El libro electrónico: Guía de supervivencia para entender los dispositivos de lectura

por Javier Cantero el 19/01/2010

Javier Cantero es informático, bloguero a tiempo casual y ávido lector, y suelta lo que él llama “disparates” en Dando vueltas y más vueltas y también en Twitter. Y hoy nos hace una introducción al libro electrónico. Si estás pensando en adquirir uno de esos aparatos, posiblemente este texto te resulte útil.

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Con la explosión del mercado de los libros electrónicos o ebooks, sufrimos una auténtica invasión de nuevos lectores de libros electrónicos (e-readers) que, para el que se plantee en estos momentos adquirir uno, puede resultar apabullante. ¿Cuál debo escoger? ¿Cuál es el mejor? Intentaremos dar algunas pistas que ayuden en el proceso de elección.

La magia de la tinta electrónica

Lo primero y fundamental es explicar brevemente qué es la tinta electrónica. Es de suponer que la mayoría de los interesados en adquirir un dispositivo de este tipo ya tienen cierta idea de su funcionamiento, pero no está de más repasarlo.

A diferencia de una pantalla de ordenador normal, una pantalla de tinta electrónica no emite luz. Son dispositivos pasivos, lo que quiere decir que reflejan la luz -natural o artificial- que tenemos alrededor y así vemos lo que tienen “dibujado”. El principio es exactamente el mismo que el de una hoja de papel. Tan exactamente igual que, como una hoja de papel, ¡la tinta electrónica no es visible en la oscuridad! Necesitamos un foco de luz que incida en la pantalla, de la misma manera que lo necesitaríamos con el papel normal. Es esta propiedad la que hace tan interesante a la tinta electrónica, ya que la fatiga visual de leer en una pantalla de éste tipo es la misma que la de leer en papel, y muchísimo menor que la de leer en un dispositivo activo (que emite luz que viaja a nuestros ojos) como lo es cualquier tipo de monitor, incluyendo las pantallas planas LCD.

Todos los e-readers que voy a mencionar -y la gran mayoría de los existentes en el mercado- se basan en tinta electrónica. En concreto, se basan en pantallas E-Ink Vizplex (E-Ink es la empresa dueña de la tecnología, Vizplex es su nombre comercial), que son las palabras mágicas que debes buscar para asegurarte que la pantalla de tu e-reader es de auténtica tinta electrónica. Aparte de E-Ink, hay otros fabricantes están trabajando en tecnologías de pantalla similares, pero como sus productos no aparecerán hasta 2010, no los mencionaré en éste artículo (pero se hablará de ellos en la tercera parte de esta serie).

Aparte de la principal ventaja de ser pasivas, y por lo tanto descansadas para leer, las pantallas de tinta electrónica presentan una segunda ventaja: sólo consumen energía cuando la pantalla tiene que ser “redibujada”. Una vez redibujada, los “puntos” que forman no necesitan mantenerse (como pasa en una pantalla activa), así que no consumen energía. El que sólo consuma energía cada vez que se “pasa de página” (o se redibuje la pantalla por cualquier otra cosa) permite que sea un dispositivo realmente portátil: con una batería muy pequeña y ligera se puede leer muchísimas páginas. A los fabricantes les gusta dar el dato de la duración de la batería en número de páginas, un valor que suele rondar entre las 6.000 y las 10.000 páginas por cada carga completa. Como siempre, hay una pequeña trampa, y es que en esas “páginas” también hay que contar cada pantalla distinta que muestra el aparato, incluyendo las de arranque, selección del documento que queremos leer, y en general el manejo del mismo. Aun así, una carga de batería nos es suficiente como para leer varios libros (de 5 a 10 sin problemas), lo que es suficiente como para que nos dure un mes sin tener que cargarla (salvo para los más lectófilos). En ningún caso es un problema porque la carga es sencilla y rápida, equivalente a la de un teléfono móvil.

