquetas: Cine

Lo mejor del año

29 de December, 2003 · Sin comentarios

Me encantan las listas de lo mejor del año. Libros, películas, cómics, lo que sea. Y ahora me he encontrado Year in Review con su lista de listas de lo mejor (y a veces también lo peor) del año 2003.

(vía Follow Me Here…)

[Estoy escuchando: "Englishman in N.Y." de José Antonio Ramos y Polo Ortí en el disco Para timple y piano]

Etiquetas: Cine

El retorno del rey

14 de December, 2003 · 22 comentarios

Lo confieso, no me llamaba nada la atención la última película de la trilogía del Señor de los Anillos. Bueno, quería ver cómo la terminaba (no, no he leído el libro), pero después de la monumental decepción de la dos no es que tuviese muchas ganas. Pero hete aquí que uno de mis críticos de cine favoritos, James Berardinelli, la ha visto y habla de ella en estos términos:

According to the calendar, Christmas is December 25. According to the movie release schedule, it’s December 17. There can be no greater gift for a movie lover than the one bestowed upon audiences by Peter Jackson, whose The Lord of the Rings: The Return of the King is not only the best movie of 2003, but the crowning cinematic achievement of the past several years. In fact, labeling this as a “movie” is almost an injustice. This is an experience of epic scope and grandeur, amazing emotional power, and relentless momentum.

Como ven, no ahorra alabanzas. Y termina diciendo:

Leaving Middle Earth, Jackson is now headed for Skull Island and a remake of King Kong that already has me excited. He has not ruled out a return to this fantasy world - he would like to make The Hobbit with some of the same actors, if the complicated rights issues surrounding the prequel can be straightened out. In the meantime, he has given us a trilogy of films to savor and remember. The Lord of the Rings will go down in cinematic lore as a milestone. It has legitimatized fantasy like no other production and has shown that it is possible for studio executives to realize huge gains when taking huge risks. (Had The Lord of the Rings failed, New Line Cinema would have gone down with it.) History will show the importance of The Lord of the Rings. The present illustrates its broad appeal and undeniable critical and commercial success. For many, the release of The Return of the King is the event of the year. And this is one time when the product is good enough to weather the storm of hype. This ring is golden.

Vale, lo confieso, ahora estoy interesado.

[Estoy escuchando: "You don't know what love is" de Adrián Iaies cuarteto en el disco Round Midnight y otros Tangos]

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El detective cantante

14 de December, 2003 · Sin comentarios

The Singing Detective fue una miniserie de televisión nacida de la fértil y creativa imaginación del gran guionista Dennis Potter. La serie es sencillamente una obra maestra de la televisión, el ejemplo perfecto de que el talento florece en cualquier medio. Una combinación excelente de depresión existencial, musical (Potter estaba fascinado por la música de los años treinta) y comedia negra. La idea es perfecta en su simplicidad: un autor de novelas policíacas de quiosco yace tendido en una cama de hospital aquejado de una terrible forma de soriasis (enfermedad que Potter padecía en la vida real) y en su mente va rescribiendo una de sus primeras novelas, The Singing Detective, sobre un detective cantarín que debe resolver un caso sobre una mujer muerta, pero que se va entremezclando con fantasías sobre el presente, el futuro y el pasado. La genialidad total radica en que gran parte de lo que se ve en pantalla no sucede en realidad: casi toda la serie transcurre en la cabeza del protagonista.

El detective cantante es una versión cinematográfica a partir de un guión que, dicen, el propio Potter completó antes de morir. Los elementos primarios están ahí, aunque la acción ha pasado de Inglaterra a Estados Unidos, y el periodo musical de los años treinta a los años cincuenta. Robert Downey Jr. interpreta muy al escritor Dan Dark (Philip E. Marlow en la miniserie). Como en gran parte del metraje lleva un tremendo maquillaje que le cubre el cuerpo, se ve limitado a actuar con los ojos y la boca (contrayendo las manos en unos muñones que recuerdan al estado de las manos de Dennis Potter al final de su vida). Mel Gibson también aparece muy maquillado, casi irreconocible interpretando a un psiquiatra algo cachondo.

Por desgracia, esta película tiene dos problemas importantes. Por un lado, la idea exige el metraje de la miniserie (415 minutos) para desarrollarla apropiadamente. Estamos hablando del proceso de curación de un personaje, que se purga mentalmente para recuperar algo parecido a la salud. La velocidad de la película es mucho mayor, y todo tiene una cierta sensación de prisa, como si se hubiese comprimido. Podría pensarse que eso es un efecto de haber visto la miniserie, pero mi mujer opina exactamente lo mismo y no la ha visto. En segundo lugar, todo tiene un aspecto deslucido, como si nadie se hubiese molestado en planificar las escenas o en sacarle chispa. Sufren especialmente los números musicales, que carecen de gracia o estilo. Comprendo que sea una película barata, pero ¿no podría tener mejor aspecto?

