Las estrellas mi destino, de Alfred Bester

Las estrellas mi destinoAún recuerdo la impresión que me produjo la primera vez que leí Las estrellas mi destino. Cerré el libro – la vieja edición de Martínez Roca- me quedé como atontado durante unos cinco minutos y luego me dije «veamos». Y lo abrí de nuevo por la primera página dispuesto a leérmelo otra vez de cabo a rabo.

Luego descubriría que esta no era una reacción inusual para los lectores de este libro. Ni siquiera muy inusual para con los lectores de Bester en general; como me diría alguien después de leerse Carrera de ratas, otra magnífica novela de Bester. Así que en realidad, una vez abiertas las páginas de este libro el lector tiene casi asegurada una condena a leerlo y releerlo durante el resto de su vida -o al menos a pensar en él en los momentos más inesperados. Sólo conozco dos casos de personas inmunes a este efecto, y me apenan un poquito. Escapar a los obsesionantes universos de Bester no es una garantía de salvación ni mucho menos.

Desgraciadamente sólo puedo hablar de esta forma acerca de lo que es una experiencia enteramente subjetiva: no hay forma de que le haga entender a nadie la impresión que me causó este libro en su momento, o la que le debió causarle a otros lectores. Sólo puedo decir que hay que leerlo por lo menos una vez para entender lo mejor que llegó a ofrecer la ciencia ficción partiendo de los materiales mas bajos, como el propio protagonista del libro que transciende en superhombre, aquí la estética y la simplicidad del «pulp» se transmutan en algo mucho más elevado aunque conservando ese encanto de lo primigenio, la historia más simple del mundo contada de una de las maneras más atractivas que jamás se haya hecho -si exceptuamos a La guerra de las galaxias– aunque con una cierta perversidad que parece que es la marca de fábrica de Bester.

¿Qué de que va? Bueno. De un tipo llamado Gulliver Foyle-Gully para sus inexistentes amigos- que ha sido abandonado en un pecio espacial. Foyle es una nulidad, poco brillante, tosco y sin imaginación. Pero cuando su llamada de auxilio es desoída y es abandonado por segunda vez algo en el se rompe para empezar a dar a luz a algo nuevo, brillante y salvaje: un ansia de venganza, ese tigre del poema de Blake que tan bien ilumina a esta novela, que hará que Foyle recorra el sistema solar en busca de algo que ni siquiera se imagina a dónde lo llevará… Foyle intenta -literalmente- matar a la nave que le abandonó, pero en su progreso y viaje hacia el caos, aprenderá a diferenciar entre herramientas y operarios, aunque su determinación sea igual de fuerte y casi psicótica. Así el aprendizaje de Foyle, que empieza en la primera página de la novela propiamente dicha, acompañará al lector mucho tiempo después de haber cerrado el libro.

¿Qué es esta novela?. ¿El Bildungsroman de un sociopata? ¿Una novela de aventuras nietzchenianas? ¿San Jorge contra el Dragón donde San Jorge es también en parte Dragón? ¿Una exquisita sátira social? ¿La obra literaria de una mentalidad algo enferma?

Una obra maestra en todo caso. Un temprano exponente de los niveles que puede alcanzar el género. Una lectura imprescindible.

Una última cosa: a mi me gustaba más el otro título, Tigre, Tigre. Me parece que la cita de Blake define mejor esta novela que ese insípido Las estrellas mi destino.

Categoría: Silva

Xavier Riesco Riquelme

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