Sin embargo, no todo son ventajas con la tinta electrónica. Esta también presenta inconvenientes. El más notable y que primero nos dará al ojo, es la velocidad con que la pantalla se “redibuja”. Como estamos acostumbrados a pantallas de ordenador (activas), que llegan a cambiar cientos de veces por segundo, la tinta electrónica, a la que le puede costar entre 1 y 2 segundos redibujar la página, nos resulta lenta. A la hora de pasar paginas de un libro no es un inconveniente (realmente en un libro de papel la transición tampoco es inmediata), pero cuando estamos manejando el e-reader como si de cualquier otro dispositivo se tratase (navegando por las carpetas para seleccionar un ebook, cambiando el tamaño de la letra, o haciendo cualquier otra cosa) puede resultar algo exasperante, al menos comparándolo con la inmediatez a la que estamos acostumbrados. Esto hace del e-reader un dispositivo estupendo para leer, pero muy inadecuado si queremos utilizarlo para otras cosas (para las que no está pensado).

Otro inconveniente es que, aunque se está trabajando en ello, aun no hay tinta electrónica en color. las pantallas más avanzadas actualmente a la venta pueden mostrar hasta 16 niveles de grises (un gran avance si consideramos que lo normal en 2008 eran 4 niveles de grises), lo que justo sirve para mostrar una portada… y poco más. La tinta electrónica actual no es muy útil para mostrar fotografías (salvo que seamos realmente poco exigentes). Esto nos lleva al tema de los cómics: hoy por hoy, salvo para leer cómics muy “esquemáticos”, el e-reader no parece una buena opción, lo que no quita que los futuros avances y la tinta electrónica en color permitan que lo sea el día de mañana.

¿Mismo perro con distinto collar?

Si los e-readers poseen todos la misma tecnología de pantalla ¿da igual cuál comprar? En realidad, no. Hay una gran diversidad de lectores que, aunque usen el mismo tipo de pantalla, se diferencian en muchas características.

Para empezar, se diferencian en el tamaño de la propia pantalla de tinta electrónica. El tamaño más popular es el de 6 pulgadas (6″) que es un formato lo suficientemente grande como para leer con comodidad, pero sin dejar de ser manejable. Físicamente, el e-reader completo es un poco más alto y ancho -y más fino- que un libro de bolsillo, aunque la pantalla en sí es un poco menor en altura que el tamaño de la página. El peso es muy variado, y depende mucho del e-reader, variando desde los 175 hasta los 300 gramos (aunque me da en la nariz que no todos incluyen el peso de la batería). En la práctica he comprobado que los de 200 gramos resultan más ligeros que un libro normal, aunque lógicamente no más que uno delgado de bolsillo. Es obvio que el formato de 6″ ha sido planteado como la alternativa al libro de lectura habitual tanto en rústica como el bolsillo, pero los que quieran algo aun más ligero y transportable, pueden optar por alguno de los modelos con pantalla de 5″, que son aun menores. Eso sí, teniendo siempre presente que una pantalla muy pequeña presenta limitaciones importantes incluso sólo mostrando texto (obliga a utilizar letra pequeña).

Los e-readers de formato mayor de 6″ son menos numerosos y normalmente más caros. Orientados al mercado “profesional”, aparte de una pantalla mayor (que puede ir desde los 7,1″ hasta los 10,2″ según modelos) suelen incluir características adicionales que faciliten el trabajo con ellos, como pantallas táctiles. La idea de éste tipo de e-readers es la de ser una plataforma no sólo de lectura, sino también de trabajo. La mayor pantalla les permite visualizar documentos de tamaño A4 sin modificaciones y sin que la letra resulte diminuta. La pantalla táctil facilita tanto el subrayado como la toma de notas. Las pantallas son de la mayor calidad disponible (16 niveles de grises), así como en general el resto de los componentes (una de las razones por la que son más caros, claro).

Aparte de la pantalla, los fabricantes de e-readers también se diferencian en otros componentes hardware, aunque no tanto como uso podría suponer. Sin entrar en detalles técnicos, diré que las diferencias son más acusadas entre “generaciones” que entre marcas. Los modelos de la “primera generación” de e-readers (2007-2008) llevan componentes menos potentes que los modelos que nacidos en 2009. Y esto puede suceder incluso entre versiones del mismo producto. La regla mnemotécnica si no sabemos valorar estos datos técnicos —como el procesador que llevan o la memoria RAM—, o si ni siquiera disponemos de ellos, es hacernos a la idea de que los e-readers más recientes traerán componentes más modernos o mejores que los que ya tengan un tiempo de vida en el mercado (que por otro lado es lo normal en el mundo tecnológico).