Y la versión española me plantea un tercer problema. El doblaje es pobre. Michael Gambon -protagonista de la miniserie- es un actor de voz potente capaz de entonar el leimotiv de la serie “Am I right or am I right?” con la perfecta combinación de ironía y sarcasmo. No sé cómo lo hace Robert Downey. Pone cara de ironía y sarcasmo, sí, pero su “Tengo razón o tengo razón” de alguna forma no suena igual.

Momentos muy buenos: el tiroteo final, los matones perdidos en el desierto y los encuentros con el psiquiatra.

Por otra parte, no me gustaría dejar una mala impresión. La película no está mal y vale la pena verla (especialmente porque la perla de la idea sigue estando ahí). Pero si le gusta, les recomiendo encarecidamente que hagan lo posible por ver la miniserie.

(Una nota sobre Dennis Potter. Poco antes de morir -como un mes o así- concedió una entrevista televisiva. Era larga y apasionante. Estamos hablando de un hombre consumido por un cáncer brutal, con las manos convertidas en muñones por la artrosis y la soriasis, que periódicamente tenía que sacarse la botellita de morfina para darse un trago. Si alguien ha hablado alguna vez desde el otro lado de la muerte, ese ha sido Dennis Potter en ese entrevista.)

[Estoy escuchando: "What are you doing the rest of your life" de Adrián Iaies cuarteto en el disco Round Midnight y otros Tangos]

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Etiquetas: Cine

Buscando a Nemo

9 de December, 2003 · 1 comentario

Los de Pixar son unos chulos de mucho cuidado. Chulos con toda la razón del mundo, no me entiendan mal, pero chulos igualmente. Vamos, que si no ya me explicarán qué hace ese corto, “Knick Knack” (por cierto, aparentemente censurado por razones desconocidas), antes de Buscando a Nemo si no es dejar claro: “mira lo que podíamos hacer hace 14 años y lo que somos capaces de hacer ahora”. “¿Presume un pájaro cuando vuela?” se preguntaba Clark Kent. ¿Presumen los de Pixar cuando hacen algo así? Sí, presumen como locos. Pero es que los de Pixar efectivamente saben volar.

Porque si algo dejan claro el corto y la película posterior es dónde radica el genio de la empresa. No es el virtuosismo técnico que muestran en pantalla -que también- sino en las historias. Un corto de unos pocos minutos contiene no sólo capacidad tecnológica sino una historia breve, apasionante y divertida. Buscando a Nemo contiene un virtuosismo tecnológico asombroso y también una historia apasionante, divertida, aterradora y emotiva a partes iguales. Vamos, que los de Pixar no son unos genios por ser capaces de crear en la pantalla un mundo visualmente extraordinario, sino por saber combinarlo con una buena historia. Son narradores de historias que usan el ordenador para plasmar sus creaciones.

Y Buscando a Nemo es una maravilla en todos los sentidos. Uno puede quedar embobado con la boca abierta contemplando esos diseños maravillosos, esas texturas, esos colores, ese sabio uso de la luz. Y también, enternecerse con las penurias de sus protagonistas, con sus pequeñas y grandes tragedias, con los sinsabores y alegrías de sus vidas. En ocasiones es una película de terror -no hay que ir más lejos que el mismo comienzo de la cinta- y en ocasiones es una comedia enloquecida -esas tortugas surferas son lo más. No hay personaje malo. No hay personaje que no tenga un doblez, un elemento extraño que lo haga apasionante: esos tiburones vegetarianos, ese profesor de ciencias que es una manta raya, esa estrella de mar permanentemente pegada al vidrio del acuario, ese pelícano incomprensiblemente interesando en los procedimientos odontológicos, esa niña del exorcista, o esa entrañable Dory que lo olvida todo de inmediato y que arranca lágrimas con una de las más tiernas declaraciones de amor que recuerdo en un cine.

Buscando a Nemo es también parábola de muchas cosas. Del respeto a las discapacidades físicas. De la conveniencia de dejar a los niños algo de libertad sin protegerlos demasiado. De la necesidad del compañerismo y la cooperación. Pero todo hecho con sutileza, sin tener que manifestarlo en palabras en ningún momento. Queda claro, pero no molesta. Es más, se agradece que las lecciones morales estén tan bien encajadas en la historia.

