Masterpiece Comics, Sikoryak

Grandes obras clásicas de la literatura trasladas a no menos clásicas obras del cómics. Eso es Masterpiece Comics, de Sikoryak. Un sugerente y fascinante choque de mundos.

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TRANSCRIPCIÓN

Hola. Hoy te traigo Masterpiece Comics, de Sikoryak. Clásicos de la literatura trasladados a las versiones más exageradas, chillonas y extravagantes del cómic. Es una parodia. Pero no está nada claro qué está parodiando.

Te lo cuento.

Masterpiece Comics no es una adaptación al cómic de clásicos de la literatura. No es tan simple. Es más bien como si dos planetas hubiesen chocado. Eso. Es una catástrofe. Una catástrofe sugerente e interesante, una hibridación fascinante y llamativa, formas mutantes que recorren las páginas.

Verás, se trata de tomar una obra clásica. Por ejemplo “La metamorfosis” de Kafka, y adaptarla al estilo de un cómic también famoso, por ejemplo, Peanuts de Schulz. El resultado es “Good ol’ Gregor Brown”, donde los personajes de Schulz interpretan el cuento de Kafka casi sin cambiar de personalidad.

Así tenemos la Divina Comedia adaptada a tiras para vender chicles, Fausto convertida en una aventura donde el gato Garfield hace de Mefistófeles. Qué apropiado. Dorian Gray combinado con El pequeño Nemo o Cumbres Borrascosas adaptada como un Cuento de la Cripta.

No estaría mal como broma si no fuese por el pequeño detalle de que todo está al borde mismo de tener sentido. No puedes evitar la insistente sensación de que todo es adecuado. De que es lógico que Cumbres Borrascosas sea ese cómic macabro de colores chillones. O que Beavis and Butt-Head interpreten Esperando a Godot.

¿Entiendes lo que quiero decir? Es como que encaja.

¿Qué podría ser más perfecto que Dostoyevski Comics? Crimen y castigo como si fuese una historia del Batman más clásico, el de Bob Kane ¿Batman como Raskolnikov…?

¿No? ¿No es perfecto?

¿Y qué es esa idea que se forma al leerlo? Quizá sea que los clásicos de la literatura no son tan elevados como se dice. O quizá sea al revés, quizá los cómics no sean una forma tan baja como se dice. Quizá lo humano, todo el rango de nuestras emociones acepte cualquier plasmación. O podría ser que el lenguaje del cómic sea tan eficiente que no precise tantas páginas para expresar lo mismo. Incluso los cómics más exagerados, más claramente infantiles, se basten.

O podría ser simplemente que se esté riendo de todo. Como cuando Moby Dick sale representada como el típico anuncio de los cómics de la época, ofreciéndose a venderte el barco ballenero Pequod, prometiendo horas de aventuras y años de reflexión.

O la sección de cartas de los lectores, que parece parodiar la obsesión de los fans por los detalles y la continuidad más tonta. ¿O estará parodiando la obsesión de los estudios literarios por los detalles y la ansiedad de la influencia?

De todo lo que hay en este libro, la versión más brillante es Action Camus. Cuenta toda la trama de El extranjero como una serie de portadas del Superman de los 60.

Las portadas de Superman siempre prometían una posibilidad demencial y extravagante que contradecía de alguna forma lo que sabías del personaje.

Hay algo perfecto en colocar los elementos claves de El extranjero en forma de portadas. Las ocho portadas van siguiendo la progresión de la narración, cada una ofreciendo su propio comentario, para acabar con Superman de camino a una guillotina indestructible. Superman como protagonista de El extranjero es perfecto, porque es un alien. Y cada una de las portadas podría haber sido perfectamente una portada de Superman casi sin cambiar nada.

¿Qué opinas? ¿Crees que la literatura alcanzaría algún día las grandes cumbres del cómic? Deja tus opiniones, consejos y comentarios.

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Gracias y hasta la próxima.

Categoría: Cómic

Pedro Jorge Romero