El tamaño no importa (o sí)

Mención aparte merece la capacidad de almacenamiento de ebooks, tanto en memoria interna como en memoria externa, así como las conexiones externas para añadir más material. La memoria interna -y la externa si la tiene- nos sirve como almacén de los libros electrónicos mientras los leemos. Casi la totalidad de los modelos actuales vienen con al menos 512MB de memoria interna (si viene con menos, es posible que sea un modelo anticuado, de “primera generación”), si bien parte de ese espacio se utiliza para el software que controla el e-reader, con lo que en la práctica solemos disponer de alrededor de 400-450MB para ebooks y demás contenidos. Eso, que ya de por sí es espacio como para guardar una pequeña biblioteca, puede ser ampliado en la mayoría de los e-readers usando tarjetas de memoria de tipo SD (las más extendidas actualmente y usadas en todo tipo de dispositivos) o en algunos casos microSD (una variante de las SD de menor tamaño físico). Además, los e-readers recientes soportan también SDHC (o microSDHC si la ranura es microSD), conveniente si queremos utilizar tarjetas de 4GB o más. O sea, que lo que es por el lado del espacio de almacenamiento difícilmente vamos a tener problemas…

Entre las excepciones que no llevan ranura para tarjetas están los Kindle de Amazon (por razones en las que luego nos extenderemos) y el modelo más pequeño de Sony (supongo que por costes). En realidad, la ausencia de tarjeta de memoria externa es fácilmente subsanable si el e-reader posee una conexión exterior. Esta conexión es, en prácticamente todos los casos, un puerto USB 2.0 (en modelos antiguos puede ser un USB 1.1) que además generalmente se usa también para cargar la batería del e-reader, ya sea desde un ordenador o mediante un adaptador desde la red eléctrica. A todo esto, es conveniente fijarse al adquirir un e-reader si el producto incluye estos cables/adaptadores o hay que comprarlos aparte.

Con el cable USB podremos “pasar” ebooks desde nuestro ordenador a la memoria interna del e-reader, o incluso a la tarjeta externa -si éste la posee-, y también hacer espacio en el mismo copiando los ebooks que no queramos ya llevar a nuestro ordenador y borrándolos del e-reader, de forma que podamos añadir más. Así que, incluso un modelo sin tarjeta externa es perfectamente funcional, siempre que no necesitemos llevar una gran cantidad de material diverso a la vez con nosotros.

Aparte de la conectividad vía USB, un creciente número de e-readers empiezan a venir con conexiones inalámbricas de distintos tipos. La más extendida es la de telefonía móvil (3G o de otro tipo), que permite a sus poseedores obtener ebooks desde “cualquier lugar” (cualquier lugar con cobertura, claro). Específicamente, los distintos Kindles de Amazon han basado su modelo de negocio en ésta característica, que permite a sus dueños adquirir ebooks para su lector desde la tienda de Amazon directamente desde el dispositivo. Otros modelos recientes (fundamentalmente de alta gama) incorporan Bluetooth o incluso conexión WiFi hacia Internet. La contrapartida de todas éstas conexiones es su impacto en el precio del e-reader, y en el consumo de la batería, que se agota bastante más rápido cuando se usan éstas características.

Para completar el apartado de conexiones, diremos que muchos e-readers pueden usarse también como reproductores de música en formato MP3, y que para ello suelen incorporar una salida de auriculares (en algunos casos de 2,5mm, en otros de 3,5mm). La excepción suelen ser algunos de los de formato de 5″, más pequeños y económicos, que no traen esa posibilidad. Como en el caso anterior el empleo —sobre todo continuado— como reproductor MP3 hace que la batería se agote en mucho menos tiempo.

Software, formatos y manitas

Un e-reader no deja de ser un ordenador. Un ordenador dedicado a un fin concreto y con una pantalla especial, pero un ordenador al fin y al cabo. Y, como en todo ordenador, no sólo importa el hardware (la electrónica, las características técnicas) de las que disponga, sino que sus posibilidades están fuertemente marcadas por el software que lo gobierna. El software es el que va a marcar aspectos como el manejo -la interfaz- del e-reader, los distintos formatos de documentos que es capaz de visualizar, las fuentes de letra (tipos, tamaños, calidad), y un sinfín de detalles que pueden condicionar nuestra experiencia tanto de uso del e-reader como de lectura en el mismo.