Lo único que lamento es no haber podido verla en versión original. Voces como las de Albert Brooks, Ellen DeGeneres o Willem Dafoe merecen el esfuerzo de leer subtítulos. Y pensar que Geoffrey Rush interpreta a un pelícano me produce dolor físico por no tener ya el dvd a mano.

Parecía imposible, pero Pixar se ha superado a sí misma. Ha creado su mejor película hasta la fecha.

[Estoy escuchando: "Beyond the Sea" de Robbie Williams en el disco Swing When You're Winning [Expanded] (1 of 2)]

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Buffy cazavampiros, la película

16 de July, 2003 · 12 comentarios

No la había visto. Hecho del que me alegro profundamente, porque de haberla visto en su momento probablemente jamás me hubiese acercado ni a cinco metros de un televisor en el que estuviese viéndose la serie de televisión. Pero hete aquí que anoche la emitieron en el canal Fox y le eché un vistazo.

La película es todavía peor de lo que esperaba (por lo visto modificaron mucho el guión). Es como una especie de versión barata de la serie, con una premisa muy similar, una metafísica diferente y carencia de todos los elementos que hacen que la serie sea genial: buenas ideas, diversión, chistes, tono oscuro, diálogos chispeantes, el deseo continuo de sorprender al espectador. En la película no hay nada de eso: básicamente es la idea de una chica de nombre tonto que mata vampiros llevada sin imaginación y de la forma más pedestre.

Lo peor posiblemente sean las actuaciones. Ninguno de los actores consigue darle vida a sus personajes. En especial, ella, la Buffy alternativa (después de todo, la película no es canónica), interpretada por Kristy Swanson, carece por completo de vida y personalidad. La pobre actriz parece desear emular a Keanu Reeves comportándose como un trozo de madera. Después de verla interpretar a Buffy he ganado un gran respeto por Sarah Michelle Gellar. En la serie Buffy es también una rubia del valle californiano, pero llena de personalidad, encanto, sentido del humor y chispa. La Buffy televisiva está viva, mientras que la cinematográfica parece? parece un mueble.

Aun así, hay quien opina que la película es mejor que la serie. Se me escapa completamente cómo alguien puede llegar a semejante conclusión. Pero así es el mundo, lleno de opiniones diferentes.

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La gran aventura de Mortadelo y Filemón

12 de February, 2003 · Sin comentarios

Hay poco que decir: es la mejor traslación jamás hecha de un cómic al cine. En pocas ocasiones la visión del director ha estado tan en sintonía con la del autor original.

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Muere otro día

18 de December, 2002 · 1 comentario

James Bond vuelve. Y en esta ocasión, y sin que siente precedente, las encantadoras figuras femeninas que pueblan los títulos de crédito (a) están insertadas en la trama y (b) consiguen ser en ocasiones claramente amenazadoras como pesadillas que son. Tal detalle prefigura una película… no voy a decir diferente o innovadora, pero sí ciertamente distinta para lo que es habitual en la serie.

En usual que a James Bond lo capturen, al menos cinco veces por película (por qué el malo de turno no le pega un tiro en ese momento será siempre un misterio sin resolver). Pero en este caso, y aquí tenemos el detalle distinto, lo capturan, lo retienen durante muchos meses y lo torturan para más ignominia (y por cierto, también nos informan de que James Bond puede cambiar a voluntad la frecuencia de latido de su corazón, una habilidad que ciertamente recuerda al superagente Flint, quien paraba su corazón durante varias horas para poder descansar mejor). En ese punto es cuando aparecen las famosas chicas de los títulos de crédito, supongo que como alucinaciones de un Bond que las pasa putas. Al final lo intercambian por el malo segundo (como en todas, hay un malo primero. El malo segundo de esta peli no es especialmente memorable. ¡Cómo te echamos de menos Tiburón!) y su propio bando sospecha que es un traidor. Bond escapa, claro, de los suyos, y se lanza a una aventura personal en busca de respuestas.

(No es que ande por ahí como bala perdida durante mucho tiempo, pronto su gobierno le readmite. En Alta tensión sucedía algo similar, con Bond embarcado en una venganza personal sin el consentimiento de su agencia.)

Lo demás ya se parece más. Escenarios exóticos, chicas bonitas, explosiones, millonarios malvados (hay que ver la fascinación que sienten los millonarios productores de la serie con los millonarios malvados y excéntricos. No dudo que se ríen de los comportamientos de más de un rico británico pero no deja de sorprenderme. Aunque quizá no, porque ahora mismo estoy leyendo Historia natural de los ricos que va precisamente de cómo los ricos tienen esa especial tendencia a exhibirse, pavonearse y ganar aún más dinero. Quizá sea eso), guaridas secretas en lugares absurdos, cacharritos inverosímiles, etc… Es decir, todo lo que uno ama y espera de una película Bond.

