Desde su anuncio, al ir meditando sobre sus implicaciones, la idea de un ordenador como el iPad, un tablet fácil de utilizar con buena respuesta, me llamó poderosamente la atención. A medida que se iban confirmando aplicaciones y después del lanzamiento en Estados Unidos -cuando tuvimos los primeros comentarios de usuarios de la calle- me convencà de que su aparición serÃa importante. No quizá por el aparato en sÃ, aunque no dudo ahora que sus ventas serán considerables, sino por lo que influirá en la forma de construir ordenadores en el futuro.
Ahora que lo he podido probar, me parece todavÃa mejor. Es un dispositivo revolucionario, no por lo que hace igual que otros ordenadores, sino por lo que se atreve a hacer diferente. En cierta forma, el iPad no implica sólo un uso táctil de la computación. En realidad, es un uso casi fÃsico. Es un dispositivo que invita a cogerlo, a usarlo, a dejarlo, a dale vueltas y a manipularlo, casi como si el software que esté ejecutando en ese momento se hubiese convertido en un objeto.
Por esa razón, tengo ahora todo un blog dedicado al iPad. Se llama Usa tu iPad (RSS y Twitter) y creo que su nombre ya explica su filosofÃa. Lo hago con varios amigos, como VÃctor RuÃz, Javier Candeira o Eduardo Gutierrez, y la verdad es que me gustarÃa que fuese un blog lo más colaborativo posible.Â
Acaba de empezar, asà que todavÃa no hay demasiado contenido. En cualquier caso, les invito a pasarse por allà a echar un vistazo. Y como detalle gracioso, esta entrada la he escrito en el iPad, usando el teclado bluetooth. En la cafeterÃa. Aunque nadie me mira raro.


{ 4 comentarios }
Yo ya estoy suscrito en mi google reader, pero me alegra ver que has puesto aquà esta especie de presentación en sociedad.
Suerte con el nuevo blog a ti y todos los implicados.
¿Y no crees que el precio en España tirará para atrás a más de uno?
¿Y no crees que el precio en España tirará para atrás a más de uno?
No más que cualquier otro precio, la verdad
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