Al contrario que el hardware, el software puede variar y ser mejorado incluso cuando el e-reader está ya en nuestra posesión. Los fabricantes de e-readers suelen suministrar versiones actualizadas del software del lector a través de su web, así como instrucciones para actualizarlo. En algunos casos estas actualizaciones se realizan automáticamente, si el dispositivo dispone de algún tipo de conexión (móvil o Internet). En otros, se emplea bien el cable USB, o bien la tarjeta de memoria externa. Sea cual sea el modo de actualizar el software, es bastante recomendable tenerlo a la última versión disponible.
Una de las principales características que el usuario busca en el software es que soporte el mayor número de formatos útiles. Entre los formatos en que nos debemos fijar especialmente destacan:

  • PDF (Portable Document Format) es un formato originalmente de la empresa Adobe, actualmente estandarizado, diseñado para la impresión y visualización de documentos con texto, gráficos y fotografías. Siendo uno de los formatos más usados para el intercambio de documentos, es prácticamente imprescindible que nuestro e-reader lo soporte. El problema habitual con los PDF es que muchos documentos en éste formato están generados como hojas de tamaño A4, pensadas para ser impresas, pero que se ven minúsculas en una pantalla de 6″. En algunos modelos y versiones de software, se usaba la treta de rotar 90° la página y visualizarla en apaisado, ya que con una mayor anchura de pantalla el tamaño de letra podía ser lo suficientemente grande para ser legible. En los modelos y software más modernos, esto ya no es necesario ya que el propio software es capaz de hacer “reescalado” (reflow) del documento, y cortar y distribuir las líneas de texto según el ancho de pantalla disponible y el tipo de letra escogido. El sistema dista de ser perfecto, por eso aconsejábamos antes emplear lectores con pantallas de gran tamaño si se necesita usar documentos con formato A4 que respeten el aspecto original de la página. Pero si nuestro objetivo es leer una obra que es fundamentalmente texto, es más que suficiente, y nos permite seleccionar el tamaño de letra que más nos convenga. Pese a que no es muy común verlo, hay que señalar que este formato puede incluir gestión de derechos digitales (DRM).
  • EPUB (Electronic Publication) está llamado a convertirse en formato estándar para libros electrónicos. Creado por el International Digital Publishing Forum (IDPF), muchos fabricantes de e-readers, editoriales y otros agentes del sector se han adherido al estándar (con la notable excepción de Amazon) con lo que tiene un futuro prometedor. Algo que atestigua el hecho de que Google pusiera más de un millón de títulos en el dominio público también en este formato. Tal vez su mayor hándicap es que, al ser un formato relativamente reciente, el software de visualización no está tan pulido como el de PDF (o tal vez sea que las herramientas para generarlo no son lo suficientemente maduras), algo que se arreglará con el tiempo. Por contra, presenta la ventaja de ser un formato pensado desde origen para libros electrónicos, a visualizar en múltiples pantallas de tamaños distintos, por lo que es totalmente redimensionable (de hecho, en EPUB no se definen formatos físicos) y no hereda los problemas de PDF con los tamaños de las páginas a mostrar. EPUB tiene la posibilidad de incluir DRM, si bien de momento no se define qué tipo de DRM concreto emplear, y en ese aspecto cada fabricante va por libre.
  • FictionBook (fb2) un formato abierto de origen ruso similar conceptualmente a EPUB, y previo a éste. Es de suponer que con la llegada de EPUB, fb2 esté llamado a desaparecer, pero de momento muchos e-readers disponen de éste formato como alternativa a PDF. No existe DRM en este formato.
  • Mobipocket originalmente fue creado para PDAs, teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles. En 2005 la empresa fue comprada por Amazon, que lo convirtió en el formato central de sus ebooks y sus e-readers, aunque el Kindle no es el único lector de ebooks que lee éste formato (Cybook Gen3 y Irex iLiad también). Mobipocket tiene la posibilidad de ir con o sin DRM. El mayor suministrador de ebooks en formato Mobipocket es, naturalmente, Amazon, que suele hacerlo con DRM incorporado.
  • HTML es el estándar de documentos y páginas web en Internet, lo que significa que podemos encontrar grandes cantidades de información en este formato. Desgraciadamente, el formato ha ido cambiando de forma notable con el tiempo, y la visualización de una página HTML actual podría resultar como poco problemática. En cambio, documentos escritos para versiones más antiguas no presentarán problemas.