La segunda novedad se refiere a las chicas Bond. Una de ellas sabe que es chica Bond y que acabará muerta. Es uno de los chistes autoreferenciales más divertidos de la peli. La otra chica Bond es una especia de versión femenina del superagente, Jinx. Con estilo, mortal y tan promiscúa como el agente británico. Curiosamente, a mí el personaje me gusta mucho (es más, tengo entendido que van a hacer una película dedicada sólo a ella) pero no la actriz.

Por lo demás, siendo la película del 40 aniversario parece que los guionistas han escogido grandes momentos del pasado de Bond, los han agitado bien y han logrado una especie de síntesis muy divertida, sin pies ni cabeza, con agujeros argumentales por los que podría pasar un destructor imperial, pero que posiblemente sea la segunda mejor película de James Bond con Pierce Brosnan a la cabeza. Hay que destacar especialmente la pelea entre rayos láser que recuerda a…

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Harry Potter y la cámara secreta

30 de November, 2002 · 6 comentarios

Me sorprendió descubrir que me gustó mucho más Harry Potter y la cámara de los secretos que la primera (que en realidad me resultó un poco aburrida), sobre todo considerando que recuerdo ese libro como el menos satisfactorio de los cuatro. Quizá se deba a que en esta ocasión no tienen que presentar a los personajes, algo que no se les dio nada bien, y pueden meterse en asunto directamente, ya en las primeras escenas. Sea como sea, las casi tres horas de metraje se me pasaron volando.

Por delante, que no consiguen reproducir la gracia de los libros con películas que alcancen el mismo nivel. Ni tampoco, elevar un poco el nivel de infantilización. Es decir, a pesar de sus sustos, monstruos y peligros, la película es más infantil que el libro. Pero hay que reconocerle que los efectos especiales han llegado hasta un punto en que pueden recrear sin problemas elementos mágicos. El mundo de las arañas, la aventura con el coche volador o el duelo de varitas son escenas dignas de ver y en ocasiones definitivamente deliciosas.

Incluso el clímax es mejor. Es más largo, el malo es decididamente amenazante y no se resuelve todo en un santiamén como en la primera. Incluso el otro malo, Lucius Malfoy, tiene presencia suficiente. Es más, en al menos una ocasión a Alan Rickman le dejan ser Severus Snape y se agradece. Y Kenneth Branagh se mofa espléndidamente de su imagen personal en Gilderoy Lockhart. Son momentos que se repiten con asombrosa frecuencia y que hicieron que la película me pasase volando.

De hecho, lo que me parece peor con diferencia es el niño actor que hace de Harry Potter. Es totalmente inexpresivo y verle hacer muescas es una tortura. Parece que durará sólo una película más, gracias.

Y otra detalle negativo. Resuelto el clímax, la película tarda muchísimo en terminar. Todos tienen que besarse, abrazarse decirse lo mucho que se quieren, felicitarse unos a otros y aplaudir, mientras Daniel Radcliffe ejercita una sucesión de muecas que pretenden dar a entender felicidad. Se aplaude mucho en este Harry Potter.

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Liga de caballeros extraordinarios, la película

29 de October, 2002 · Sin comentarios

Fotografías

de la versión cinematográfica del cómic de Alan Moore y Kevin O’Neill.

(vía Boing Boing)

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El dragón rojo

29 de October, 2002 · Sin comentarios

Siento una extraña ambivalencia con respecto a esta película. Por esa razón, a pesar de haberla visto hace ya unos días no he escrito hasta ahora. Pensaba que el tiempo me ayudaría a aclararme, pero sigo igual. En realidad me gustó: en muchos aspectos, más que El silencio de los corderos, que en su día tampoco me impresionó excesivamente. En otros, queda claro que el director de El silencio de los corderos es mejor que el director de El dragón rojo.

La película arranca de forma espectacular, con un Hannibal Lecter de civil, mirando con desagrado a un músico que no toca demasiado bien. Que el músico acabará en el plato, lo tenemos claro. Que lo servirá a sus amigos, ya es el punto de depravación y refinamiento que uno espera de Lecter. A continuación aparece el personaje de Edward Norton, Will Graham, y da comienzo la curiosa tensión de la película. Hannibal Lecter pierde, frente a alguien que claramente le supera en talento. Todos los gruñidos, juegos y trucos de Lecter durante el resto de la película no son más que un intento desesperado de compensar un terrible complejo de inferioridad (el juego es diferente que El silencio de los corderos donde quedaba claro que Lecter consideraba el personaje de Jodie Foster como alguien a quien podía manipular sin problemas).