Otros formatos que nos pueden interesar son texto plano (.txt), cuyo principal handicap (y virtud) es que no tiene formato alguno, y DOC y RTF, ambos formatos de documentos de Microsoft Word, aunque desde ahora advertimos que su visualización en el e-reader y en el ordenador pueden ser diferentes.

Como resumen, diremos que los formatos que interesan a cada lector está condicionada por los formatos en que pueda obtener los ebooks o documentos en general que vaya a leer en el lector, pero con énfasis en que el futuro está principalmente en EPUB y PDF.

Se ha mencionado la gestión de derechos digitales (DRM) en los principales formatos. Si bien aquí no vamos a juzgar la conveniencia o no de usar esta tecnología, cuyo propósito es impedir la copia y distribución de los ebooks a otros usuarios y dispositivos, es importante comprender las implicaciones que de su uso se derivan. En concreto, que no es posible cambiar de formato las obras que estén bajo un formato con DRM -sin violar el DRM- salvo que el propio suministrador de la obra con DRM nos lo facilite, con lo que en última instancia estamos expuestos a los designios de la empresa que controle el DRM.

Hablando en concreto del modelo de Amazon, que es la principal librería de venta de ebooks en este momento: los libros que el lector compra (desde su propio Kindle o a través de Internet) no sólo llevan generalmente DRM, sino que además ni siquiera residen en su lector más que como copia local. Lo que adquiere el comprador es el derecho a leer el libro. Es decir, el libro reside en los servidores de Amazon, que lo sirven al dispositivo lector del usuario (que no tiene porqué ser un Kindle, ya que se pueden leer también en un móvil o incluso en un ordenador, con los programas adecuados) cuando éste lo solicita. Así, Amazon permite leer el libro al comprador independientemente de dónde desee leerlo éste. Incluso con las notas que éste tomó, si lo hizo, o guardando el número de página por el que iba leyendo (a modo de marcador) de un dispositivo a otro. Todo ello, porque la información realmente no está en el lector, sino en la red (“en la nube”), con todas las consideraciones sobre la propiedad y la privacidad que ello implica.

(Sobre las distintas opciones y plataformas para la adquisición de ebooks, además y aparte de Amazon, se hablará en la segunda parte de esta serie).

Para finalizar los aspectos relativos al software del e-reader, mencionar que, aunque en principio cada lector emplea el software suministrado por su fabricante, algunos e-readers pueden emplear alternativas. Esto puede ser interesante sobre todo para aquellos usuarios más “manitas” y familiarizados con la tecnología. Dada la similitud de los componentes que operan por debajo (en algunos casos, son exactamente iguales, ya que el fabricante es el mismo y la única distinción es la personalización de la marca) en algunos casos el software es sustituible por otro de otra marca, ganando con ello características, formatos o simplemente corrigiendo errores. Existen incluso alternativas “libres” como openInkpot con gran potencial, al no estar atadas a los intereses de un fabricante. Por supuesto, este tipo de cambios en el software pueden ser inciertos si no se sabe lo que se está haciendo, así que se lo desaconsejamos fervientemente salvo que tenga usted los conocimientos o el apoyo necesarios para llevarlos a cabo. Sin embargo, como sabemos que existe cierto perfil de usuario de e-readers con altos conocimientos tecnológicos que puede sentirse atraído por esta posibilidad, lo mencionamos como un punto a tener en cuenta a la hora de elegir un e-reader u otro.

Los actores principales

Como decíamos al principio de éste artículo, el mundo de los e-readers está en estos momentos en plena eclosión, así que cualquier intento de hacer una lista de lectores exhaustiva va a quedar obsoleta en poco tiempo. Me voy a centrar entonces en los lectores de libros electrónicos que, a día de hoy se pueden adquirir, preferentemente en España.

Amazon Kindle 2 y Kindle DX
El Kindle de Amazon es probablemente el e-reader más conocido y con más éxito del mercado, especialmente en EE.UU (no hay datos oficiales pero las estimaciones hablan de 1,5 millones de unidades vendidas). En febrero de 2009 Amazon sacó una nueva versión remozada y actualizada a la que llamó “Kindle 2″ y que es la que actualmente se comercializa (el Kindle original, lanzado en noviembre de 2007, puede considerarse un lector de primera generación, y por lo tanto obsoleto a éstas alturas). El Kindle 2 es un e-reader de 6″ con un teclado para introducir notas, posibilidad de convertir el texto a voz, y conectividad gratuita 3G para la compra de libros -en la tienda de Amazon- desde el propio lector “en sesenta segundos” (sic). Por contra, no posee slot para memorias SD. El formato principal es el Mobipocket, propiedad de Amazon, generalmente con DRM, aunque no hace mucho se le ha añadido soporte para formato PDF. Los libros de Kindle también pueden ser leídos en un iPhone (con la aplicación “Kindle for iPhone”), y recientemente también en un PC (con “Kindle for PC”).

En octubre de 2009 se introdujo la versión “Kindle 2 Internacional”, que ampliaba la cobertura 3G a más de 100 países, entre ellos España. Esta es la versión que está actualmente a la venta, por $259 en EE.UU., aunque en España a este precio hay que añadirle impuestos y tasas de aduana.

En junio de 2009 se lanza el Kindle DX, un modelo equivalente al Kindle 2, pero con pantalla de 9.7″, orientado en principio al mercado de los libros de texto. Su precio oficial en EE.UU. es de $489.

Sony Reader
Sony fue pionera en su apuesta por el libro electrónico y prueba de ello es que su primer e-reader, el PRS-500, data nada menos que de septiembre de 2006. En 2008 introdujo una versión mejorada, el PRS-505, un lector de 6″ con buena aceptación. En cambio su PRS-700 con pantalla táctil no gozó del mismo trato. Todos estos modelos ya no están a la venta. Los modelos que Sony actualmente comercializa son el PRS-300 (denominado “Reader Pocket Edition”) y el PRS-600 (“Reader Touch Edition”) a los que en breve se añadirá el PRS-900 (“Reader Daily Edition”).

El PRS-300 es el lector de bajo coste de Sony. Con un precio de $199, su pantalla es de 5″ y carece de características como la posibilidad de reproducir MP3 o de usar una tarjeta de memoria externa, y sólo dispone de 3 tamaños de letra. El PRS-600 es el heredero directo de del PRS-700, y como éste tiene una pantalla de 6″ que es táctil. Es la principal apuesta de Sony en este mercado y su precio es de $299. Cuando esté disponible, el PRS-900 completará la oferta por la parte de arriba del mercado, ofreciendo una pantalla de 7″ también táctil, una escala de 16 niveles de grises, y conexión 3G para realizar compras en la tienda de Sony. En cuanto a los formatos, aparte del soporte para PDF, RTF y otros formatos, Sony recientemente ha abrazado el estándar EPUB, tanto con DRM como sin él.

Booken Cybook
La francesa Booken también ha sido una empresa pionera en el mercado de los libros electrónicos, aunque su primer e-reader basado en tinta electrónica, el Cybook Gen3, data de 2007. Este lector de 6″ con 4 niveles de grises y soporte de Mobipoket -incluyendo DRM-, PDF y PalmDoc (Booken anuncia soporte para EPUB en una futura actualización del software) era una de las pocas opciones de e-readers a comprar en 2008. Ahora su longevidad puede pasarle factura, ya que, en cuanto a características, está por debajo de las de los lectores más recientes. Su precio en la versión básica es de 280€.

Booken ha lanzado recientemente el Cybook Opus, un lector de 5″ pero con características mejoradas respecto al Gen3, al ser más moderno. Por ejemplo lleva 1GB de memoria interna para ebooks, y soporta PDF y EPUB con y sin DRM. Su precio oficial es de 250€ sin extras.

iRex iLiad y Digital Reader 1000
Al contrario que otras marcas, la holandesa iRex (una filial de Phillips) se ha centrado en e-readers de gran formato pensados en el mercado profesional. El iRex iLiad, por ejemplo, es un lector con una pantalla de 8,1″ táctil tipo Wacom (se usa con un puntero especial) que permite subrayar y anotar fácilmente. Existen dos versiones de éste lector, la estándar, que viene con WiFi 802.11g y la más reciente “Book Edition” que carece de la misma y es un poco más barata (499€ frente a los 599€ de la estándar). El iLiad soporta Mobipocket (incluyendo DRM) y PDF, pero dada su longevidad (la versión 2 actual es de septiembre de 2007) presenta algunas características algo “atrasadas”, como una memoria interna de “sólo” 256MB. Además, no es compatible con el 100% de tarjetas SD (se suele recomendar usar tarjetas CF o MMC en su lugar). Por contra, presenta características únicas como un puerto LAN 10/100 (exige un hub especial de viaje) o expansión de la memoria mediante un puerto USB (que por desgracia es USB 1.1).