El tercero en discordia, Tooth Fairy (apodado en español el Duende de los dientes o algo similar) es un espléndido Ralph Fiennes que crea un ser torturado, Francis Dolarhyde, que cree estar metamorfoseándose en el temible Dragón Rojo, pero que a la vez es un ser humano corriente (aunque la verdad, la historia de abusos en la infancia es tan tópica que debería haberse eliminado) capaz de enamorarse de una mujer, que tiene que ser ciega para que no deba la deformidad que el personaje cree tener, interpretada por una también espléndida Emily Watson (que comparte una escena memorable con un tigre sedado). Otro actor a destacar es Philip Seymour Hoffman, en un breve pero importante papel de periodista rastrero.

Francis Dolarhyde se convierte en centro de la trama (sus asesinatos, su búsqueda desesperada de paz interior…) y en peón, del juego que Lecter monta contra Will en su deseo de venganza. Gran parte de la tensión es puramente emocional, y hay pocas escenas realmente violentas o de sangre. Ralph Fiennes, por ejemplo, casi no tiene que hacer nada para resultar amenazador. Es uno de los aspectos interesantes el que la película se centre en el juego enfermizo entre personajes.

Sin embargo, a pesar de haberla disfrutado, y mucho, no acabo de estar del todo satisfecho. Quizá, el guión y la idea (a pesar del breve y obligatorio clímax) me parecen mejores que la ejecución de la película. Hay escena muy buenas, todo el principio, por ejemplo, o Hannibal Lecter con su máscara mirando con ojos feroces e inteligentes de un lado a otro, y otras que podrían haberse trabajado más. No he visto la visión original, así que sobre eso no puedo opinar. Aún así, creo que vale la pena verla.

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Un final made in hollywood

20 de October, 2002 · Sin comentarios

Nunca pensé que llegaría a decir tal cosa de una película de Woody Allen, pero Un final made in Hollywood es demasiado larga. El problema está en el chiste. Colocado en medio, después de un largo proceso de preparación en el que vemos cómo se pone en marcha la película, no es más que eso, un chiste: el director va y se queda ciego, psicosomáticamente, el día de comienzo del rodaje, y no puede contárselo a nadie, porque le despedirían y su carrera, ya bastante maltrecha, acabaría para siempre. Vaya putada.

Y nada más.

Es un problema dirigir una película ciego (aunque, como comenta un personaje, viendo las últimas producciones de Hollywood…) pero casi todas las situaciones son repeticiones unas de las otras. A uno se le ocurren varios problemas en la vida laboral para fingir ver cuando no se ve, pero en la película sólo aparecen los más obvios. Es decir, la situación central ?director dirige película a ciegas, ja, ja, ja- se estira cual proverbial chicle hasta ocupar una cantidad de tiempo que no se corresponde con la calidad del chiste.

Da la impresión de que Woody Allen ha encontrado la fórmula para hacer películas de Woody Allen. Por ejemplo, meter muchos personajes, para que no se note que ninguno de ellos está mínimamente desarrollado. Lanzar muchas frases ingeniosas, para disimular que el guión no está trabajado. Reírse de sí mismo y remozar clichés como si fuesen nuevos.

Por ejemplo, el personaje interpretado por Tiffani-Amber Thiessen sobra totalmente. Sale tan poco, y su papel es tan limitado, que uno sospecha que apareció en la película sólo para poder decir que había trabajado con Woody Allen. El personaje del traductor chino, que conoce el secreto del protagonista y hace de sus ojos sin tener ni la más mínima idea de cine, está francamente desaprovechado y hubiese dado mucho más juego. George Hamilton hace de ejecutivo de Hollywood del que nadie sabe a qué se dedica y se limita a pasear el moreno por el plató.

Hay sin embargo momentos brillantes. La conversación del director con su ex-mujer en un bar es magnífica: intentando hablar de negocios y acusándola simultáneamente de adulterio. La escena con el hijo, personaje que demuestra ser mucho más maduro, atento y cariñoso que su padre, músico punk que se dedica a comerse ratas en el escenario, es también uno de los grandes momentos. Y el final, que no encaja ni con cola en la película es precisamente perfecto por eso: un falso final feliz encajado a la Hollywood en una película que no podría tener un final feliz de ninguna forma.

No es que Un final made in Hollywood sea una mala película. Es mejor que las últimas que ha ofrecido, y ciertamente te ríes en muchas ocasiones. Pero confieso que añoro al Woody Allen que parecía poner más corazón en su cine.

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Etiquetas: Cine