El iRex Digital Reader 1000, introducido en septiembre de 2008, es aun mayor, pues su pantalla es de 10,2″. También lleva una pantalla táctil tipo Wacom con puntero, soporta formatos PDF y Mobipocket. Tiene un conector mini-USB y en este caso sí soporta tarjetas SD (exclusivamente) sin ningún tipo de problemas. La principal crítica a éste e-reader es que la duración de la batería no cumple con las expectativas del resto del producto, quedándose por debajo de las cifras dadas por el propio fabricante. Su precio oficial es de 699€.

Papyre 6.1 y 5.1, Hanlin v3 y v5, etc
La empresa china Jinke Electronics no sólo comercializa una variada gama de e-readers bajo la marca Hanlin, sino que también los fabrica para otras empresas que los comercializan bajo sus propias marcas. Es por ejemplo el caso de la española Grammata, que comercializa bajo la marca Papyre, pero también de muchas otras como BeBOOK, lBook, DigiBook, Astak EZReader, Koobe, ECOREADER, etc. Nos centraremos en el Papyre 6.1 (que es un Hanlin v3) y en el Papyre 5.1 (que corresponden al Hanlin v5).

El Hanlin v3/Papyre 6.1 es un lector con pantalla de 6″ lanzado a finales de 2007, y popularizado en 2008, por lo que adolece de las mismas carencias que sus coetáneos. Por ejemplo, el USB es 1.1, el cambio de pantalla no es muy rápido, sólo tiene 4 niveles de grises, y en general su hardware queda por debajo de los estándares actuales. Por contra, éste e-reader presenta un fenómeno muy curioso y es un intenso desarrollo en su software, animado por la amplia popularidad de la que goza en sus múltiples encarnaciones. Las distintas marcas han ido cambiando y mejorando su software personalizado (basado en el original de Jinke) cada una por su cuenta, pero como en definitiva son el mismo lector, el software es intercambiable y se puede emplear aquél que por sus características nos resulte más cómodo o avanzado. Además, para éste modelo en concreto puede emplearse la variante libre que mencionamos anteriormente OpenInkpot. Otra ventaja de la disparidad del software, y del hecho de no estar atado a ninguna plataforma de ebooks concreta es que soporta un amplio número de formatos de lectura como PDF, EPUB, FictionBook, RTF/Doc de Microsoft Word, HTML, etc. Incluso se le ha añadido Mobipocket con y sin DRM (EPUB y PDF ya tienen soporte de DRM puesto que emplean el software de Adobe). Otro ejemplo de las mejoras del software es que las últimas versiones traen PDF reflow, más fuentes de letras, y por supuesto arreglos y correcciones. También incorpora la capacidad de reproducir música en formato MP3. Su memoria interna de 512MB puede ser ampliada por tarjetas SD (pero no SDHC), pero no tiene ningún tipo de conectividad ni por telefonía ni WiFi. El precio oficial del Hanlin v3 son 299$, y el del Papyre 6.1 299€ (los precios varían según la empresa comercializadora, así que incluso se da el fenómenos de empresas distribuidoras del Hanlin en Europa, mediante las cuales nos podemos ahorrar algunos euros).

El Hanlin v5 (y Papyre 5.1) es la apuesta de Jinke para el mercado de los lectores de 5″, y sin embargo, al ser un lector lanzado a mediados de 2009, presenta la paradoja de ser internamente más potente que su hermano mayor. Dispone por ejemplo de USB 2.0, soporta tarjetas SDHC, y 8 niveles de grises, entre otras mejoras (lo que demuestra que el Hanlin v3 necesita urgentemente una revisión o un sucesor) aunque su memoria interna sigue siendo de 512MB. Incluso la batería tiene un poco más de duración. También dispone de soporte para reproducción de MP3. Y en cuanto al software, es análogo al de su hermano mayor, tanto en formatos como en características. Todo esto lo convertiría en una opción superior al Hanlin v3 si no fuera por su pantalla más reducida. La diferencia del tamaño de pantalla se aprecia sobre todo en el precio, 229$ (229€ el Papyre 5.1).

Netronix EB-600/EB-610 (COOL-ER, Pocketbook 301, eSlick, iLiber, Inves-Book 600, Airis Dbook EB001, Leqtor, Booq, …)
Netronix es un gran fabricante taiwanés de dispositivos electrónicos que entre otros productos fabrica e-readers. Y, como en el caso anterior, aparte de su marca propia, fabrica para otras empresas que los comercializan bajo sus propias marcas. Es el caso del Netronix EB-600 (en la versión EB-610 sólo cambia el software usado), que es comercializado bajo las marcas COOL-ER, Pocketbook 301, y eSlick entre otras, y concretamente en España bajo las marcas iLiber, Inves-Book 600, Airis Dbook EB001, Leqtor o Booq. Incluso el anteriormente mencionado Bookeen Cybook Gen3 edición “Gold” es el mismo dispositivo. La principal diferencia entre ellos es que algunas empresas usan software propio personalizado en vez del estándar de Netronix, o cambian algunas características técnicas (como el tamaño de la memoria interna). Para complicarlo aun más, el EB-600 del que hablamos aquí es la revisión de 2009, ya que el original de 2007 nosotros lo conocemos en Europa como Bookeen Cybook Gen3 (del que hemos hablado antes) ya que es la única marca con la que se comercializó entonces.

El Netronix EB-600 es un lector de 6″ con 8 niveles de grises. El modelo de 2009 tiene componentes internos (procesador, memoria RAM) más rápidos o de más capacidad que los e-readers de 2008 (por ejemplo tiene USB 2.0). La memoria interna es de 512MB, aunque la del COOL-ER y el Booq es de 1GB. También podemos encontrar algunas diferencias entre marcas por ejemplo en el lector de tarjetas SD (algunos son SD, otros SDHC). Hay que revisar cada modelo concreto, aunque teniendo siempre en mente que la base es común. Netronix además tiene la opción de incorporar una pantalla táctil y también WiFi 802.11g, si bien es raro encontrarse marcas que lo hagan por la repercusión en el precio lector que ello conlleva. El software estándar del EB-600 soporta formatos PDF, EPUB y HTML entre otros, si bien esto puede variar en las marcas que personalizan el software (por ejemplo eSlick sólo soporta PDF, y con el software propio de su empresa matriz Foxit, en vez del típico de Adobe). El lector también reproduce audio en formato MP3. Los precios varían entre marcas, encontrándose diferencias entre la oferta de 199€ del Leqtor, los 249$ del Cool-er (259€ en España), los 250€ del iLiber y el Airis Dbook EB001, 259€ del Booq, hasta los 300€ del Inves Book 600 (precio éste último claramente desproporcionado).

Netronix ofrece también un lector de 5″, Netronix EB-500, y fabrica el hardware de los e-readers de 5″ de Booken (Cybook Opus) y Pocketbook.

iRiver story
Uno de los últimos en incorporarse al festival de e-readers, ya que apareció en Corea en septiembre y a Europa ha llegado en noviembre de 2009. Con una pantalla de 6″ y 8 niveles de grises, un interfaz con teclado completo al estilo Kindle, un hardware totalmente actualizado, con un procesador más potente, más memoria, una memoria interna de 2GB, soporte para tarjetas SDHC, una batería mucho mayor de lo habitual y un software que soporta una gran cantidad de formatos incluyendo los imprescindibles PDF y EPUB (software de Adobe), es uno de los lectores más potentes actualmente en el mercado. La única pega que le podemos poner es el peso, que llega hasta los 300 gramos frente a los 200 gramos que suelen rondar sus competidores. Su precio es de 279€.

Onyx Boox 60
Otro recién llegado (octubre 2009) al mundo de los e-readers. Las características que diferencian a este lector son su conectividad WiFi y su pantalla táctil tipo Wacom. Onyx anunció tamaños de pantalla de 6″ hasta 9,3″, aunque de momento sólo está disponible en formato de 6″, pantalla que ofrece con 16 niveles de grises en todas sus variantes. Este e-reader también tiene un hardware “a la última” -aunque con únicamente 512MB de memoria interna- y una batería de amplia duración (aunque nos tememos que el uso intensivo de WiFi pudiera recortarla). Como curiosidad, la memoria interna también se puede ampliar, además de por tarjetas SDHC, mediante el puerto USB (que lleva un conector especial OTG). Con respecto al software, soporta los formatos PDF y EPUB típicos de Adobe, FictionBook, HTML y algunos otros. El precio es de 349$ (399€ en España).

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